Elecciones Municipales 2015

El PP comprueba el calibre de su batacazo electoral el 24-M

  • Los populares pierden casi todas las grandes ciudades, aunque retienen 19 de las 35 capitales de provincia

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14/06/2015 a las 06:00
  • Colpisa. Madrid
Mariano Rajoy proclamó que el PP había ganado las elecciones del 24 de mayo porque era el partido más votado. Veinte días después, los populares han comprobado que las matemáticas poco tienen que ver con la política. Obtuvieron más papeletas que nadie, sin duda, pero su poder municipal se ha evaporado en buena medida y han pasado de gobernar en 34 capitales de provincia a hacerlo en una veintena, ninguna de ellas de las cinco grandes ciudades.

El PSOE ha capeado mejor el temporal, pero tampoco está para muchas fiestas porque regirá los destinos de 17 ayuntamientos, tenía solo nueve, pero tampoco, salvo Sevilla, ninguna gran urbe. Podemos sí puede presumir, porque aunque no se presentó a los comicios municipales los candidatos que han apoyado son los alcaldes en cinco capitales, entre ellas Madrid y Barcelona.

La constitución de los ayuntamientos tuvo este sábado aires de fiesta en las ciudades donde hubo relevos en la vara de mando, pero sobre todo en aquellas en que los regidores eran los candidatos de la izquierda alternativa. Los más veteranos evocaban los pactos de 1979, cuando la alianza de socialistas y comunistas dio a la izquierda el poder municipal pese a que UCD fue la fuerza más votada. Incluso la parafernalia retrotraía a 36 años atrás: alcaldes sin corbata, ruidosas barras bravas de apoyo, paseos callejeros de los nuevos regidores en loor de multitudes y hasta juramentos por la república y los derechos humanos.

Pero pasados los festejos la fotografía es la de un mapa multicolor, poco que ver con el azul popular omnipresente hace cuatro años. Madrid, Valencia, Sevilla, Alicante, Las Palmas, Valladolid, Cádiz, Córdoba, A Coruña, Palma de Mallorca, Vitoria. Una tras otra, todas las plazas fuertes del PP cambiaron de color y ya tienen alcaldes bien del PSOE, bien de la izquierda alternativa o nacionalistas. Y hasta uno de Izquierda Unida en Zamora. Una cascada de derrotas que llevó a Mariano Rajoy a quejarse hoy mismo de los pactos "excéntricos y sectarios" que han privado de alcaldías a los candidatos del PP pese a ser el partido más votado en la mayoría de las capitales.

El número dos de los socialistas, César Luena, replicó de inmediato al presidente del Gobierno y lamentó que el PP haya entrado "en una espiral de desesperación", pero este estado de ánimo "no justifica las cosas a la desesperada que dicen". Se ha abierto, añadió, una nueva etapa de "pluralidad, diálogo y acuerdo que el PP no asume". La pérdida de los populares de todas sus mayorías municipales absolutas al dilapidar dos millones y medio de votos el 24 de mayo dejó al descubierto la dificultad que tienen para entenderse con otras fuerzas. La estrategia de lucha sin cuartel contra el PSOE, y viceversa, anuló las posibilidades de acuerdos entre los dos grandes partidos. Los intentos de Rajoy durante la campaña, y los de última hora y a la desesperada de Esperanza Aguirre y Rita Barberá en Madrid y Valencia por tender puentes con los socialistas fracasaron. El batacazo, incluso, pudo ser mayor si Ciudadanos no hubiera acudido al rescate. Gracias a los votos o las abstenciones de los concejales del partido de Albert Rivera, los populares conservaron media docena de capitales, entre ellas Almería, cuyo candidato socialista ya se veía en el despacho del alcalde gracias a un acuerdo cuatripartito, pero tres cuartos de hora antes del pleno el edil de Ciudadanos rompió el pacto y se abstuvo para permitir al aspirante popular revalidar el mandato por cuarta vez consecutiva.

Ahora Málaga y Murcia son las estrellas del poder municipal del PP. Escaso bagaje después de haber gobernado durante dos décadas largas en Madrid, Valencia, y hasta en Sevilla en la última legislatura. Los populares, además, fueron castigados en las grandes poblaciones que no son capitales de provincia. Marbella, Jerez, Elche, Santiago de Compostela o Alcalá de Henares han dejado de estar en la órbita del PP.

PÉRDIDA DE HEGEMONÍA 

Los socialistas también perdieron 700.000 votos en las elecciones del 24 de mayo, pero han capeado mejor el temporal aunque su situación tampoco es para tirar cohetes. El PSOE recupera Sevilla tras el paréntesis popular de cuatro años, pero no gobierna ninguna otra ciudad de más de 350.000 habitantes. Gracias a laboriosas alianzas con los candidatos de listas de izquierda alternativa, Izquierda Unida y los nacionalistas, los socialistas vuelven a las alcaldías de Alicante, Palma de Mallorca y Las Palmas, y alcanzan Valladolid, una plaza histórica del PP. El PSOE, sin embargo, sabe que tiene una ardua tarea por delante si quiere ganar las elecciones generales. Ha dejado de ser un partido con fuerte predicamento urbano y en las grandes ciudades no es ni de lejos el partido hegemónico de la izquierda. En Madrid y Zaragoza es el tercero, en Valencia, el cuarto, y en Barcelona, el quinto. Otro dato revelador es que ni siquiera en las comunidades que presidirán en las próximas semanas logran hacerse con el poder municipal. El PSOE gobernará Extremadura, pero los regidores de Cáceres y Badajoz serán del PP; también lo hará en Asturias, pero el alcalde de Gijón será del Foro por la incapacidad de izquierda para pactar pese a reunir la mayoría; lo mismo en Castilla-La Mancha, donde el PSOE gobernará en dos capitales y el PP, en tres. Hasta en la Andalucía de la socialista Susana Díaz, los populares controlan cuatro capitales, el PSOE, tres y Podemos, una.

Las candidaturas de unidad popular se pueden considerar las estrellas de la jornada. Manuela Carmena, Ada Colau y Pedro Santisteve regirán los destinos de Madrid, Barcelona y Zaragoza, mientras que Juan Ribó, de Compromís pero con una sólida alianza con Podemos, lo hará en Valencia. En definitiva, cuatro de las cinco principales ciudades, con seis millones y medio de habitantes y presupuestos cercanos a los 8.500 millones de euros anuales. En los cuatro casos contaron con el apoyo del PSOE, pero también de otras fuerzas de izquierda.

Podemos además se alzó con una plaza emblemática para el PP, Cádiz, donde Teófila Martínez ha estado dos décadas al frente del consistorio y fue durante años una isla popular en un mar socialista. Otro fenómeno notable es el de las 'mareas' de Galicia, candidaturas populares en las que Podemos se implicó junto a los nacionalistas de Xose Manuel Beiras e IU, y que han logrado las alcaldías de A Coruña, Santiago y Ferrol.
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