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José Antonio Alonso

“Llegué a fumar en el baño del colegio”

José Antonio Alonso, profesor jubilado a quien le extirparon un pulmón por un cáncer, habló ayer en las XVII Jornadas de Prevención del Tabaquismo organizada por la Asociación Española Contra el Cáncer en Navarra

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“Llegué a fumar en el baño del colegio”
  • PABLO AYERRA
Actualizado el 25/11/2016 a las 11:02
El mismo día que José Antonio Alonso Jiménez (Pamplona, 1950) se jubilaba como profesor, visitó el neumólogo por una bronquitis que no cesaba. “Ve al viaje a las Islas Canarias que tenías planeado y te doy los resultados a la vuelta”, le recomendó el doctor. Al regresar de un viaje de retiro que no disfrutó por una bronquitis aguda y unos sudores enfermizos, recibió los resultados: tenía cáncer de pulmón. “Estás muy grave”, le dijo el médico, y le dio pocas esperanzas.

Ayer, con seis años más y un pulmón menos, relató su experiencia a 330 preadolescentes de los colegios Nuestra Señora del Huerto, San Cernin y Jesuitas. Les contó cómo comenzó a fumar para sentirse mayor porque cuando era adolescente el cigarrillo era sinónimo de hombría, cómo llegó a consumir dos paquetes diarios, cómo se ahogaba al respirar y cómo se escapaba sospechosamente al baño en medio de las clases después de que se prohibiera a los profesores fumar en el aula. “¿Has fumado en el baño?”, le preguntó en alguna ocasión algún alumno tras una escapada furtiva. “No”, mentía él. “Hueles a humo”, le replicaban. “Los fumadores olemos a humo aunque no fumemos”, mentía de nuevo. Con un tono de charla de Alcohólicos Anónimos, José Antonio calló a los hasta ese momento revoltosos niños.

Los alumnos de 1º de la ESO escucharon, en el marco de la las XVII Jornadas de Prevención de Tabaquismo organizada por la Asociación Española Contra el Cáncer en Navarra, muy atentos el testimonio de José Antonio. Tras su charla, le llovieron las preguntas: “¿Se te cayó el pelo?”, “Si el tabaco es tan malo, ¿por qué se vende?”, “¿Tus padres no te reñían cuando comenzaste a fumar?”, inquirieron. “Mi madre fumaba, mi padre fumaba, mis hermanos fumaban, el profesor fumaba. No había información. Debéis entender que el tabaco es una droga más”.
"FUMAR ES MALO"

Antes que él, abrió a las 09.30 la sesión de estas jornadas antitabaco que también tendrán lugar en el mes de diciembre en Tudela y en el Instituto Plaza de la Cruz, la oncóloga radioterápica Elena Villafranca, del Complejo Hospitalario de Navarra. Villafranca, en un tono más lectivo, se subió a la tarima del Salón de Actos de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Navarra para explicar los efectos nocivos de esta “droga” y persuadirles de que no fumen. “Fumar es malo”, afirmó en más de una ocasión a lo largo de su discurso. Parecía que su objetivo era llegar antes que los amigos ‘malos’. “El objetivo es que, antes de que empiecen a llegaros otros mensajes sobre el tabaco, comprendáis que es malo”, afirmó. Por eso tal vez estas jornadas se imparten en niños de doce y trece años, porque, como informó Villafranca, en Navarra la edad media en la que los adolescentes que fuman comienzan a consumir tabaco son los quince años. Además, de cada diez jóvenes, cuatro fuman. Y de ellos, dos lo hacen habitualmente, dice citando la Encuesta Navarra de Juventud. Por otra parte, Villafranca incidió también en el coste económico y en los perjuicios para la salud. “Un fumador medio pierde 16 años de vida”, explicó. Cada diez segundos, muere una persona por culpa del tabaco, lo que supone casi 6 millones de muertes al año, según la OMS (Organización Mundial de la Salud). “¿Os imagináis la de personas que han muerto a consecuencia del tabaco desde que estáis aquí?”, les preguntó .

Tras los datos, Jose Antonio intentó aportar el punto positivo mostrando que es posible dejar de fumar. “Yo dejé la dependencia a los 53. Estuve muy irascible y agresivo, pero lo abandoné”. No obstante, años después apareció “el bicho”. Aunque él, según dijo, tuvo suerte, porque amigos suyos murieron de cáncer de pulmón y tiene familiares que lo padecen.

Cuando José Antonio acabó, los niños salieron a la explanada frente al Edificio del Hexágono de la Universidad de Navarra para almorzar y corretear. Sentadas en las escaleras, cinco universitarias fumaban mientras sorbían su café de máquina. “¡Qué monos!”, comentó una.
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