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Estado Islámico

Rajoy amplía los contactos en busca del consenso ante Siria

  • ​Pablo Iglesias avala la prudencia del jefe del Ejecutivo, mientras el PSOE le reclama claridad sobre una intervención militar

Mariano Rajoy durante una rueda de prensa con motivo de la décima cumbre del G20.
Mariano Rajoy durante una rueda de prensa.
EFE
  • colpisa. madrid
Actualizada 19/11/2015 a las 09:03
El Gobierno no quiere quedarse solo en la decisión de cómo contribuirá España a la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico tras los atentados de París. Cualquier petición de ayuda militar que plantee Francia al Ejecutivo de Mariano Rajoy será transmitida a las principales fuerzas políticas del país. Así se lo ha garantizado ya el presidente a los líderes del PSOE, Podemos, Ciudadanos y al lehendakari, Íñigo Urkullu, en la ronda de llamadas telefónicas iniciada el martes desde el palacio de la Moncloa. A un mes de las elecciones generales y en un asunto tan sensible porque mueve emociones y remueve viejas fracturas tras la guerra de Irak, la búsqueda de la "unidad" se ha vuelto vital para Rajoy.

Por ahora, en el Gobierno se impone la prudencia. Mientras algunas fuentes del PP confían en poder llegar a los comicios del 20-D sin que España se haya sumado a una intervención directa en Siria, otras voces del partido advierten de que si Francia exige al Ejecutivo su implicación total, Rajoy no podrá rechazar la solicitud. Será entonces cuando haya que definir si bastaría con apoyo logístico, de inteligencia o incluso con incrementar el personal que ya trabaja en Irak adiestrando batallones, como inciden en subrayar en la Moncloa.

La condición que hace meses ponía el propio Rajoy, y que insinuaba de manera indirecta el martes pasado, es la de que cualquier estrategia sea auspiciada por Naciones Unidas y, por supuesto, consensuada dentro del respeto a la legalidad internacional. Dos requisitos que el expresidente José María Aznar se saltó en 2003, cuando optó por sumarse a Estados Unidos y Reino Unido e intervenir Irak sin el paraguas legal de la ONU.

En el PP entienden que el alejamiento de los postulados unilaterales de Aznar favorece al partido, mientras que una contribución militar a la causa perjudicaría a los populares en las urnas.

La indefinición, de momento, conduce a formar extrañas parejas. Por paradójico que resulte, Pablo Iglesias se convirtió hoy en el mayor apoyo del Gobierno entre las fuerzas de la oposición. La recelos de Rajoy a involucrar a España en esa operación militar se solapan con el rechazo que esta suscita en Podemos. De ahí que el candidato de la formación morada coincida con el presidente en la necesidad de guiarse por el sentido común antes de tomar la decisión de embarcarse en la respuesta de Francia.

En la conversación telefónica de hoy entre ambos, Iglesias se puso además a disposición del jefe del Ejecutivo para ayudar en aquello que sea posible, a la vez que solicitó la convocatoria de una reunión en la que participen los principales líderes políticos y representantes de los agentes sociales. "He percibido a Rajoy mucho más consciente de la gravedad, complejidad y delicadeza de la situación que Albert Rivera, que con sus aspavientos y sus sobreactuaciones belicistas se me parece mucho al Aznar de las Azores", sorprendió el líder de Podemos.

"Odio el terrorismo"

La postura del presidente de Ciudadanos es tan clara como lo fue durante los primeros días la del PSOE. Rivera volvió a defender hoy una actuación en el marco de la Unión Europea y la OTAN contra el Estado Islámico bajo el amparo de una resolución de Naciones Unidas. "Odio la guerra, pero odio aún más el terrorismo", justificó el líder del partido naranja, que asegura haber mantenido contactos con Rajoy y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría en los últimos días.

El PSOE, mientras tanto, y a pesar del clima de diálogo con el presidente, volvió hoy a poner el foco en la ausencia de claridad en la postura del Ejecutivo. "Es tiempo de dar respuestas que generen seguridad, de la acción -proclamó Pedro Sánchez en una suerte de vuelta de tornas a los papeles que tradicionalmente han desarrollado PP y PSOE- y de la unión de los demócratas".

El secretario general del PSOE, que intervino en un desayuno informativo de Nueva Economía, fue esta vez, sin embargo, mucho más ambiguo respecto a su posición que hace tan sólo dos días cuando se mostró partidario de una "intervención militar bajo el paraguas de la legalidad internacional". Aunque reiteró que España no puede limitarse a "observar", añadió un matiz. "Tampoco podemos asentir y aceptar las iniciativas que otros países pongan sobre la mesa, hay que ser prudentes, como dice el presidente del Gobierno, sí, pero también tener posición y explicarla a los ciudadanos", trató de aunar en una misma respuesta.

Sánchez sabe que una cuestión de seguridad nacional como esta desdibuja el papel de la oposición y pone todo el foco en el Gobierno, así que de alguna manera trata de marcar perfil propio, aunque en su partido muchos adviertan de que no conviene desestimar el papel antibelicista de la sociedad española.

Quizá por eso, al exponer su receta para el escenario abierto tras los atentados de París evitó hablar de una respuesta bélica como tal y apostó por "la unidad de los demócratas y de las democracias ante el Daesh, que la legalidad internacional que ampare toda solución y un enfoque integral en la lucha contra el terrorismo: cortar sus vías de financiación y el tráfico de armas, impulsar la cooperación al desarrollo, la solución política en Siria y el diálogo con la comunidad musulmana afectada también por el terror".


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