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DIRECTOR DE CINE

Morais, cansado del cine español, produce su visión de la Guerra Civil

  • "Yo no quería dotar de una moral ortodoxa a la película, sino mostrar unos hechos que han ocurrido, y dejar que el espectador se posicione con libertad, no darle proclamas", ha indicado el realizador
  • La película es un viaje al pasado de Miguel, uno de los 100.000 españoles que huyeron de la Guerra Civil en 1939 y se encontraron con el infierno del campo de concentración de Argelès-sur-Mer

El cineasta Alberto Morais (izda.) durante la presentación de su película junto a Laia Marull y Carlos Álvarez, protagonistas del filme

El cineasta Alberto Morais (izda.) durante la presentación de su película junto a Laia Marull y Carlos Álvarez, protagonistas del filme

EFE
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Actualizada 09/01/2012 a las 17:38
  • EFE.MADRID
A sus 34 años, Alberto Morais está cansado de ver cómo el cine español aborda una y otra vez la Guerra Civil, la postguerra o la que se dio en llamar la retirada, que es de lo que va "Las olas", su debut en la ficción, y se ha decidido a "utilizar la historia como personaje y no como decorado de fondo".

"Soy muy consciente de la historiografía del cine español, de lo que se ha hecho y cómo se ha hecho, y creo que las aproximaciones al pasado muchas veces han tenido elementos 'costumbristas' que, o trivializaban o generaban lugares comunes", ha señalado el director en una rueda de prensa en Madrid donde ha presentado la película.

Escoltado por los protagonistas de la historia, Carlos Álvarez Novóa -Goya en 1999 por "Solas"-, que es Miguel, el alma de la película, y Laia Marull (Blanca), dueña de tres Goyas, el último, el año pasado por "Pa negre", el director ha dejado claro que ha querido trabajar con el sensible material que es la memoria histórica desde la asepsia emocional.

"Yo no quería dotar de una moral ortodoxa a la película, sino mostrar unos hechos que han ocurrido, y dejar que el espectador se posicione con libertad, no darle proclamas", ha indicado el realizador.

La película es un viaje al pasado de Miguel, uno de los 100.000 españoles que huyeron de la Guerra Civil en 1939 y se encontraron con el infierno del campo de concentración de Argelès-sur-Mer, construido por el gobierno de Francia, sin las más mínimas condiciones para sobrevivir.

"Si no se ha hecho antes (una película sobre este tema), es porque no se ha querido, pero los cineastas de mi generación -argumenta Morais- ya no llevamos a cuesta la mochila que impide hacer ciertas cosas, estamos más libres para aproximarnos a ese momento de la historia".

Contada según el momento en valenciano, francés y castellano, la cinta comienza con la muerte de la esposa, que deja a Miguel en la más completa soledad. Solo, decide emprender un viaje largo tiempo deseado: volver a aquella playa donde lo perdió todo, incluida su compañera Emilia, de la que guarda una foto.

Miguel, que sufre narcolepsia y no sabe seguro si lo que vive es completamente real, emprende un camino salpicado de incursiones oníricas en las que revive el exilio a pie, los fusilamientos falangistas o los campamentos milicianos a un ritmo que es el de un hombre de 80 años, con largos planos secuencias y mucho protagonismo de la geografía.

Laia Marull considera que la opción de Morais es "valiente", mientras Álvarez-Novóa, que se define como "niño de posguerra", destaca el riesgo y la honestidad de la cinta, aunque precisa que su acercamiento a la historia ha sido "desde el personaje".

"Ha sido una experiencia irrepetible y enormemente gratificante, primero, porque estoy en todas las escenas, pero por otro lado es que es un personaje muy distinto a mi, ni yo ni mis circunstancias tienen nada que ver, pero le entendí, y le di cosas mías", reflexiona el veterano actor, doctor en Filología Hispánica y Ciencias del Espectáculo, y también abogado.

Morais, que se estrenó con el documental "Un lugar en el cine" (2008), sobre el mítico director Pier Paolo Pasolini, es también autor del guión, que varió de una idea original sobre un brigadista húngaro: "Me interesaba que el duelo de estas personas que estaban en un campo de concentración fuera español, con heridas que siguen abiertas".

Los actores, a los que el director ha constreñido en "una camisa de fuerza" interpretativa "quizá exagerada" -reconoce Morais-, son los que le dan la potencia narrativa que necesitaba la película.

Un proceso "costoso", según apunta Marull, quien ha destacado "la sobriedad, y esa desnudez que ya tenía el guión".

La película, ganadora del Jorge de Oro en Moscú, y del FIPRESCI de la Crítica Internacional, además de tener una magnífica acogida en una veintena de festivales por los que ha pasado, llegará a las salas españolas el viernes que viene.
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