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moda

La sofisticación en todas sus variantes cierra ModaLisboa

Una modelo desfila con uno de los diseños de Miguel Vieira.
Una modelo desfila con uno de los diseños de Miguel Vieira.
afp
  • efe. lisboa
Actualizada 11/03/2013 a las 11:57
La versión más refinada de diseños urbanos, deportivos o de los más clásicos cerraron hoy la cuadragésima edición de ModaLisboa, un resumen de las apuestas realizadas por la moda lusa para el próximo otoño-invierno. 

El mayor evento de la moda en Portugal, que se celebra en la pasarela Patio Galé de la capital portuguesa, reunió a diecinueve diseñadores y firmas durante tres días, uno menos que en anteriores ediciones debido a los recortes.

En la jornada de clausura, el dúo formado por Marta Marqués y Paulo Almeida, Marqués'Almeida, mostraron su primera incursión en la elaboración de trajes de noche y el uso de tejidos como la seda salvaje sofisticados "looks" nocturnos, cuyo denominador común fueron los pantalones con una pernera desproporcionadamente ancha en una ilusión de vestido.

Con la banda de rock Skunk Anansie y la actriz Wynona Ryder como inspiración, Marqués'Almeida apuesta por prendas urbanas como las chaquetas "biker" y por cuerpos que dejan ver la espalda para crear apuestas de día unidas al pantalón vaquero, una constante en su imaginario, que reinventan con pequeñas colas en sus bajos de corte estrecho.

A pesar de apostar por la monocromía en la mayoría de las salidas, basada en la bandera de Estados Unidos, también tuvieron su reducido espacio fondos de cebra y estampados militares, bien protegidos para el frío invernal con estolas de piel de carnero tintadas.

El modisto portugués V!tor avanzó en esta edición una colección hacia lo divino en la que ha buscado enfocar sus diseños con deidades y musas tribales y paradisíacas, que poco vestidas para la época invernal.

Vistosos cafetanes, faldas y pantalones con detalles de origami visten sin distinguir sexos en conjuntos cómodos donde las rayas sobre algodón y punto se combinaban con telas más fluidas sobre las que aparecían bulldogs o peces.

Sudaderas y jerséis de corte deportivo protegen a estas deidades tocadas con turbantes, coronas y gorras.

Dino Alves da vida a las páginas de las obras literarias con pliegues y superposición de tejidos, para crear una ilusión de hojas sobre el cuerpo que avanzan hacia la siguiente página ("Next Page"), nombre de la colección, con siluetas longilíneas, sin lugar para lo excesivo en piezas justas en algodones, "lycras" o punto.

El tono siempre deportivo de la firma White Tent se acerca a una feminidad más marcada con materiales en mallas como el lurex o telas doradas que remitían a papel, además de color "blocking", aunque con la utilización de siluetas cómodas.

En otra colección destacada, el original Filipe Faísca innovó con la gama "color del burro cuando huye", expresión lusa utilizada para referirse a la indeterminación, en su mezcla de berenjena, gris, negro y verde ácido en su apuesta por lo "oversize", donde los diferentes tipos de lanas toman el protagonismo.

El diseñador Miguel Vieira escogió de nuevo la sofisticación de la mujer en sus creaciones con una colección con tonos lujosos como el oro nuevo, el champán o el antracita fueron los protagonistas, que solo se mezclaron en estratégicos puntos.

Las siluetas se conformaban a través de superposiciones y volantes para cultivar formas de reloj de arena o rectangulares sobre vestido que nunca fueron más allá de las rodilla y amplios pantalones, bien cubierto con abrigo "oversize".

Y si Viera busca la perfección femenina, Nuno Gama hace lo propio con los hombres y busca dar respuesta a todas sus necesidades con una oferta versátil.

El consagrado modista portugués introduce en el mismo modelo siluetas rectas arropadas por prendas que alaban el cuerpo masculino, tejidos naturales con remates tecnológicos, mates y brillos o telas lisas frente a otras como el "príncipe de gales" sobre profundos tonos azul atlántico y negros que, por momentos, se combinan con vivos rojos o cálidos cremas.

Los modistas portugueses volvieron a dejar patente que el binomio blanco y negro es una apuesta segura para el invierno, a la que se jugaron todo los burgueses.

Castaños, grises y la gama marina de los azules fueron los otros tonos dominantes entre las apuestas de esta edición, a las que se añadieron puntuales concesiones a vivos encarnados o verdes forestales.
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