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SOCIEDAD

Novatadas, entre la broma y el delito

  • Octubre es el mes de las novatadas por excelencias, ya que las universidades, colegios mayores y residencias retoman el ritmo. En muchos sitios están prohibidas y tienen consecuencias nefastas, para otros es un método de integración.

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Un joven, víctima de una novatada, disfrazado de mujer pasa entre los coches de México. SAGUAYO/ FLICKR
  • CRISTINA GALLARDO . EFE. MADRID
Actualizada 16/10/2011 a las 02:05

OCTUBRE es por excelencia el mes de las novatadas, ya que las universidades, colegios mayores y residencias retoman el ritmo, pero estas experiencias se repiten todavía en muchos lugares bordeando la frontera entre la broma y el delito, y en ocasiones llegan a provocar serias lesiones a quienes las sufren.

Así ocurrió con tres estudiantes del Colegio Mayor San Agustín (Santiago de Compostela), que fueron ingresados el pasado fin de semana con heridas graves en los ojos, fruto de una batalla entre estudiantes de distintos centros en la que les arrojaron un detergente industrial a la cara. Dos tuvieron que ser operados.

Pese a ello, varios jóvenes que han residido en este tipo de alojamiento universitario han restado gravedad a las novatadas que se llevan a cabo y han subrayado que sirven como método de integración de los recién llegados.

Las novatadas actuales en los colegios mayores son más difíciles de controlar que en el pasado, porque los veteranos las han trasladado a la calle para evitar las sanciones que los centros imponen a los agresores.

La máxima expresión de esa sanción es la expulsión definitiva del centro, según explica el director del Colegio Mayor Chaminade (Madrid), José Ignacio Gautier. Para él, desde hace quince años, las novatadas están vinculadas al consumo del alcohol y al "botellón" y afirma que, aunque ha descendido el número de novatadas en general, han aumentado aquellas que tienen lugar en colegios mayores femeninos.

Gautier considera que los rectorados reciben cada vez más denuncias, pero que es necesario que más víctimas acudan a la vía judicial y que los veteranos reflexionen sobre este tema.

En su colegio mayor, las novatadas estaban prohibidas "desde siempre", pero dejaron de existir en 1983, cuando un grupo de estudiantes propuso en varias asambleas que se pusiera fin a ellas. Tras tres años de deliberaciones y resistencia por parte de algunos estudiantes, una mayoría de veteranos del Chaminade votó a favor de abolir las novatadas y desde entonces no se tiene constancia de que se hayan producido más, añade Gautier.

Pese a que el Código Penal permite considerar las novatadas como delito de tortura y sancionarlas según su gravedad con penas de entre seis meses y dos años-, muchas víctimas de estas agresiones no denuncian, porque "existe un juego perverso mediante el cual, como ha aceptado esa situación, llega a disculpar al veterano que le ha agredido".

En este sentido, el Tribunal Supremo dictaminó en una sentencia de abril de 2003 que puede considerarse delito "la realización de novatadas", así como las conductas que puedan producir "sentimientos de terror, de angustia y de inferioridad susceptibles de humillarles, de envilecerles y de quebrantar, en su caso, su resistencia física y moral".

Además, este tribunal ha impuesto elevadas indemnizaciones, de hasta 250.000 euros, en casos en los que se ha provocado una discapacidad grave a la víctima.

Rocío (nombre ficticio) decidió hospedarse en el Chaminade durante el primer curso de su carrera, y confirma que no se llevan a cabo novatadas: "Decidí optar por este colegio precisamente porque no se hacían. No estaba dispuesta a tolerarlas", asegura.

En cambio, Daniel las vivió durante su primer año en el Colegio Mayor Deusto (Bilbao), regentado por jesuitas. Entre las novatadas que padeció y que a su vez infligió cuando se convirtió en veterano figuran hacer flexiones, mojar al nuevo mientras duerme, interrumpir su sueño, revolver su habitación, esconder las patas de su cama, disfrazarle y hacer que se declare a varias chicas en un bar.

Aunque guarda buen recuerdo de ellas, Daniel reconoce que muchas pueden ser un obstáculo para aquellos estudiantes que quieran rendir académicamente en su primer mes de universidad.

"Se sabía que había gente que abandonaba el colegio por las novatadas o le pedían a sus padres que dieran un toque de atención, sobre todo los más tímidos y aquellos a los que les costaba conocer a otras personas", añade Daniel. "Es una tradición que se mantiene en parte como venganza, porque como a ti te las han hecho, tú las replicas cuando llega el momento, y también porque los veteranos se lo pasan bien con ellas", explica.

Maneras de integrarse

Daniel también vivió en primera persona el ser expulsado durante una semana, por organizar junto con otros veteranos, la "novatada final" de su promoción: vaciar completamente las habitaciones de los nuevos y esconder todas sus pertenencias, mobiliario incluido.

Aun así, para este joven, las novatadas "son una de las mejores maneras para integrarse en la dinámica del colegio mayor, pero tienen un límite. Deben acabar cuando el novato ya no se lo pasa bien".

Raquel lleva tres años viviendo en el Colegio Mayor San Juan Evangelista (Madrid) y recuerda el período de novatadas como "el mejor" de su estancia, ya que "es divertido y la mejor forma de que los novatos se conozcan entre ellos y se integren".

En su centro consisten en "juegos, como un concurso de disfraces, un desfile de modelos con ropa absurda, un dominó con colchones, escribir redacciones sobre los veteranos..., buscando que se lo pasen bien y nunca haciendo nada que pueda llevarlos al hospital", asegura Raquel.

Si algún nuevo residente se siente molesto, resuelve sus problemas con el veterano correspondiente, asegura esta colegiala, y también puede acudir a la dirección, la cual está al tanto de estos juegos porque en el pasado fueron colegiales del San Juan Evangelista.

Para ayudar a las víctimas de novatadas que quieran denunciar y hacer un llamamiento a la reflexión sobre ellas, la psicóloga Loreto González-Dopeso ha fundado este mismo mes la asociación "No más novatadas".

ALGUNOS EJEMPLOS

1 Atados. Sacar por la calle una fila de personas atadas por el cuello con sogas, repletas de huevo, tomate y harina.

2 Ropa. Quitar la ropa a un novato y dejarlo por la calle.

3 Ensuciar. Rociar las paredes de la habitación del nuevo con pasta de dientes y hacer que la limpie.

4 Resistencia. Las víctimas tienen que hablar a los veteranos de usted, hacer flexiones mientras comen un yogurt o hacer el ridículo en público bailando La Macarena.



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