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Debate de investidura

La segunda derrota de Pedro Sánchez abre una etapa incierta

  • Rajoy y el líder socialista se acusan de corrupción por utilizar al Rajoy para sus intereses políticos
  • Patxi López vuelve a permitir que el pleno de investidura degenere en una bronca general
  • Sánchez anunció que va a intentar que el Rey vuelva a proponerle para una segunda investidura

Pedro Sáchez, en el Congreso.

Pedro Sáchez, en el Congreso.

REUTERS
Actualizada 05/03/2016 a las 11:08
  • COLPISA, Ramón Gorriarán. Madrid
Tampoco a la segunda. Pedro Sánchez cosechó una nueva derrota en la última votación del debate de investidura. Obtuvo 131 votos a favor y 219 en contra. Un resultado que adentra a las fuerzas políticas y las instituciones en un territorio virgen. Nunca en los 38 años de vida constitucional un candidato a la investidura había salido rechazado del Congreso.

El candidato socialista solo consiguió sumar a la diputada de Coalición Canaria a los 130 diputados del PSOE y Ciudadanos. El mayoritario bloque del no se mantuvo incólume. El presidente del Congreso, Patxi López, comunicará el resultado al Rey el lunes a las 13.00 horas y dejará en manos de Felipe VI el próximo movimiento para deshacer el nuevo bloqueo institucional.

Aunque fue un debate comprimido y menos bronco que el del miércoles, tuvo momentos de alto voltaje. Sobre todo antes de la votación, cuando el portavoz de Ciudadanos pidió la palabra por alusiones para negar una afirmación de Esquerra, que acusó a su partido de no haber condenado el franquismo. López concedió el turno, pero negó la réplica a los republicanos. El portavoz del PP aprovechó el tumulto para reclamar su turno por no se sabe qué falsedades imputadas a Mariano Rajoy. El presidente del Congreso, en vez de zanjar el asunto, se enzarzó en una discusión con Rafael Hernando, que calentó los ánimos de sus señorías populares. El resultado fue una bronca general por la falta de pericia del presidente para poner fin a la discusión y su generosidad en la concesión de la palabra por alusiones por segundo día consecutivo. Lo hizo el pasado miércoles y también estuvo a punto de que se desmandara el pleno.

Pero no fueron los únicos episodios de tensión. Mariano Rajoy y Pedro Sánchez protagonizaron una escalada verbal en tres fases a costa del Rey. El candidato afirmó en su breve intervención de diez minutos que "corrupción es la utilización partidista de las instituciones", en alusión al rechazo de Rajoy a la oferta del jefe del Estado para que se presentara a la investidura. El presidente en funciones replicó en su turno de cinco minutos que "corrupción también es poner las instituciones al servicio de su supervivencia", en referencia a que Sánchez habría aceptado presentarse a la investidura solo para poner a salvo su liderazgo en el PSOE. No tira la toalla Por lo demás, el debate transcurrió con Sánchez resignado a la derrota porque aunque "la mayoría" del Congreso comparte buena parte, 140 de las 200 pactadas calcularon los socialistas, "van a votar en contra". Con todo, se declaró satisfecho porque ha cumplido su "primer objetivo", romper el bloqueo institucional y poner en marcha "el reloj de la democracia", mas no el segundo, formar gobierno. Pero aseguró que no tira la toalla. A la salida del debate se comprometió a "seguir trabajando desde mañana" para lograr la mayoría de "un gobierno de cambio". Sánchez anunció de esta manera que va a intentar que el Rey vuelva a proponerle para una segunda investidura.

Paso que Rajoy solo va a dar si tiene "los apoyos suficientes" para ganar la votación. "Solo se presentará si llega a un acuerdo con el PSOE", insisten desde el entorno presidencial, pero ese entendimiento se antoja imposible. Sobre todo después de volver a zurrar a Sánchez en el debate de hoy, en el que de nuevo recurrió al sarcasmo para poner en duda la valía intelectual del candidato, al que tachó de "sectario, farsante, corrupto y adanista". Hasta recurrió al tango Cambalache para descalificar su acuerdo con Ciudadanos: "En este mundo traidor, nada es verdad, nada es mentira, todo es según el color del cristal con que cada socio lo mira". Pablo Iglesias, en cambio, pareció otro. Del vendaval justiciero del miércoles pasó hoy a ser una brisa amorosa. Bromeó sobre su beso en la boca con el portavoz de En Comú, hizo un chascarrillo sobre la relación entre la dirigente del PP Andrea Levy y el diputado de Podemos Miguel Vila, y arremetió lo justo contra Sánchez.
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