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Gervasio sánchez

"Para transmitir el dolor de la víctima hay que sentirlo"

  • El periodista cree que "algo falla" cuando a esta profesión hay que ponerle adjetivos

El periodista Gervasio Sánchez. DN

El periodista Gervasio Sánchez. DN

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Actualizada 18/05/2014 a las 10:30
  • efe. madrid
Se enfada cuando le llaman periodista comprometido porque Gervasio Sánchez es de los que creen que "algo falla" cuando a esta profesión hay que ponerle adjetivos, y está convencido, después de 30 años cubriendo conflictos, de que si no sientes el dolor de las víctimas, difícilmente podrás transmitirlo.

En una entrevista, el fotoperiodista cordobés repasa la situación actual de los medios de comunicación que, a su juicio, atraviesan una profunda "crisis de identidad" debido a que las "relaciones obscenas" que tienen la mayoría de ellos con los poderes están destruyendo la esencia del periodismo.

Confiesa sentirse "abochornado" porque su profesión esté tan mal valorada como la de los políticos, y asegura que si fuera decano de una facultad de periodismo, el primer día de clase enseñaría que "la objetividad no existe" y que hay que "saber decir no".

Televisión Española ha estrenado recientemente un documental sobre usted dentro del espacio "Imprescindibles", ¿considera su trabajo un imprescindible para la sociedad?

Agradezco mucho a TVE que me haya hecho ese documental pero creo que ninguno somos imprescindibles. Cuando me llaman periodista comprometido. Cuando hay que colocarle un adjetivo a una profesión como la de periodista, algo falla porque el periodismo es compromiso. Yo estudié periodismo porque consideraba que era tan importante para la sociedad como la sanidad y la educación.

Otra cosa es lo que está haciendo mucha gente, que ha pisoteado la profesión y la sigue pisoteando cada día y cada hora porque quizá solamente tienen interés en mantener sus puestos. Entiendo el periodismo como algo imprescindible que debe controlar al poder político y económico porque hay que contar a los ciudadanos lo que ocurre en sus trastiendas.

Con esa radiografía, ¿hacia dónde cree que van los medios?

Los medios están totalmente domesticados. Hay una crisis de identidad porque las relaciones obscenas de la mayoría de los medios con los poderes están destruyendo la esencia del periodismo y están impidiendo que los ciudadanos estén informados de cosas básicas. ¿Cómo es posible que ningún medio español hubiera olfateado la que se nos venía encima? ¿Nadie lo sabía? Eso es mentira, las secciones de economía de los periódicos lo sabían pero no se podía publicar porque entraba en colisión con los intereses mediáticos.

La crisis económica ha afectado a los medios y lo ha hecho de manera más dura que en otros sectores por varias razones. Por ejemplo, cuando yo estudié había tres facultades de periodismo y ahora hay 50 (...) y están saliendo un montón de estudiantes que no tienen trabajo ni lo van a tener, y menos remunerado decentemente. Y alguien tiene que tener la responsabilidad de todo esto (...).


¿Se arrepiente de haber hecho alguna foto? ¿O hay alguna foto que no llegó hacer porque su conciencia no se lo permitió?

Creo que hay momentos que es más valiente no hacer una foto, que hacerla. Más decente no hacerla, que hacerla. Yo he dejado de hacer fotografías en algunos momentos porque he considerado que estaba agrediendo a las personas que quería fotografiar. Cuando hago trabajos con tiempo, antes de hacer una foto, pido permiso a la persona, cuento lo que voy a hacer. Evidentemente, esto no es válido para una escena del momento que tienes delante porque si andas preguntando, se te va. Pero hay momentos, como puede ser en un campo de refugiados donde aparece un niño lleno de moscas y un montón de gente agrediéndolo con sus cámaras fotográficas; me parece una agresión y hay que dejar de hacerlo.

En realidad, en el periodismo hay algo muy importante: si no sientes el dolor de las víctimas en tu interior, no vas a poder transmitir con decencia. Y no lo harás si solo vas a ir a un lugar para hacer tus fotos, coger un total o escribir un párrafo. Lo que hay que hacer es acercarte a la gente que sufre con el respeto que se merece, y si no puedes hacer una foto, no se hace.

