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Entrevista
LAS ENTREVISTAS DEL AÑO | FLORENCIO DOMÍNGUEZ

"Cualquier justificación al pasado de ETA deja la puerta abierta a que alguien recoja su bandera"

La historia sangrienta de ETA no tiene secretos para el director del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo

Florencio Domínguez Iribarren en la plaza de la Virgen Blanca de Vitoria, ciudad en la que se construye el Centro Memorial de las Víctimas del Terrrorismo.

Florencio Domínguez Iribarren en la plaza de la Virgen Blanca de Vitoria, ciudad en la que se construye el Centro Memorial de las Víctimas del Terrrorismo.

Actualizada 29/12/2016 a las 16:14
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LAS ENTREVISTAS DEL AÑO

Una selección de las principales entrevistas publicadas a lo largo de este año que se acaba en el suplemento La Semana de Diario de Navarra. Diálogos que aportan interés humano, nuevos enfoques a los grandes problemas y reflexiones sobre los  temas de actualidad de 2016.

Atraviesa con paso tranquilo la plaza de la Virgen Blanca de Vitoria, bajo cuya efigie luce todavía un ramo de flores blanquiazul rescoldo de una tarde de celebraciones futbolísticas en la capital alavesa. El periodista Florencio Domínguez (Caparroso, 1956) se sienta para la sesión de fotos en un banco frente al monumento que recuerda la batalla de Vitoria (1813). Enseguida se observa que ni los años ni las experiencias vividas han conseguido apagar nada de la presencia apacible y serena que siempre le acompaña. A pocos metros de allí, en la calle Olagibel, se alza la antigua sede del Banco de España, un edificio noble al que le están vaciando las entrañas, incluida alguna que otra cámara acorazada, para albergar el futuro Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo. Está previsto que las obras de remodelación concluyan en el primer trimestre de 2017, cuando se abrirá la exposición permanente al público. El proyecto museográfico quiere completarse también con actividades y darse a conocer internacionalmente con un objetivo que desde hace tiempo ronda por la cabeza de su director: vacunar a las nuevas generaciones para que no se vuelvan a repetir los trágicos errores del pasado.

Hace cuatro años dijo usted que en el ocaso de ETA estaba en juego la explicación del sentido de 50 años de sangre. ¿Se está escribiendo ya ese relato?

Sí. De hecho el mundo que tradicionalmente ha apoyado a ETA lleva invertido mucho esfuerzo y trabajo en tratar de crear una versión que tiene un doble sentido: por un lado justificativa de la historia de ETA, por tanto de su terrorismo, y, por otro, exculpatoria. Mediante la táctica de achacar responsabilidades a todo el mundo se pretende llegar a una situación en la que al final nadie lo es. Están haciendo ese trabajo desde hace tiempo y con intensidad. Por eso es importante hacer un trabajo que contrarreste eso y deje clara la deslegitimación del terrorismo.

¿Quién debe escribir el relato sobre lo que ha sido ETA?

Todo el mundo. Ese es trabajo para todo el mundo, para los representantes políticos, las instituciones... Es también trabajo para los medios, para el mundo académico y las organizaciones sociales. Todo el mundo debe contribuir a difundir la idea de que no hubo justificación del terrorismo de ETA en ningún momento.

El académico Antonio Muñoz Molina lo dejó escrito: “Hay que contar para que no se imponga la tergiversación y para que los verdugos y los responsables no cuenten con ese eficaz aliado del crimen, el olvido”. ¿Teme la desmemoria?

Sí, porque si dejamos colar cualquier tipo de justificación al pasado de ETA estamos dejando la puerta abierta a que en el futuro alguien pueda coger esa bandera y volver a la violencia.

La realidad es que los jóvenes que hoy llegan a la Universidad no habían nacido cuando fue asesinado Miguel Ángel Blanco (1997) ni Tomás Caballero (1998), entre otros muchos...

En parte es normal. Los chavales jóvenes tienen sus propias vivencias y, por suerte, en los años previos a su edad adulta el terrorismo no ha estado presente como lo estuvo en generaciones anteriores. No hay una vivencia personal de ese fenómeno y lo tienen que aprender casi como se aprenden otras materias académicas.

La Guerra Civil dejó como legado dos relatos muy distintos según el bando que los contara. ¿Se debe aspirar al relato imparcial en la historia de ETA?

