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ZIKA

El virus zika prefiere infectar las células madre que forman el cerebro

  • Esta información serviría para desarrollar fármacos que impidan la aparición de malformaciones

Actualizada 06/03/2016 a las 19:52
  • COLPISA. BORJA ROBERT
Un grupo de investigadores en EE UU anunció ayer que han identificado el que, sospechan, es el motivo por el que el virus zika puede causar microcefalia en fetos. En un pequeño y apresurado experimento han descubierto que el patógeno infecta preferentemente las células madre destinadas a formar el córtex, la parte más superficial del cerebro. Y sugieren que, de confirmarse en ensayos más amplios, esta información serviría para desarrollar fármacos que impidan la aparición de malformaciones.

"Cuando se han estudiado fetos y bebés con los síntomas de microcefalia, cerebros y cráneos de tamaño reducido, en áreas afectadas por el zika, se han hallado malformaciones en el córtex", asegura Guo-li Ming, investigadora de la Universidad John Hopkins y coautora del trabajo, que publicó la revista Cell Stem Cell. "Y aunque este estudio no prueba definitivamente que el virus zika cause microcefalia, hay que reconocer que es muy revelador que las células que forman el córtex son potencialmente susceptibles al virus, y que este patógeno puede interrumpir su desarrollo normal".

Ante la virulencia con la que el virus se ha propagado por Latinoamérica, y tras la declaración de alerta por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) frente a la epidemia, los autores del trabajo decidieron hacer un alto en sus investigaciones y poner a prueba una hipótesis: que el virus zika prefiere infectar las células madre que están preparándose para convertirse en neuronas en el cerebro del feto en desarrollo. Y aunque durante sus experimentos solo compararon la tasa de contagio de estas células, denominadas "progenitoras neurales corticales" con otros dos tipos, sus resultados fueron claros: tres días después de exponerlas al virus, el 90% se habían infectado y mostraban dificultades tanto para funcionar correctamente como para reproducirse.

La conexión entre el virus y la microcefalia todavía no está comprobada, pero cada vez son más las pruebas indirectas que apuntan a que existe. Si entre la población general nace un bebé con esta malformación por cada 100.000 nacimientos, en las zonas afectadas por zika la proporción puede ser hasta diez veces superior. Además, un trabajo publicado hace pocas semanas alertaba de el patógeno es capaz de atravesar la barrera amniótica y llegar hasta el cerebro del feto. Los resultados de este último trabajo proponen un mecanismo biológico por el que esto puede ocurrir. Medicamentos específicos. Solo falta por establecer, por tanto, que la relación causa-efecto no es un espejismo; que no existe un motivo oculto que ha pasado desapercibido a los científicos. Entre los epidemiólogos todavía se considera que una suma de causas -malnutrición, dengue, otras infecciones y también zika- puede estar tras el repunte de casos de microcefalia en la zona.

"Estamos intentando cubrir ese hueco de información que aún existe entre la infección y las malformaciones neurológicas", apuntó Hengli Tang, científico en la Universidad Estatal de Florida y otro de los autores del trabajo. "Y aunque este trabajo es solo un primer paso, da respuesta a una cuestión fundamental y nos permite orientar la investigación. Ahora podemos estudiar los efectos del virus en un tipo de célula concreta, probar medicamentos en las células específicas y estudiar la biología de lo que ocurre en la célula adecuada". Pese a las posibles pistas que abre el trabajo, los propios autores recomiendan cautela. Su investigación es preliminar y se ha hecho en apenas un mes. Si se confirma, sin embargo, sentará las bases para resolver el problema mediante fármacos.

Un problema que, según otra investigación publicada ayer, puede convertirse en todavía más complejo. Un grupo de investigadores brasileño anunció que sospechan que un segundo mosquito, aún más extendido que el Aedes aegypti, puede transmitir la enfermedad. De momento solo han confirmado que son capaces de llevárselo de un mordisco a una persona afectada, y que el patógeno no muere mientras circula por su sistema. Todavía tienen que confirmar que pueden pasárselo otra vez a una persona.
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