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Salud

Acaba el verano y regresa el síndrome post vacacional

  • La vuelta a la normalidad puede provocar apatía, insomnio o dolor de cabeza

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Actualizada 29/08/2014 a las 18:19
  • efe. madrid
Se llame síndrome, depresión o estrés postvacacional o no se le ponga nombre, lo cierto es que la vuelta al trabajo después de las vacaciones requiere de un proceso de adaptación que si no se afronta bien puede generar apatía, insomnio o dolor de cabeza de distinta intensidad dependiendo de la persona.

Los expertos consultados coinciden en que el mejor término para definirlo es 'síndrome', ya que hace referencia a una serie de síntomas que se presentan juntos en una situación determinada como es la vuelta a la normalidad.

"Como patología no está reconocido en el ámbito sanitario", precisa el doctor Enrique Aubá Guedea, coordinador del departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universidad de Navarra.

"Otra cosa es a qué se corresponde, porque es una realidad que muchas personas a la vuelta de vacaciones pueden sentirse mal, tener cierto bajón; es una reacción adaptativa al cambio, a la vuelta a la rutina", agrega.

También para la psicóloga Elisa Sánchez se trata de un proceso de adaptación a los cambios y "hay personas que lo gestionan mejor y otras peor".

¿Es frívolo hablar de síndrome postvacacional en un país con casi cuatro millones y medio de parados?. Los expertos creen que lo puede parecer si se le presta demasiada atención e inciden en la importancia de valorar el hecho de tener un trabajo hoy en día.

No obstante, como dice Sánchez, coordinadora del grupo de trabajo y salud laboral del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, "cuando alguien se siente mal, triste o con ansiedad, no suele consolarle que a otros no les pase".

Tampoco parece que sea algo propio de los últimos tiempos, fruto de la vida moderna, aunque desde hace unos años se le está dando más importancia.

"Cierto síndrome puede haberlo habido siempre en el sentido de que cuesta retomar la rutina de una nueva etapa, pero es verdad que en las últimas décadas estamos mucho más centrados y concienciados en nuestro propio estado y en nuestra propia psicología", señala el doctor Aubá.

Para este médico, "el síndrome hace referencia a que nuestra vida está estructurada en ciclos y el curso académico es uno de esos ciclos, cuyo comienzo y fin lo marca el periodo vacacional".

Los síntomas son transitorios y adaptativos a la nueva situación y al cambio, pero si cuando aparecen no se enfocan bien podrían evolucionar a un trastorno depresivo o de ansiedad, advierte este profesional.

Sólo si los síntomas son de alta intensidad y duran más de quince días pueden ser un motivo de preocupación.

Pero lo normal es que remitan en poco tiempo. De hecho, este síndrome no se suele tratar. "No es de identidad, en principio, para acudir a la consulta, salvo que evolucione a un trastorno depresivo propiamente dicho", precisa Aubá.

Según un estudio de la empresa de recursos humanos Randstad, cuando se pregunta directamente si se ha sufrido el síndrome postvacacional (sin definir qué es), la mayoría de los trabajadores (57 %) responden que sí (63 % mujeres y 51 % hombres).

Existe algún estudio, según la psicóloga, que apunta a que las personas cuyo trabajo requiere contacto directo con otras (clientes) son más propensas a estos síntomas.

No obstante, Aubá cree que más que hombres o mujeres o tipo de trabajo, lo que influyen son las circunstancias personales, que "pueden ser más favorecedoras o protectoras en el sentido de equilibro personal, emocional o familiar que tenga cada uno".

Y es importante el ritmo de trabajo-descanso habitual.
Si trabajamos con especial intensidad, a un nivel de estrés muy elevado, los cambios entre trabajo y descanso son muy bruscos.

En este caso, este profesional aconseja aprovechar la vuelta de las vacaciones para plantearse el comienzo de otro ciclo en el que la persona lleve el control de su vida de una manera adecuada, con más equilibrio entre trabajo y descanso.

Aubá insiste en que hay que aprender a trabajar sin ir al límite y dejar cierto margen y espacio para otras cosas y para nosotros mismos.
"Ese es el ejercicio que debemos hacer".

Manejar bien las expectativas a la vuelta de las vacaciones con unos objetivos ambiciosos y de crecimiento personal, pero a la vez realistas y progresivos, es esencial para afrontar el nuevo ciclo. "Un error es empacharnos desde un primer momento", señala el doctor Aubá.

Pensamiento positivo es una de las recomendaciones que ofrece la psicóloga. Centrarnos en los aspectos positivos del momento presente; pensamientos negativos del tipo "Queda un año por delante para las próximas vacaciones!, "No puedo con ello" u "Otra vez lo mismo" nos pueden abocar al síndrome.

Reincorporarnos al trabajo a media semana, con la perspectiva del fin de semana cercano, y no llegar al domicilio el día antes de empezar a trabajar son otras pautas aconsejables.
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