Bueno, creo que no es lo mismo un conflicto que divide en dos bandos a toda una nación que la historia de un terrorismo que la mayor parte de sus crímenes han sido cometidos en un sistema democrático, que ha estado combatiendo a las instituciones democráticas y que ha rechazado hasta hace cuatro días el cumplimiento de las reglas que la mayoría ha decidido.

Hay quien echa en falta que se recuerde a los 3.400 navarros ejecutados tras el alzamiento del 36 del mismo modo que a las 42 víctimas de ETA. ¿Está de acuerdo?

Se pueden recordar perfectamente las víctimas de la Guerra Civil. Además hay una laguna en la que han incurrido todos los gobiernos, a mi juicio, que es no haber hecho suficiente esfuerzo desde las instituciones para devolver a las familias los cuerpos de los que están enterrados en fosas comunes. Pero una cosa es eso y otra tratar de establecer paralelismos y, sobre todo, el peligro de que el recuerdo de una cosa sirva de justificación para el terrorismo.

¿Se debe pasar página del terrorismo? ¿Cómo?

Se dice lo de pasar página y se suele añadir “pero después de haberla leído”. Una vez desaparecido el terrorismo, aunque ETA no ha desaparecido, tendremos que vivir de otra forma, la vida política también es distinta. Pero hay que saber lo qué ha ocurrido y sacar conclusiones de esa historia.

Han pasado casi cinco años desde que ETA anunció el cese definitivo de la violencia. ¿Qué hace falta para que entregue las armas y se disuelva?

ETA tenía un esquema en el momento en el que anunció el abandono del terrorismo según el cual el desarme debía ser una cuestión a negociar con los gobiernos de España y Francia. Como Madrid y París han dicho que no, que no hay nada que negociar con ETA, la estrategia de ETA ha quedado bloqueada. Siguen teniendo la esperanza, no de entregar las armas, sino de una solución como la irlandesa del IRA: una comisión internacional con una dimensión propagandística de ese proceso. Mientras tanto, han inventado el concepto de ‘sellado’ que es una fantasía mora. Porque ETA hace un listado de sus armas, pero siguen teniendo el control sobre las mismas... Aunque en el fondo todo esto no es importante, la cuestión del desarme es una cuestión simbólica. Si entrega las armas a los gobiernos español o francés es una foto de su derrota y si se deshace de ellas a través de una comisión internacional tiene una dimensión propagandística.

¿Afecta al desarme la situación de interinidad del gobierno español?

No. Este ‘impasse’ se produce cuando ETA es consciente de que ni Francia ni España van a ir a negociar con ellos y cuando Noruega expulsa del país a los tres miembros de ETA que estaban allá. Se vino abajo su esquema de la declaración de Aiete de San Sebastián y se quedaron sin plan alternativo.

Arnaldo Otegi dijo que al Gobierno español no le interesa que ETA entregue las armas.

Si es así, que le hagan una faena al Gobierno español y se las entreguen.

¿Ve a Otegi, un ex miembro de la banda, con posibilidades de ser el próximo lehendakari vasco?

Primero tendrán que decidir los jueces si se puede presentar.

Pesa sobre él una inhabilitación para cargo público hasta 2021 por su intento de reconstruir Batasuna. Pero, ¿no seguirá el mismo camino que la inhabilitación de otro condenado por el caso Ekin que no se llevó a efecto porque no se precisaban los cargos a que se refería?

Es una cuestión jurídica que tendrán que resolver los jueces. A mí, como lego, me cuesta entender que si una sentencia establece inhabilitación para cargo público el efecto sea que no te inhabilitan a nada porque no se especifica qué cargo público. Por defecto tendría que ser inhabilitación para todo cargo público, pero eso es la opinión de un lego.

¿Si Otegi no puede presentar su candidatura puede ser un motivo para que la izquierda abertzale arrastre más votos?

No, a esta alturas no. La idea de que si se hace algo contra la izquierda abertzale en realidad se les convierte en víctimas y tienen más votos eso es lo que se argumentaba para no ilegalizar HB y, sin embargo, fue una de las medidas eficaces para conseguir el final del terrorismo.

Como periodista que es, ¿hubiera entrevistado, por ejemplo, a José Luis Urrusolo Sistiaga tras salir de la cárcel?

No se ha dado la ocasión y no he tenido que planteármelo.

