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'importación' de esposas

Jóvenes serbobosnios se casan con una "enemiga" albanesa

  • Muchos hombres acuden a Albania en busca de pareja, pese a su tradicional enemistad

  • EFE. Sarajevo
Actualizada 21/02/2015 a las 12:49
Al granjero serbobosnio Boro Erceg le estaba costando encontrar esposa. La pobreza y la dureza del trabajo en el campo han ido despoblando el oeste rural de Bosnia hasta el punto de que muchos hombres acuden a Albania en busca de pareja, olvidando la tradicional enemistad entre serbios y albaneses.

"Tienen respeto por su marido y por los ancianos", argumenta Erceg, de unos 38 años, sobre las ventajas de elegir una esposa albanesa.

Él lo hizo a través de una intermediaria de Serbia, que le explicó que muchas jóvenes, en su mayoría católicas, del paupérrimo norte de Albania están dispuestas a casarse y crear una familia en otros países balcánicos para huir de la miseria.

Las malas relaciones entre los serbios y los albaneses étnicos (ya sean de Serbia, Bosnia, Albania o Kosovo) se difuminan en estos matrimonios concertados que son apoyados por los Ayuntamientos de la zona para asegurar que los jóvenes no emigren a las ciudades.

"Ella lo aceptó todo. Sus padres, claro, querían que les visitase una vez más con alguien de mi familia. Fui con mi hermano y entonces acordamos todo sobre la boda", cuenta Erceg.

Los protagonistas de estos enlaces aseguran que no hay compensación económica de por medio, aunque sí que las familias albanesas reciben algunos regalos de parte de los pretendientes serbobosnios.

Las novias albanesas suelen ser jóvenes de entre 18 y 25 años, muchas procedentes de la región norteña de Shkodra, entre las más pobres del país y donde gran parte de la población vive gracias a las prestaciones sociales.

Erceg y su esposa Diljana se casaron el pasado verano. Él afirma que se llevan bien, que están felices de tenerse el uno al otro y de compartir el trabajo en su pequeña granja.

El principal problema para Diljana es el idioma, aunque su esposo asegura que, poco a poco, va logrando comunicarse con los vecinos.

En la pareja, la conversación es "un poco en albanés, un poco en serbio", cuenta Erceg sin querer entrar en más detalles.

"Nuestras chicas no quieren vivir aquí en las aldeas. No quieren vacas ni ovejas. Quieren botas y asfalto", critica Jelenko Perinovic, un soltero de la aldea de Obljaj.

Debido a la pobreza y a la falta de futuro, muchas jóvenes serbobosnias emigran a las ciudades o al extranjero.

"Y nosotros necesitamos mano de obra, para quedarnos aquí", cuenta Perinovic, al explicar el motivo por el que los hombres de la región van a Albania a buscar novia.

Obljaj, Glamoc, Bosansko Grahovo... Localidades todas del oeste de Bosnia que quedó asolado durante la guerra civil de 1992-1995 que enfrentó a serbios, croatas y musulmanes y que ahora se va extinguiendo por la despoblación.

De los 8.000 vecinos que tenía Bosansko Grahovo antes de la guerra, hoy sólo quedan unos 3.000.

Después de la contienda, mal llevados procesos de privatización dejaron al pueblo sin la industria maderera y la fábrica de calzado que empleaban a muchos vecinos.

Fueron cerrando la escuela secundaria, el banco, la farmacia, el centro médico. Desaparecieron incluso el club de fútbol local y hasta los centros de reunión de jóvenes.

En la ciudad sólo quedan dos tiendas pequeñas y dos modestos bares. Para cualquier otra gestión, los vecinos deben viajar a Drvar, 32 kilómetros al norte.

Hay más de 150 solteros de la zona que viven de la agricultura y algunos intentan buscar novia albanesa mediante agencias matrimoniales de Albania y Serbia.

Las autoridades de Bosansko Grahovo aprueban esta "importación" de novias.

"En el Ayuntamiento hemos decidido financiar la mayor parte de los gastos de los novios después de que contraigan el matrimonio aquí en Grahovo", declaró Dusko Kupresanin, presidente de la Asamblea municipal.

En Bosansko Grahovo dicen que en la zona albanesa de Shkodra hay muchas más mujeres que varones y que, además, tienen una mentalidad patriarcal similar a la bosnia.

En las familias serbias, cristianas ortodoxas, las novias albanesas son bien recibidas pese a la enemistad histórica entre los dos pueblos, pero prefieren a las católicas frente a las musulmanas.

Antes de que Yugoslavia, de la que Bosnia formaba parte, desapareciera en la década de 1990, eran muy comunes los matrimonios mixtos entre los croatas católicos, los serbios ortodoxos y los musulmanes.

Tras la guerra, los tres pueblos quedaron muy divididos y los matrimonios entre ellos son ahora muy poco frecuentes.


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