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La última revolución genética busca dar respuesta a las enfermedades raras

  • La técnica de edición de genes Crispr-Cas9 corregiría defectos en el ADN y los científicos ya buscan formas de curar así los órganos afectados

29/02/2016 a las 06:00
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  • colpisa. madrid
La biotecnología vive estos días una revolución tan grande y sorprendente que, aunque tras ella puede estar la solución a muchas enfermedades congénitas, todavía son pocos los afectados que saben lo que se cuece en los laboratorios. Una nueva técnica de edición genética denominada Crispr-Cas9, identificada hace tres años, ha hecho que corregir el ADN defectuoso de las células en un animal vivo ya no sea una utopía. Y aunque apenas se están dando los primeros pasos con ella, los avances son cada vez más rápidos y los resultados cada vez más sólidos.

"En dos años y medio hemos pasado de tener una técnica prometedora a tener la certeza de que funciona", asegura Lluis Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB - CSIC) y miembro de la red española de investigación en enfermedades raras. "Además, los avances son tan rápidos que se nos van acabando las excusas para no usarlos". Hasta la llegada de Crispr-Cas9, modificar el ADN era un proceso caro, difícil y lleno de fallos. Demasiado arriesgado para casi cualquier uso médico. Todavía, salvo una vez, solo se ha usado en animales. En 2015, la revista Science calificó a Crispr-Cas9 como el avance científico más importante del año. Por esas mismas fechas, los principales organismos científicos de EE UU, China y Reino Unido pactaron no usarla para modificar células germinales, las que transmiten la información genética a los descendientes, por miedo a consecuencias inesperadas.

"Y quedó superado en dos meses", sostiene Montoliu. A finales de este enero, tres equipos científicos independientes hicieron público que habían logrado tratar la distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad degenerativa de origen genético que provoca la desaparición de las fibras que forman los músculos, en ratones adultos. Ninguno de los trabajos la había curado por completo, pero todos habían conseguido recuperar capacidad y tono muscular. Uno de ellos, además, logró evitar que la mutación que provoca la enfermedad se transmitiese a su descendencia en cuatro de cada cinco casos.

Estos resultados son los que más entusiasman a Montoliu, que asegura que la llegada de Crispr-Cas9 le ha traído una segunda juventud investigadora. "Nos quedamos ensimismados con las posibilidades a nivel embrionario, pero tenemos una herramienta terapéutica que puede ayudarnos a tratar a los pacientes que tenemos hoy", afirma. "Tal vez no consigamos una curación completa, pero en muchas enfermedades una mejora de un 10% o un 20% es suficiente para elevar la calidad de vida de los pacientes y de reducir su riesgo de muerte".

Inés Alves, veterinaria, madre de una niña de tres años con acondroplasia -una enfermedad rara que provoca enanismo- y asesora científica de la Fundación ALPE para afectados por esta dolencia, también mira a Crispr-Cas9 con esperanza. "Probablemente no llegue a tiempo para mi hija, pero sé que no estamos muy lejos de conseguir una cura", asegura. "Y esta servirá para los niños que están naciendo ahora, o que lleguen en los próximos años". Como la acondroplasia ralentiza el desarrollo de los huesos durante el crecimiento, cualquier intervención tiene que hacerse antes de que los afectados dejen de crecer. "Antes de los 15 años", recalca Alves. "Y cuanto antes, mejor". Hace unos meses, explica, habló con una de las empresas que están empezando a desarrollar herramientas terapéuticas con esta tecnología y le dijeron que esta dolencia, que se debe a una mutación en un único gen, es una de las candidatas a tener una cura pronto. "Al parecer, cambiar el ADN no es lo difícil; lo complicado es hacer que Crispr-Cas9 llegue a donde tiene que llegar".

Conseguir que Crispr-Cas9 llegue a los órganos afectados no es trivial, aunque ya hay propuestas. Cada tratamiento necesitará su propia estrategia. Según a qué enfermedad afecte, habrá que corregir el ADN de las células de la retina, los músculos, el cerebro o de cualquier órgano. No todas serán igual de fáciles.

La primera enfermedad candidata a recibir un tratamiento con Crispr-Cas9 es la atrofia de nervio óptico de Leber. El primer ensayo clínico está previsto para 2017. Y, sin embargo, en la asociación española de afectados por esta patología (Asanol) aún no habían oído hablar de esta técnica, demasiado reciente y que avanza a un ritmo de vértigo.

 
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