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GASTRONOMÍA

El Basque Culinary Center "sirve" su primera promoción

  • Este verano, la primera promoción de graduados se enfrentará al acceso al mercado laboral

La Facultad, en San Sebastián

La Facultad, en San Sebastián

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Actualizada 04/01/2015 a las 11:27
  • EFE.SAN SEBASTIÁN
El Basque Culinary Center (BCC) ha marcado la distancia que separa la formación en las escuelas de cocina de la preparación universitaria. Este verano, la primera promoción de graduados en Gastronomía y Artes Culinarias de Europa afrontará el acceso al mercado laboral con nuevas expectativas.

Son más de medio centenar de jóvenes los que obtendrán el título tras haber concluido sus estudios en esta Facultad ubicada en San Sebastián y adscrita a la Universidad de Mondragón, un centro privado con una matrícula de 8.500 euros y un programa de becas para los que pasan el proceso de selección y carecen de medios económicos, explica a Efe su director, Joxe Mari Aizega.

La vallisoletana Esther García y el valenciano Carlos Sancanuto son dos de los alumnos que obtendrán el título en 2015. Ambos proceden de familias dedicadas a la restauración, cuya finalidad ahora es mantenerse en el mundo de la gastronomía pero alejados de los fogones.

García, de 28 años, explica a Efe que después de terminar sus estudios de Turismo optó por el BCC porque ofrecía una formación "más amplia" que la tradicional.

"Siempre me ha gustado la cocina y vi que las asignaturas tenían un campo muy abierto y, como quería algo nuevo, no me lo pensé mucho", dice esta estudiante, a la que le gustaría dedicarse a la gestión de empresas y restaurantes.

Su compañero, de 23 años, había cursado un grado medio en gastronomía que le resultó insuficiente.

"No buscaba trabajar en una cocina sin más, quería un nivel mayor. Vi por internet que se abría el Basque Culinary Center y me lancé", señala Sancanuto, que no descarta un futuro en la industria o en las cadenas multinacionales de la alimentación.

El director del BCC explica que el centro imparte una educación interdisciplinar y todos los alumnos estudian cocina, sala, gestión empresarial, cultura y ciencia.

Aizega añade que de esta Facultad van a salir jefes de cocina, gerentes de restaurantes, directores de sala y atención al cliente y especialistas en gestión de eventos y en investigación y producción alimentaria.

Uno de los "rasgos característicos" del BCC es la "intensa relación" que tiene con "el mundo profesional y empresarial", que se traduce en acuerdos de colaboración con 40 compañías del sector y 385 restaurantes.

Esos convenios sustentan la preparación externa de los estudiantes y les llevan cada año a hacer prácticas en distintos establecimientos.
García realizó las de primero en el restaurante Bokado del Aquarium donostiarra, las de segundo en el Hisop de Barcelona, distinguido con una estrella Michelín, y las de tercero, en el prestigioso Mielcke & Hurtigkarl de Copenhague.

De su proyecto de fin de grado prefiere no desvelar nada, salvo que lo desarrollará en una bodega. Su compañero, en una cadena hotelera en Madrid.

Antes, Sancanuto ha pasado por el restaurante Frontón de Tolosa, por Las Rejas de Manuel de la Osa, en Las Predroñeras, también con una estrella, y por una empresa de cátering y un hotel de cinco estrellas en Cancún y Playa del Carmen, en México, donde le ofrecieron un trabajo que rechazó para continuar con sus estudios.

"El BCC te abre las puertas. Ahora tengo un concepto de la gastronomía más global. Se lo recomiendo a todo el que tenga ganas de aprender y descubrir un mundo espectacular, pero necesitas tener una gran motivación", afirma Sancanuto.

Tanto Carlos como Esther hablan inglés, imprescindible para acceder a unos estudios que se imparten también en esa lengua junto al castellano. A ella, que ya ha vivido fuera de España, no le "preocupa" encontrar trabajo en otro país, aunque mejor en uno de habla inglesa, precisa.

El pasado septiembre, 350 alumnos -53 extranjeros- iniciaron el curso en el BCC, de ellos 59 de cuarto y 104 de primero. Hay estudiantes de varios países europeos, pero también de lugares como Estados Unidos y China y un número creciente de Latinoamérica.

José Andrés Piñero es un venezolano de Caracas, de 21 años, que se encontraba en Bogotá (Colombia) cuando el año pasado decidió dar el paso y matricularse en el BCC. "Sus instalaciones realmente me han sorprendido", asegura.

El mexicano Jordi Bros, de 23 años, y la vizcaína Silvia Rosas, de 19, también han empezado este año. Los dos iniciaron su formación en campos muy distintos -Economía y Astrofísica, el primero, y Matemáticas, la segunda- hasta que se dieron cuenta de que lo suyo es la cocina.

Son los nuevos de una carrera en la que las cosas "han ido mejorando". "Es muy diferente cómo se dan ahora las clases, pero es normal, es parte del avance de todo", afirma Sancanuto.
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