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PSOE

Sánchez crea un incendio en su partido con el cese de Tomás Gómez

  • El secretario general de los socialistas madrileños no acata la decisión del secretario general y amenaza con ir a los tribunales
  • Las bajas expectativas electorales y el goteode noticias sobre irregularidades empujaron al líder del PSOE a tomar la medida
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Sánchez crea un incendio en su partido con el cese de Tomás Gómez

Tomás Gómez, a su llegada a la cadena SER después de ser cesado por Pedro Sánchez.

Efe
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Actualizada 12/02/2015 a las 10:40
  • Colpisa. Madrid
Un nuevo incendio ha estallado en el PSOE, a apenas cien días para las elecciones autonómicas y municipales de mayo. Tras varios meses barruntando el asunto, Pedro Sánchez decidió este miércoles apartar del cargo al secretario general y candidato a la comunidad de Madrid, Tomás Gómez, y a toda su ejecutiva para nombrar una gestora, encargada de pilotar la federación hasta el próximo congreso. Pero hacer efectiva la destitución no será un camino de rosas. El líder madrileño advirtió de que la impugnará ante los órganos del partido y, si es preciso, acudirá a los tribunales.

El relevo sin contemplaciones de Gómez tiene una explicación clara. Si en el PSOE había preocupación en toda España por el avance de Podemos, en el caso de Madrid había empezado a cundir el pánico a ser barridos del mapa justo cuando el PP se encuentra en su momento más débil en veinte años. El dirigente madrileño no paraba de caer en las encuestas y el hecho de que en la prensa hubiera un goteo constante de noticias sobre las supuestas irregularidades detectadas en las obras del tranvía de Parla, la ciudad del Sur de Madrid de la que fue alcalde de 1999 a 2008, hoy en bancarrota, no ayudaba a despejar los miedos.

En realidad, Gómez no ha sido ni siquiera imputado. Y el secretario de Organización del PSOE, César Luena, aseguró durante la rueda de prensa en la que anunció su cese que no pone en duda su "honorabilidad". Pero que sea culpable del sobrecoste en más de 40 millones de euros del tranvía o que lo sea el consorcio territorial de transportes de la comunidad, como sostiene el PSM, no era ya lo relevante para la dirección federal. "Teníamos encuestas. Sólo con poner cualquier otro nombre que no fuera el suyo, la estimación de voto del PSOE subía 15 puntos", dicen fuentes internas.

El problema era que Tomás Gómez no tenía intención de dar un paso atrás. El pasado diciembre Sánchez llegó a pedir a otros dirigentes territoriales que intermediaran para convencerle de que lo hiciera aunque, conforme al testimonio de algunos de los implicados, acabó por abortar la operación. Sin embargo, hace algunas semana que decidió volver a la carga, esta vez personalmente. Según fuentes próximas al líder socialista, trató de pactar hasta este martes, sin éxito, una "salida digna" con el barón madrileño, aunque este negó este miércoles rotundamente que tal cosa fuera cierta.

RESISTENCIA NUMANTINA

Las versiones de lo ocurrido a partir de ese momento varían. En la dirección sostienen que el secretario de Organización, César Luena, convocó a Gómez a Ferraz a primera hora de la mañana del miércoles y que el secretario general del PSM no se presentó, que Sánchez comenzó a llamarle de manera insistente pero no logró que se le pusiera al teléfono y que cuando lo hizo la noticia de la gestora ya había corrido. El siempre tozudo dirigente madrileño sostiene en cambio que recibió una llamada telefónica de Sánchez en la que le pidió que renunciara porque había convulsión en la federación, que él se negó y que lo siguiente que supo fue que se lo cargaban.

El lío está garantizado, aunque en Ferraz minimizan la capacidad de Gómez y su ejecutiva para ofrecer una resistencia numantina frente a una decisión de los órganos federales. Lo que está claro es que el madrileño no se irá sin hacer ruido. Ya lo demostró en una rueda de prensa perfectamente diseñada en la que compareció rodeado de todo su equipo, entre aplausos de un nutrido grupo de militantes. "Esto está muy lejos de haberse acabado", sentenció retador.

No son pocas las voces que admiten que estatutariamente la operación de Sánchez es dudosa. Como motivos para la disolución se aducen "el deterioro de la imagen del PSM ante la ciudadanía" y la "falta de estabilidad orgánica necesaria en la federación para afrontar con garantías el proceso electoral que desembocará en los comicios del próximo 24 de mayo". "Para disolver una ejecutiva tienes que tener un conflicto abierto, haber escuchado a las partes y no haber sido capaz de encontrar otra salida. Tomás gana los comités regionales por 70% frente a 30%", apunta un antiguo dirigente no precisamente afín a Gómez.

Otras fuentes que en su día tuvieron funciones orgánicas en el partido apuntan, sin embargo, que es muy dudoso que un tribunal vaya a entrar a juzgar cómo aplica un partido sus normas en lo que se refiere a la organización "No hay precedente -dicen-. Otra cosa son los derechos de la militancia, una expulsión, por ejemplo".

CRISIS DE LIDERAZGO

Gómez jugó hoy otra carta. Ligó la decisión de Sánchez a su debilidad interna y a un intento de ganar la batalla por el control del partido contra Susana Díaz. El propio César Luena presentó la decisión como un golpe de autoridad al subrayar que aunque Pedro Sánchez habló con "mucha gente" de este asunto y las opiniones al respecto eran diversas. "Pero que no se nos olvide -añadió-: el PSOE manda y gobierna la dirección federal, Pedro Sánchez".

El caso es que en el mismo entorno del líder regional admiten que es difícil que ningún otro barón, y menos Susana Díaz, alcen en este momento la voz en su defensa, aunque en privado fuentes de los socialistas andaluces cuestionen la oportunidad de la decisión y sostengan que la "violencia desemedida" mostrada por el secretario general puede volverse en su contra. Ninguno de los tres andaluces con silla en la ejecutiva asistió a la reunión en la que se aprobó la medida. Y sólo Carme Chacón, además de los propios miembros del PSM, se mostraron en contra. "Han elegido el único momento que podían -se lamentan fuentes próximas a Tomás Gómez-. Con Andalucía en campaña por las elecciones del próximo 22 de marzo sabían que no habría choque de trenes".

La mayoría de los líderes territoriales entienden que no es momento de ponerse a hacer ruido o poner en jaque al secretario general. Pocos hablaron en público y quienes lo hicieron -el aragonés Javier Lambán o el secretario general de los socialistas de Castilla y León, Luis Tudanca- fue para respaldarlo. El líder del PSOE en la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, fue más ambiguo y se limitó a afirmar que "en función de las causas y en función de cómo se gestione la crisis, tendrá unos resultados positivos o negativos".
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