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CATALUÑA

El independentismo quiere recuperar fuerza tras la sentencia contra el 9N

  • La propia Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) reconoce que hay "desánimo" en el mundo soberanista

Miles de personas participan en la concentración convocada en la plaza de Cataluña Barcelona por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural
Una concentración de la Asamblea Nacional Catalana en Barcelona
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  • COLPISA. BARCELONA
Actualizada 01/03/2015 a las 13:16
Las encuestas nunca van a misa, pero marcan tendencia. Un sondeo del canal 8TV difundido recientemente afirmaba que solo el 30% de los catalanes cree que Cataluña será independiente antes de 2020. Unas cifras que hablan de desconfianza de la población respecto al proyecto secesionista y también de "desánimo", según la descripción que hace la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) del estado de opinión de su parroquia, la soberanista, que se había propuesto declarar la independencia el 23 de abril de este año y que se ha visto obligada a reprogramar su hoja de ruta.

"Estamos en una fase de deshinchamiento", afirma Joan Botella, catedrático de Ciencia Política. "El suflé ha bajado", apunta Santi Rodríguez, diputado catalán del PP. "El ánimo está algo decaído. Los dos meses posteriores al 9-N fueron decepcionantes, la gente tiene un cierto desconcierto", admite Jaume Marfany, vicepresidente de la ANC. Esta plataforma, que ha organizado protestas multitudinarias en la Diada de los últimos tres años, culpa de este enfriamiento a CiU y Esquerra, por haberse enfrascado en una "disputa partidista" que puso el proceso en una situación "crítica", a punto de "encallar". Creen que la decepción se ha producido también porque la militancia soberanista veía muy "cerca" el objetivo de la independencia y ahora se ha dado cuenta de que se le "escapa un poco".

Sin embargo, a pesar del pesimismo generalizado, la ANC entiende que en dos años el movimiento secesionista ha sido capaz de "avanzar mucho". La evolución ha sido muy grande y el "retraso actual" hay que "relativizarlo", afirma Marfany.

Tras el pacto suscrito en enero entre Artur Mas y Oriol Junqueras para la celebración de las elecciones catalanas el 27 de septiembre, el independentismo quiere pensar que lo peor ya ha pasado y se aferra a dos balones de oxígeno: la sentencia del Constitucional sobre el 9-N y la suspensión por tres años al juez Santiago Vidal, por colaborar en la redacción de un hipotética y futura 'constitución catalana'. Está por ver si estas dos decisiones encienden la chispa de nuevo, aunque las primeras reacciones no han sido tan enérgicas como ocurrió con el fallo sobre el Estatut, por ejemplo, y tampoco se han convocado manifestaciones en las calles, al margen del debate en las redes sociales. La sentencia y la suspensión de Vidal, que reafirman en sus posiciones a los más convencidos, servirán además de munición electoral a Mas y Junqueras para exprimir el victimismo, justificar el proceso y proclamar, según reza su argumentario, que Cataluña no puede seguir dentro de un Estado que no permite votar ni expresarse a sus ciudadanos.

LAS MUNICIPALES, CLAVE

Tras el acuerdo Mas-Junqueras, la asamblea trabaja ahora en tratar de recuperar el liderazgo perdido, en hacer de enlace para que ambos dirigentes pacten una hoja de ruta para el día después del 27-S y para convertir las municipales en la primera vuelta de las plebiscitarias. El proyecto independentista, por tanto, se juega su futuro en las dos elecciones, más conectadas que nunca. "Las alianzas postelectorales de las municipales serán claves para el proceso y, en función de los resultados, Convergencia y ERC pueden romper", afirma Joan Botella. Santi Rodríguez es más concreto. "Si ERC se alía con Ada Colau y deja a Trias sin la alcaldía de Barcelona, el proceso saltará definitivamente por los aires", asegura. La ANC, en cualquier caso, confía en que Mas y Junqueras sellen un pacto para el apoyo mutuo en la formación de gobiernos locales con vistas a hacerse por ahora el menor daño posible, a pesar de que a Esquerra no le tiembla el pulso en asociar a Convergència con la corrupción y en tratar de sacar el máximo rédito electoral a la comisión de investigación sobre el 'caso Pujol'. Si salen indemnes de las municipales, la etapa reina serán las catalanas. Y para ese partido, la ANC admite que aún es necesario "ampliar la mayoría social". Según Jaume Marfany, el 9-N fue un "éxito" y con los casi dos millones de personas que apoyaron la independencia, Convergencia y ERC ya tienen "garantizada" la mayoría absoluta. Pero necesitan que sea lo más amplia posible.

"Serán unas elecciones normales, aunque se digan plebiscitarias", apunta Joan Botella, que ni siquiera cree que Mas termine por convocarlas. A su juicio, puede surgir una mayoría absoluta soberanista, pero cree que no sería "suficiente" para alcanzar la independencia. "Para reformar el Estatuto hacen falta dos tercios de los diputados de la cámara catalana. ERC y CDC hablan de mayoría absoluta, pero saben que precisan mucho más", añade. Santi Rodríguez considera que el soberanismo está debilitado y dividido porque no le acaban de salir las cuentas. "El 9-N fue un fracaso, Mas y Junqueras esperaban muchos más votos y lo que pasa ahora es consecuencia de aquel fracaso", remata. "Habrá que ver si tras las municipales se reactiva el proceso", apunta Botella, quien cree que "el panorama político nunca ha estado tan imprevisible".
 


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