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OBITUARIO

Muere Cynthia Payne, la mejor anfitriona de Londres

  • ‘Madame Cyn’, como la conocía todo el mundo, tenía una fiesta montada por todo lo alto

Cynthia Payne.
Cynthia Payne.
  • colpisa. madrid
Actualizada 17/11/2015 a las 06:00
Decir que Cynthia Payne llenó páginas y páginas de periódicos durante finales de los setenta y principios de los ochenta es quedarse corto. Eran páginas informativas, curiosas y que a muchos ingleses les provocaba una media sonrisa cada vez que abrían sus apreciados tabloides o los más sesudos periódicos asabanados, que no obviaron a este peculiar mujer que falleció el domingo a los 82 años. Porque Cynthia Payne era madama. Todo el mundo lo sabía y, a ella, no le importaba mucho que la señalasen. Sobre todo cuando en 1978, la Policía entró en su casa.

‘Madame Cyn’, como la conocía todo el mundo, tenía una fiesta montada por todo lo alto. Chicas, alcohol, boas, divertimentos varios y hombres mediana edad correteaban por todas las estancias del número 32 de la avenida Ambleside, en el suroeste de Londres. Los hombres maduros, y alguno muy maduro, pagaban los estriptís de las bailarina, la compañía de otras chicas o lo que se terciara en los pisos de arriba con vales de comida proporcionados por el Estado. Los agentes hicieron una redada y descubrieron un paisanaje de lo más particular. "Párrocos, parlamentarios y abogados me consideran la mejor anfitriona de Londres", aseguraba Payne.

Por la redada en su hogar, le cayeron a Payne 18 meses de prisión, que después fue reducida a seis; y a los cuatro, la ‘madame’, ayer recordada por los principales medios londinenses, estaba en la calle. En 1986, se volvió a repetir la escena. Una de las "fiestas especiales" que organizaba se vio interrumpida por las fuerzas del orden. Otra vez, los agentes se vieron sorprendidos por lo que vieron en la casa y, de nuevo, ‘Madame Cyn’ fue llevada al calabozo y después ante el tribunal. Pero esta vez las cosas cambiaron. El juez la dejó en libertad al no considerarla ninguna madama ni que favoreciera la prostitución.

Sin embargo, la segunda visita por la corte judicial le quito el ánimo a ‘Madame Cyn’. "Esta es una victoria del sentido común. Pero debo admitir que este asunto me quitó las ganas, al menos por un tiempo, de hacer fiestas", confesó la propia Payne, que aseguraba que "párrocos, parlamentarios y abogados me consideran la mejor anfitriona de Londres". Después de estos escarceos judiciales, intentó presentarse al parlamento dos veces con el objetivo de cambiar las leyes sexuales en el Reino Unido. En ambas ocasiones, "la extremadamente arquetipa y colorida excéntrica inglesa", como la definió su amigo el multimillonario Kevin Horkin, no consiguió superar el 1% mínimo.

Su arrolladora personalidad sirvió de contenido para numerosos libros y dos películas: ‘Servicios muy personales’ y ‘Una ‘madame inglesa’. La propia Payne, que siempre vivió en la misma casa con su secretaria y nunca se casó, escribió un libro para saber recibir visitas en casa. También se dedicó en los últimos años de su vida a dar conferencias. Muchas, curiosamente, con la Policía.


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