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CIENCIA

"Reta a tu cerebro para que cambie", aconseja Elsa Punset

Imagen artifical de un cerebro
Imagen artifical de un cerebro
ARCHIVO
  • MADRID.AGENCIA
Actualizada 27/05/2012 a las 10:53
'Una mochila para el universo' (Destino) es "una guía para cambiar lo que no nos funciona". Lo dice sin temer la palabra 'autoayuda' su autora, Elsa Punset (Londres, 1960). Ofrece herramientas para identificar y gestionar emociones, para conocerse mejor. Pero con el respaldo de la ciencia que permite hoy ver qué pasa en nuestro cerebro, medir sus reacciones químicas ante el miedo y el amor, pilares de la estructura emocional. Sabemos así que la razón no está enfrentada a las emociones que rigen nuestras vidas y que la felicidad se gana con entrenamiento emocional.

-¿Por qué la gimnasia emocional es tan saludable?

-Hace cincuenta años casi nadie hacíamos ejercicio. Hoy sabemos cuánto beneficio genera. Lo podemos medir. Con la mente y las emociones pasa lo mismo. No debemos resignarnos a lo que nos ha tocado en la vida. Estamos en la era de la gestión emocional y empezamos a comprender sus beneficios.

-¿La regla de oro?

-Comprender los mecanismos básicos de la mente; que el cerebro es un órgano milenario, caduco para el mundo actual, y al que debemos ayudar a actualizarse para vencer su poderosa tendencia al sesgo negativo, a la infelicidad.

-¿Primer paso para lograrlo?

-Entender qué nos pasa. Por qué sentimos lo que sentimos.

-¿Por qué el cerebro es conservador y temeroso?

-Para protegernos, da señales de alarma que cree de ayuda. Lo ha hecho durante milenios. En un entorno hostil y de amenazas incesantes, era un mecanismo utilísimo. Se ha consolidado en la corteza cerebral, que nos permite pensar, soñar, recordar, creer y prever. El cerebro emocional lo rige todo y las emociones te quieren hacer sobrevivir. Tenemos la capacidad de prever y recordar lo malo y las emociones que nos dicen ¡cuidado!. Ahora vemos que esto tiene un impacto brutal sobre nuestro cuerpo; que lo que sientes te afecta, que el estrés te daña físicamente. No solo te hace infeliz; te enferma. La energía que gastas en preocuparte se la quitas a la creatividad y a la inteligencia.

-¿Nos engaña mucho el cerebro?

-Es un órgano ciego con sentidos. A veces somos sus esclavos sin saberlo. Solo vemos lo que nos interesa ver. Es un peligro y por eso el libro insta constantemente a retar al cerebro. Ahora sabemos que es plástico, que pude cambiar.

-¿Es la gran revolución de la neurociencia?

-Sí. Se creía a los 18 años, tras su esplendor, iniciaba un declive irreversible. Pero sabemos que la neurogénesis, la regeneración neuronal es constante, aunque a ritmo más lento. El neurólogo Álvaro Pascual dice que somos una montaña nevada. Su forma, su pendiente, y sus rocas son la genética. Nuestra mente es el trineo. Si te lanzas siempre por el mismo camino, al final el trineo va solo. La tendencia más común es pensar, sentir y decir lo mismo. La única forma de contrarrestarlo es exigir a tu cerebro que explore otras vías, que cambie.

-¿Por qué el pesimismo se contagia más?

-Nos contagiamos las emociones como virus, pero mucho más las negativas. Tenemos neuronas espejo y mecanismos que nos llevan a imitar a los demás, a sentir lo que sienten, de forma inconsciente. Las emociones negativas son señales de miedo y sabemos cuán atento está el cerebro al miedo.

-¿Cómo gestionar ese miedo?

-Comprendiéndolo. Entrenando al cerebro en positivo. Si lo comprendes, puedes transformarlo. Si no, vives en piloto automático y aplicas lo aprendido sin darte cuenta. Es casi imposible salir de ahí.

-¿Qué no debe faltar nunca en nuestra mochila emocional?

-Amor y curiosidad.

Actitud


-¿En qué porcentaje depende la felicidad de nuestra actitud?

-Los expertos dicen que en un 50%. La mitad son circunstancias, temperamento y disposición genética hacia el pesimismo o el optimismo. La otra mitad es mejorable en función de cómo te juzgues a ti a los demás y como interpretes las cosas.

- ¿Nuestra verdadera identidad está en las emociones?

- La emoción es vida. Es fluida. No nos enseñan a reconocer y a gestionar las emociones y eso desconcierta al cerebro que quiere permanencia. En los escáneres cerebrales vemos además que la emoción es fugaz. Somos lo que sentimos y lo que hacemos sentir. La gente olvidará tus acciones pero jamás lo que le haces sentir.

-¿Un abrazo desencadena la misma química cerebral un antidepresivo?

- Somos química y cada emoción tiene su reflejo químico. Por eso el amor que no se expresa es inútil. Para conectar con la gente hay que dedicarle tiempo y un abrazo de seis segundos es lo se calcula como mínimo necesarios para generar la química del bienestar. Tenemos que encontrar el tiempo que alimenta esa necesidad vital.

-Emoción y razón libran una batalla sin tregua ¿en al que gana siempre le racionalidad?

- Fue Descartes y una escuela equivocada de pensamiento, y la propia ciencia luego, las que sostuvieron durante mucho tiempo que siendo tan racionales como especie la razón primaba sobre la emoción. Hoy sabemos que las partes básicas del cerebro son instinto, emoción y razón. Las más antiguas, instinto y emoción, las compartimos con otras especies, pero ahora vemos que debajo de cada pensamiento racional hay una emoción. Lo que te mueve, ordena tu comportamiento y tu decisión es una emoción.


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