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Pactos de Gobierno

El clima hostil del PP da un respiro a Sánchez en su pugna con los barones

  • Sánchez inició el mismo lunes una ronda de consultas con los secretarios autonómicos de su formación

  • colpisa. madrid
Actualizada 29/01/2016 a las 06:00
Si Mariano Rajoy pensó que podía abrir una brecha en el PSOE con su oferta de paz en las autonomías a cambio del Gobierno de la Nación erró. Ni uno solo de los líderes territoriales que dependen del apoyo de Podemos y que, en algunos casos, están sufriendo serias dificultades para sacar adelante sus presupuestos, recogieron con alborozo la propuesta. Al contrario. No hay, hoy por hoy, ninguna posibilidad de que en el comité federal que se celebra este sábado alguien apriete a Pedro Sánchez en ese sentido.

En realidad, no la había desde el primer momento, por más que el PP dijera esperar lo contario. Nunca ha estado previsto que en el encuentro se aprobara resolución alguna relacionada con la política de pactos. Eso ya se hizo en el comité del pasado 28 de diciembre, en el que específicamente se acordó que "el PSOE votará en contra de la investidura de Rajoy y de un nuevo Gobierno del PP". Lo que sí existe es cierta expectativa de que los dirigentes críticos con el secretario general estrechen aún más el margen para lograr un acuerdo con Podemos. Pero tampoco eso parece cobrar vuelo.

Sánchez inició el mismo lunes una ronda de consultas con los secretarios autonómicos de su formación. Empezó con los más afines -como el murciano Rafael González Tovar o el castellano leonés, Luis Tudanca- y terminará mañana con el catalán Miquel Iceta, uno de sus apoyos, y con algunos de los barones más críticos: el asturiano Javier Fernández, el extremeño Guillermo Fernández Vara y la andaluza Susana Díaz. Esas citas se han celebrado en un clima preparado para destensar los ánimos. El secretario de Organización prometió que su líder "no será presidente a cualquier precio" y, en lo que va de semana, no ha habido negociación alguna ni con Podemos ni con otras fuerzas polítias para la investidura. De modo que hay poco que censurar.

Quienes recelan del secretario general están en cierto modo atados de pies y manos. No quieren un pacto con "la extrema izquierda y el apoyo parlamentario de los secesionistas", pero no lo pueden decir abiertamente por la relación que algunos de ellos tienen con Podemos en sus territorios y porque, si finalmente se va a un adelanto electoral, jugaría en contra de sus intereses haber torpedeado un Ejecutivo de izquierdas.

Pesos ligeros

A lo largo de las últimas semanas, muchos habían depositado sus esperanzas en que pesos pesados de la formación sin responsabilidad institucional (es decir, que no se juegan ya nada) les hicieran esa tarea. Alfredo Pérez Rubalcaba les ayudó, en cierto modo, cuando el pasado viernes cargó en su cuenta de Facebook contra el 'show' de Pablo Iglesias y su oferta ("trampa", dicen en el PSOE) de un gobierno de coalición, con él como vicepresidente y seis ministros de Podemos. Pero otra de las bazas con la que aspiraban a condicionar los movimientos de Sánchez, la de Felipe González, no salió tan bien.

El expresidente explicó, supuestamente, el lunes, en un encuentro con embajadores que él sería partidario de dejar gobernar al PP con un acuerdo de dos años, en el que entre también Ciudadanos, para sacar adelante reformas. Y su posición trascendió justo el día en el que se detuvo a 24 miembros del PP en Valencia. "Muy oportuno", ironizan algunos. Este jueves, en una entrevsita en El País, insistió en que socialistas y populares no deberían impedir un Gobierno del contrario y cargó contra Podemos, pero matizó que le gustaría un Ejecutivo progresista. Dijo mucho, sí, pero no lo suficientemente claro como para servir a ninguna causa.

El rechazo expreso a un pacto con Podemos quedó, pues, en manos de personajes históricos, pero que hoy tienen poco predicamento interno o que incluso generan enorme animadversión como el exministro del Interior, José Luis Corcuera, o el expresidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina. Junto a unos cuarenta excargos más, hoy celebraron un almuerzo y quedaron en redactar un documento que se hará público mañana para defender que acordar con el partido de Iglesias es un "suicidio".


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