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ELECCIONES GENERALES 2015

Rajoy busca apuntalar el PP ante la amenaza de maremoto electoral de 2015

  • El presidente aplaza el congreso nacional en el que se podría cuestionar su liderazgo y maneja los plazos para designar candidatos en los comicios de mayo

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy

EFE
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Actualizada 05/01/2015 a las 08:49
  • COLPISA. MADRID
El PP, el partido que arrasó en las elecciones autonómicas y municipales de 2011, la formación que se hizo con la mayoría absoluta en el Congreso y el Senado, se enfrenta a un 2015 electoral de perspectivas desfavorables. Conseguir mejorar el resultado de los comicios de hace tres años habría sido un hito. Conservarlo se presenta como una misión imposible a la luz de los sondeos. Las encuestas pronostican que hasta los feudos tradicionalmente más fieles y leales al PP, Madrid y la Comunidad Valenciana, podrían caer en mayo, y los futuros candidatos a hacerse con comunidades y ciudades esperan ansiosos a que el dedo de Mariano Rajoy les designe para empezar a trabajar. Pero el presidente marca los tiempos. Su intención es apuntalar el partido al máximo. Que resista al temido maremoto de las urnas. Para ello, controlará nombres, plazos y estrategia política para lograr que ocurra lo que ocurra el día de la votación, dentro de cinco meses, lel partido siga sin revueltas ni titubeos rumbo a las generales de finales de año, en las que espera revalidar como jefe del Ejecutivo.

Para empezar, en las filas populares entienden que el empecinamiento en no desvelar quiénes concurrirán a los comicios se debe, en buena parte, al deseo de Rajoy de evitar peleas internas. Cuanto más tarde, menos capacidad de reacción tendrán los distintos sectores del partido para discrepar. El plazo marcado para la proclamación de candidaturas es febrero. En la tradicional copa de Navidad de la Moncloa, el propio presidente recordaba que en 2011 se cerró en marzo sin que ocurriera por ello absolutamente nada. Todas están claras, salvo Madrid y Valencia, nada menos que las joyas de la corona.

Muchos dan por perdido el gobierno de la comunidad madrileña, ese que, a falta de sorpresas, podría disputar su actual presidente, Ignacio González. El avance de Podemos amenaza la hegemonía popular y la dificultad de pactos deja este territorio en el aire. La capital de España, por otro lado, es el lugar emblemático que a Esperanza Aguirre le gustaría administrar en lo que podría ser el ocaso de su carrera política. El movimiento de la semana pasada, al ofrecerse como candidata, fue respondido por el presidente del Gobierno con uno de sus interpretables silencios. Si ella es la elegida, lo será cuando Rajoy lo decida. Y siempre que el olfato del presidente así se lo indique, como dejó claro en una conversación informal en la Moncloa.

Fuentes de la dirección nacional del PP admiten que Aguirre tiene detrás al partido de Madrid y que cuenta con el aval de las encuestas que señalan que de las opciones del partido gubernamental, la suya es la mejor valorada entre los ciudadanos. Otras voces de la formación recuerdan, sin embargo, que en tiempos de regeneración democrática el rechazo general que provoca su perfil hay que tenerlo tan en cuenta como la aceptación entre el electorado de los populares. El incidente de tráfico de la Gran Vía, aún sin resolver, y los casos de corrupción que han afectado a sus colaboradores, algunos muy cercanos, han desgastado la figura de la presidenta del PP de Madrid. Y a nadie se le olvida que en 2008 amagó con moverle la silla a Rajoy.

En la Comunidad Valenciana, el otro bastión que se tambalea, el problema es otro y está más relacionado con la debilidad de un partido golpeado por los escándalos, que con una disputa de nombres. El presidente Alberto Fabra no ha conseguido hacerse con la formación e imponerle su impronta y ha generado desconfianza en la dirección. De ahí que su candidatura, lejos de estar cerrada, sea una de las que quedan por resolver.

Sin congreso

El presidente determinará dónde fomentará la continuidad y dónde permitirá la renovación. Pero mientras tanto, fortifica la sede de la calle Génova de Madrid. Es lo único sobre lo que no caben ambigüedades. Rajoy repetirá como candidato en las próximas elecciones generales. Entre otras cosas, porque no tiene intención de convocar el congreso nacional del partido, que según los estatutos corresponde celebrar en 2015. La celebración de ese cónclave sería la forma de que, en caso de descalabro en los comicios de mayo, otros miembros del PP pudieran poner en cuestión la presidencia del partido a Rajoy. Pero no habrá oportunidad.

La primera gran cita de los populares antes de las elecciones autonómicas y locales tendrá lugar el último fin de semana de enero. Es la convención que la dirección ha convocado para profundizar en el programa electoral. Será precisamente en Madrid. Y puede que para entonces algunas incógnitas estén ya despejadas.
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