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LUCHA ANTITERRORISTA

Interior ordena intensificar al máximo el control de los presos "radicalizables"

  • La pasada semana dio luz verde a que se puedan intervenir comunicaciones de cualquier recluso sospechoso de yihadismo
  • Instituciones Penitenciarias justifica ampliar la supervisión a centenares de internos por los recientes atentados en Europa

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Mariano Rajoy y Pedro Sánchez intercambian las copias del acuerdo contra el terrorismo yihadista
EFE
  • COLPISA. MADRID
Actualizada 17/02/2015 a las 13:55
Crece el temor del Ministerio del Interior a que las cárceles se conviertan en vivero de adoctrinamiento o captación de yihadistas. Hace una semana el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Yuste, dictó una nueva instrucción a todos los centros en la que ordena intensificar al máximo el control de los presos yihadistas o susceptibles de ser adoctrinados. En la práctica, el documento, al que ha tenido acceso Colpisa, da luz verde a que los funcionarios puedan intervenir sin restricciones las comunicaciones de cualquier recluso al que Interior haya calificado como "radicalizable" y al que se podrá someter a todo tipo de vigilancia, incluido saber qué lee, con quién se relaciona en el exterior o quién le hace llegar dinero en el peculio.

La denominada instrucción 2/2015 es, en realidad, la tercera orden por escrito que Interior da en los últimos siete meses para endurecer el control de estos reclusos. En julio ya envió a las cárceles el "nuevo programa de prevención de la radicalización en los establecimientos penitenciarios", completado en octubre con una orden de servicio para la "evitación de la radicalización islámica en los establecimientos penitenciarios". Unas directrices que ahora endurece todavía más el nuevo documento.

En octubre, el departamento que dirige Yuste ordenó crear un fichero denominado IR para incluir a todos los reclusos sospechosos de integrismo. Ese archivo tiene tres categorías: la A para "todos los internos condenados o procesados por hechos y/o pertenencia o vinculación con grupos u organizaciones terroristas asociadas al denominado terrorismo islámico"; la B para los "radicalizadores y sus colaboradores", los que "lideren grupos de presión o coacción para obligar a otros reclusos a seguir los postulados más radicales de la religión islámica" o los presos que, aunque absueltos, hubieran estado procesados por actividades terroristas; y la C, para los internos "radicalizables o iniciados en procesos de captación".

Hace poco más de tres meses se decidió incluir a los dos primero grupos en el Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES), pero se dejó al margen a los centenares de internos posibles "radicalizables". Ahora, las órdenes son incluir también a los internos del grupo C en el punto de mira, como al resto.

"ATAWQUES TERRORISTAS"


"Convergen en la actualidad circunstancia para modificar la categorización del grupo C", apunta el documento firmado por Yuste, quien justifica la decisión de extremar el control sobre centenares de presos por la "coexistencia de ataques terroristas radicales islámicos en los últimos meses y la amenaza que (esos atentados) pueden suponer para España y otros países de nuestro entorno".

Interior ordena a todas las prisiones que adopten "acuerdos de intervención de comunicaciones por razones de seguridad" de esos internos sospechosos de ser "radicalizables" como fija el protocolo de FIES-4 (CE, características especiales) en vigor desde 2011. Ese programa, que ahora se puede aplicar a los reclusos del grupo C, abre la puerta la intervención de las comunicaciones con el exterior o a hacer listados de las visitas que reciba el recluso, incluidos letrados.

Prisiones, a partir de ahora, también podrá ejercer el "control sobre el movimiento de sus cuentas de peculio, indagando el origen de aportaciones" y tendrá permiso para investigar a los diez conocidos que puedan visitar al reo. Comunicaciones que, por supuesto, podrán ser grabadas. Estos "radicalizables" no podrán leer publicaciones que no tengan "depósito legal o pie de imprenta" y cualquier obra que llegue a sus manos será previamente visada por los funcionarios.

Todos los viernes, Prisiones enviará datos estadísticos sobre el comportamientos de los miembros del grupo C y mensualmente elaborará informes sobre su evolución, en los que se incluirán todo tipo de datos, desde los nombres e historiales de las personas con las que se ha comunicado el recluso bajo control, los allegados a los que ha llamado por telefóno (siempre previa autorización), los libros que lee, sus relaciones en el centro o la posibilidad de que se vea involucrado en algún incidente regimental.

La inclusión de estos nuevos presos en FIES, además, de la "permanente observación y control", conllevará que estos "radicalizables" pasen a un régimen de semiaislamiento, con celdas sin compañía, cambios continuos de celda cada dos meses y el sometimiento a "rondas nocturnas" cada dos horas.

Unos días antes de que Interior ordenara aumentar el control sobre los reclusos radicales, el ministro del Interior, Jorge Fernández, en una entrevista a Colpisa, desveló que Interior tenía ya bajo la lupa a 140 presos islamistas y que por el plan antiyihadista de las cárceles españolas habían pasado en los últimos años cerca de 1.100 internos.


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