Urrusolo, condenado por 16 asesinatos y dos secuestros, aseguró a El País lo siguiente: “Fue una barbaridad haber utilizado la violencia sin considerar que lo primero es la vida de las personas y sus derechos”. ¿Es este el tipo de arrepentimiento que se espera de ETA?

Bueno, es un paso importante. La cuestión del arrepentimiento tiene varias dimensiones. Una personal, que es la de pedir perdón directamente a las víctimas que uno ha provocado. Habrá algunas víctimas que deseen eso y que les satisfaga, pero también puede haber víctimas que les resulte una situación muy incómoda el hecho de que se les plantee tener que dar una respuesta a una petición de perdón. Luego hay otra dimensión pública; el terrorismo fue un ataque al Estado de Derecho, un ataque a las instituciones democráticas. Ahí tienen que hacer una autocrítica por haber combatido con las armas al Estado de Derecho, un reconocimiento público a la legitimidad de ese Estado de Derecho que ellos combatieron ilegítimamente con las armas.

¿Por qué a la izquierda abertzale le cuesta tanto dar el paso de pedir a ETA que se disuelva y de reconocer el error que supuso su apoyo a la lucha armada?

Porque si lo hace deja toda su historia sin sentido. Lo que están diciendo es que reconocen el dolor provocado. No, mire, ya sabemos que reconocen el dolor provocado. Lo reconocían cada vez que sacaban un comunicado diciendo hemos matado a este señor o a este otro. Además, hacían esos atentados precisamente para causar dolor. No basta con eso. Deben reconocer la ilegitimidad del uso de las armas y la violencia. Eso es lo que no quieren hacer porque toda su trayectoria histórica se vendría abajo.

¿Y condenarla? Porque Otegi dice que utilizar la palabra condena sería interpretado como una humillación por parte de la izquierda abertzale.

Sí, evidentemente, porque ellos siguen considerando que estuvo justificado el terrorismo de ETA. Sería una contradicción condenar lo que para ellos estaba bien.

El grupo municipal de Aranzadi, marca de Podemos, justificó en Pamplona su no condena a la matanza de Bruselas porque la palabra condena tiene “connotaciones religiosas”...

Me parecen ganas de buscar excusas. Este ha sido también un debate muy viejo en el entorno de ETA. Se ha rehusado históricamente la palabra condena y se han dado mil vueltas al diccionario para no emplear esos términos.¿Qué objetivo persigue la creación de un Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo?

Se trata de evitar lo que hablábamos al principio, que se pase página sobre el terrorismo. No sólo hablamos de ETA, porque el Centro Memorial abarca todos los terrorismos, todas las siglas de diferente signo. Por una parte se trata de honrar a las víctimas, de reconocer su sacrificio y dolor. Una de las peculiaridades de las víctimas es que siempre han confiado en el Estado de Derecho, nunca han buscado la venganza individual por su cuenta. Además hay que tratar de conseguir divulgar lo que ha supuesto el terrorismo entre toda la sociedad, particularmente entre los más jóvenes, para prevenir que lo que ha ocurrido en el pasado no se vuelva a repetir.

¿Pretende ser una referencia como el Centro Memorial de las Víctimas del 11-S en Nueva York?

Hemos tenido ya una reunión con los responsables del Centro Memorial de Nueva York y se habló de la posibilidad de buscar algún tipo de colaboración en el futuro. En Europa hay muchos centros memoriales, como el del Holacausto, del Gulaj... pero no sobre víctimas del terrorismo. Y de todos hay algo que se puede aprender porque todos tienen algo en común, la defensa de los derechos humanos frente a la violencia.

EL TEST

¿Qué película rescataría de la filmoteca? La Vida de Brian.

¿Un libro que recomendaría? El cártel (de Don Wilson).

¿Qué programas de TV le animan a cambiar de canal? Las tertulias políticas.

¿Un político con el que se iría de chiquitos? Soy abstemio.

¿Un viaje pendiente? A Samarkanda, un viaje soñado desde la infancia.

DNI

Florencio Domínguez Iribarren (Caparroso, 1956). Está casado y es padre de un hijo. Se doctoró en Comunicación Pública por la Universidad de Navarra y en 1985 comenzó a trabajar en la agencia de noticias Vasco Press, donde ha sido redactor jefe hasta su cierre el pasado mes de julio. Se especializó en el estudio de ETA y es autor de varios libros. En 2015 fue nombrado director del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo impulsado por el Ministerio del Interior en cumplimiento de la Ley 29/2011.

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