De todos modos, pienso que no hay que dejar de fotografiar algo por autocensura, en todo caso hay que tomar la decisión de publicar o no esa fotografía.

¿Hay espacio en los medios para la fotografía documental?

Nunca ha interesado la fotografía documental en el periodismo español, siempre se ha maltratado, siempre se ha malpagado. Y te lo dice alguien que tiene facturas guardadas desde hace 30 años, que si las sacara y mostrara lo que me pagaron por algunos trabajos, la gente se echaría las manos a la cabeza. Esto ha ocurrido en tiempos de crisis y en tiempos en los que se ganaba muchísimo dinero y el periodismo estaba muy valorado.

¿Por qué? Porque en los medios españoles nunca ha existido la figura del editor, eran redactores jefes, prepotentes en su mayoría, que hacían lo que querían y muy pocas veces trataban con decencia a los colaboradores. Esto es lo que ha ocurrido desde hace muchos años aunque me quieran contar que hubo tiempos mejores. Por las fotografías o por las colaboraciones literarias se pagaban cantidades ridículas y eso va en detrimento del periodismo de calidad. Ahora se achaca a la crisis, pero la fotografía siempre ha estado maltratada.

Hoy en día hay una generación de fotoperiodistas buenísimos. Hay una decena de españoles muy buenos -cuando yo empecé éramos 2 o 3- que han tenido que trabajar fuera de España porque aquí no tienen posibilidad de hacerlo.

¿Desde qué lugar debe mirar el fotoperiodista en un conflicto?

La objetividad es un dogma que debería ser erradicado de las facultades de periodismo. Si yo fuera decano, el primer día de curso enseñaría dos conceptos importantes: la objetividad no existe y aprender a decir no.

La objetividad es un dogma que se utiliza siempre y muchas veces se convierte en coartada para no contar las cosas bien contadas. ¿Cómo se le puede pedir a un fotógrafo o periodista que está en una zona de conflicto que sea objetivo, cuando su medio mantiene relaciones impúdicas con el poder político y económico? Lo que hay que ser es honesto, riguroso, crítico con el poder, contar las historias sin cometer el grave error de mentir.

Y lo segundo que enseñaría es a aprender a decir no. No a las entrevistas pactadas, no al periodismo de refrito, no al periodismo vinculado a intereses, no a todo lo que viole los conceptos básicos del periodismo. Si no lo dices con 20 años, no lo dirás con 30, con 40, ni con 50. Y al final, incluso, acabarás justificándolo. Te mirarás al espejo y en vez de decirte que has sido un sinvergüenza, te dirás que no has tenido más remedio que hacerlo para pagar la hipoteca. Ese es uno de los baluartes y de las coartadas que tenemos para excusarnos.

¿Qué hacemos mal los periodistas para que la sociedad tenga una valoración tan baja de nosotros?

Es bochornoso que mi profesión sea tan mal vista como la de los políticos. Una profesión que en los años 70, antes incluso de la muerte de Franco, era muy valorada. Los ciudadanos quieren tener calidad informativa, no quieren tener historias de comunicación planteadas por los comunicadores de los bancos, de las empresas, de los políticos.

¿Cómo se recupera la credibilidad perdida?

R: Habría que hacer una criba muy seria entre los que dirigen los medios de comunicación y valorar a gente que está marginada en su redacción por su actitud crítica y que está dispuesta a batallar para que se siga haciendo periodismo. Lo que estoy diciendo es una quimera porque si en los años 80 se ganaba mucho dinero con el periodismo y ya se ejercía de una manera vergonzosa, ahora que muchos medios están comprados por bancos y empresas, es imposible (...) Yo quiero saber lo que está ocurriendo y el púbico quiere saberlo también y por eso no se fía de los periodistas, porque hoy en día están vendidos totalmente al sistema, y en muchos casos están en la misma trama, prostituidos con los poderes políticos y económicos.
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