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MADRID

Aguirre fracasa en su último intento de echar a Carmena de la alcaldía

El exportavoz socialista, Antonio Carmona, rechaza unirse al PP para poner a Ciudadanos al frente del Ayuntamiento de Madrid

Ampliar Esperanza Aguirre aboga por una redefinición ideológica del PP
Esperanza Aguirre aboga por una redefinición ideológica del PP
  • COLPISA. MADRID
Actualizado el 26/08/2015 a las 06:00
«Soy la que desenmascara a Podemos». Es la máxima que ha repetido Esperanza Aguirre desde su intento fallido de hacerse, como candidata de los populares, con el gobierno municipal de Madrid. Es más, acabar con los de Pablo Iglesias es la misión que se autoimpuso y que guió su estrategia de campaña para los comicios del pasado 24 de mayo. Y una vez perdida la posibilidad de administrar la capital, esa obsesión le ha llevado a proponer distintas maniobras para desbancar a la alcaldesa de Ahora Madrid, Manuela Carmena, que solo lleva 73 días en el cargo.

La última vuelta de tuerca se produjo hoy, cuando Aguirre anunció en rueda de prensa que mantiene su intención de formar un gobierno «moderado» frente al «radical» que se encuentra al mando del consistorio. Para ello tendió la mano al exportavoz municipal de los socialistas, Antonio Carmona, y a la representante de Ciudadanos, Begoña Villacís, de quien dice que podría convertirse en «una gran alcaldesa».

No es, en absoluto, el primer amago de forzar una mayoría que impida a Carmena continuar gobernando la ciudad. Tras las pasadas elecciones locales, la presidenta del PP madrileño, relegada a la oposición a pesar de obtener un mayor número de votos en las urnas, ofreció al PSOE la posibilidad de investir a su candidato, Carmona, como regidor de Madrid. Lo que fuera por evitar la llegada de Podemos a la sede institucional del Palacio de Cibeles.

En aquella ocasión, la dirección nacional del PP creyó estar ante un planteamiento político de altura e incluso valoró la posibilidad de que esa táctica se extendiera por toda la geografía española y, en especial, por aquellos consistorios en los que a los populares no les salían las cuentas para mantenerse en el poder, a pesar de ser primera fuerza política.

Veinticuatro horas después, sin embargo, Aguirre sorprendió a todos con un nuevo titular, que en cualquier caso rectificaría un día más tarde. Ante la extrañeza del PP, la ‘lideresa’ planteó apoyar «un gobierno de concentración» en el que estuvieran todos, «incluida la señora Carmena», pero con un programa en el que «las propuestas de constituir soviets en los distritos» decayesen. Los populares prefirieron entonces mantenerse al margen.

En su maniobra de hoy estrenó, además, una nueva versión de pacto, en el que ya no pide el respaldo del grupo municipal de los socialistas. «Bueno, con Carmona sería suficiente», respondió consciente del distanciamiento de su adversario y la cúpula del PSOE que en el mes de julio le relevó de sus funciones como portavoz municipal. Un gesto, el de Aguirre, que incluso entre los suyos se considera arriesgado por parecer una invitación al transfuguismo y recordar a los tiempos en los que el ‘tamayazo’, la traición de dos diputados del PSM, acabó facilitando que Aguirre llegara al poder en la Comunidad de Madrid.

VÍA MUERTA

El movimiento no tiene, en cualquier caso, ninguna posibilidad de llegar a buen puerto. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, tomó hoy las riendas de la situación. «No negociamos sillas, negociamos proyectos», zanjó. Si acaso dejó abierta la puerta a que si en el futuro hubiese una «crisis» en el Ejecutivo madrileño, se podrían plantear alternativas. Ese escenario, por ahora, sin embargo, ni se contempla.

Los socialistas mantienen su apoyo «leal y vigilante» al equipo consistorial liderado por Carmena y rechazan los «enredos» de la expresidenta de la Comunidad de Madrid. «Los ciudadanos querían cambio y nosotros posibilitamos el cambio», recordó el portavoz parlamentario del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando. Más explícito se reveló el propio Carmona: «Me ofrezco para que Aguirre sea taquillera del Circo del Sol».

Los vaivenes y salidas de la presidenta de los populares en Madrid no desalientan más a Ciudadanos o el PSOE que al PP. Diversos dirigentes del partido daban hoy por hecho que, en los estertores de su carrera política, «Aguirre morirá matando». El tiempo de quien fue el contrapoder del presidente Mariano Rajoy en el seno de la formación, ya ha pasado. Hay quienes incluso interpretan que su designación como candidata a un ayuntamiento que nunca llegó a gobernar fue el último golpe maestro del jefe del Ejecutivo.
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