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ELECCIONES GENERALES 2015

Rivera pide una amplia mayoría en las urnas para eludir el bipartidismo

  • El líder de Ciudadanos se lanza a la caza del votante socialista en el feudo de Susana Díaz

Albert Rivera durante un acto de campaña en Sevilla.
Albert Rivera durante un acto de campaña en Sevilla.
EFE
  • colpisa. madrid
Actualizada 10/12/2015 a las 06:00
Albert Rivera sube un peldaño en su ambición política en cada uno de sus mítines. Si a pocos días del comienzo de la contienda electoral, nada más pasar a Podemos en los sondeos, aseguró que la carrera a la Moncloa era cosa de tres -él, Pedro Sánchez, y Mariano Rajoy-, si el tercer día de la campaña dio por "muerto" al PSOE y a su candidato y se proclamó "la única alternativa", y si un día después aseguró que ya estaba "cerca" de las expectativas electorales del PP, ahora ya no se conforma con la simple victoria a los puntos el 20 de diciembre sino que reclama una amplia mayoría en las urnas para poder aplicar su programa de reformas sin que se lo impida una pinza del bipartidismo.

El líder de Ciudadanos, pese a no haber ofrecido aún datos que corroboren su optimismo, insistió el miércoles en Granada que está convencido de que su formación dará el 20-N la "campanada" y que se impondrá en las generales. Por ello, reclamó a los españoles "muchos millones de votos" para que PP y PSOE, una vez que tengan que pasar por primera vez en más de 30 años a la oposición, "no intenten boicotear" el trabajo y los proyectos de la "segunda transición" que quiere emprender un Gobierno de Ciudadanos.

El candidato centrista a la Moncloa solicitó un grupo fuerte en el nuevo Congreso porque se mostró convencido de que los hasta ahora dos grandes partidos de la democracia "no nos lo van a poner fácil" cuando traten de emprender cambios básicos en su proyecto como la despolitización de la justicia, el cierre del Senado o la supresión de las diputaciones, porque, aseguró, supondrá echar a muchas personas puestas a dedo o a cargos otorgados en pago de servicios. Auguró que PP y PSOE, si suman mayoría, tratarían con seguridad de bloquear estos cambios porque desmontarían sus tres décadas de "partitocracia".

Rivera aprovechó su ruta por Andalucía, la comunidad gobernada por el PSOE desde el comienzo de la democracia, para lanzarse directamente a por los votantes indecisos o decepcionados de los socialistas en un momento que cree que el partido de Pedro Sánchez atraviesa una situación de desplome político. Según la encuesta del CIS, Ciudadanos ya habría arrebatado en Andalucía al PP al menos once escaños y ahora trataría de consolidar su ascenso a costa del otro gran partido en una comunidad, gobernada con su colaboración por Susana Díaz, que otorga 61 escaños, más de la sexta parte del Congreso. Los sondeos demoscópicos apuntan a que hay en torno a un millón de españoles que dudan aún entre apoyar a Sánchez o a Rivera.

"¡SÍ SE PUEDE!"

Para ello, utilizó todas las armas en su mano. Puso en valor la medidas que ha arrancado a Díaz gracias al apoyo a su investidura y a la estabilidad de su Ejecutivo -las renuncias de José Antonio Griñán y Manuel Chaves, aumento de plantillas en sanidad y educación y en escuelas infantiles o una bajada de impuestos-, destacó los supuestos "privilegios" que Sánchez quiere otorgar a Cataluña en una región muy sensible a esta acusación, y sacó a relucir los puntos más sociales y regeneraciones de su programa.

Habló de medidas contra los desahucios y de una ley de segunda oportunidad para sacar de la ruina a las familias sobreendeudadas, de la ampliación a 26 semanas de los permisos por maternidad y paternidad, de la despolitización de los tribunales o del aumento de los medios para la lucha contra la corrupción. Incluso, presionado en parte por la presencia de un grupo de activistas antidesahucios en las inmediaciones del mitin, adoptó, para sorpresa de los presentes, una jerga más propia de Pablo Iglesias. "Si podemos rescatar a los bancos podemos rescatar a las familias de este país", aseguró, para añadir, literalmente, "¡sí se puede!".

Por si la motivación positiva no fuese suficiente, su llamamiento a que los españoles apoyen mayoritariamente a Ciudadanos y envíen al bipartidismo a la oposición se completó con una advertencia final. "Que no nos arrepintamos el 20 de diciembre de que por poco no hemos ganado las elecciones a PP y PSOE", dijo, porque, concluyó, quizá no vuelva a repetirse esta oportunidad "histórica" y el bipartidismo, aunque ahora muy debilitado, "logre rearmarse".


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