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RESUMEN 2014

​Y llegó el ciclón Podemos: la "palanca del cambio"

  • Ni los mas avezados pensaron que un movimiento ciudadano iba a acabar amenazando al bipartidismo

Pablo Iglesias, junto Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero, a su derecha.

Pablo Iglesias, junto Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero, a su derecha.

EFE
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Actualizada 13/12/2014 a las 13:57
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  • efe. madrid
Pocos discutirán que 2014 ha sido en la política el año de Podemos. Ni los mas avezados pensaron que lo que empezó como un movimiento ciudadano alimentado por el 15M y con intención de convertirse en "palanca del cambio" iba a irrumpir con la fuerza de un ciclón como una amenaza real para el bipartidismo.

Muchos sitúan el origen de Podemos en el manifiesto "Mover ficha", presentado en enero, que ya firmaban algunos de los hoy pesos pesados del partido, como el profesor de Ciencia Política Juan Carlos Monedero o la eurodiputada Teresa Rodríguez, procedente de Izquierda Anticapitalista y la Marea Verde.

El documento abogaba por impulsar una candidatura a las elecciones europeas capaz de convertir "el descontento en voluntad popular".

Y así empezó todo. El profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense y presentador de La Tuerka, Pablo Iglesias, no estaba entre las firmas del manifiesto, pero unos días después, el 17 de enero, presentaba en un teatro del barrio madrileño de Lavapiés su candidatura y el proyecto con el que pretendían transformar la "indignación" en "cambio político".

El 11 de marzo, y tras conseguir las 50.000 firmas que se pusieron como condición para medir sus apoyos, Podemos se inscribió como partido político en el Ministerio del Interior para poder concurrir a las elecciones del 25 de mayo "por imperativo legal", según explicaron cuando todavía se definían como iniciativa ciudadana.

Las primarias abiertas que a comienzos de abril situaron a Pablo Iglesias, Teresa Rodríguez y el exfiscal Carlos Jiménez Villarejo en los primeros puestos de la candidatura batieron recórds de participación en internet y poco después Podemos logró los 15.000 avales exigidos para acudir a las europeas.

Ya advertía Pablo Iglesias de que "muchos se iban a llevar una sorpresa": 1,2 millones de votos y cinco escaños en el Parlamento Europeo fueron el resultado.

Para conseguirlo, Podemos contó con un terreno abonado por el descontento popular y la desconfianza hacia las instituciones, el dominio de las redes sociales y la presencia constante de Iglesias en las tertulias políticas de las televisiones, lo que garantizó su popularidad.

Tanto, que colocaron su rostro en la papeleta electoral. Una cuestión de estrategia que les costó las primeras críticas internas de algunos círculos, los espacios de participación en los que se articula el partido, que apostaban por un proyecto sin tintes personalistas.

Esa mezcla de ingredientes sirvió para propagar unos mensajes que calaban en numerosos ciudadanos hastiados de sus gobernantes: promesas de dar el protagonismo a la gente, recuperar la democracia y luchar contra "la casta política", acabar con los desahucios y las puertas giratorias y barrer la corrupción del panorama político.

Superado el primer examen en las urnas, Iglesias no se conformaba: "Nacimos para ganar y vamos a ir a por todas", decía esa noche electoral.

A partir de entonces, Podemos tuvo que empezar a defenderse de quienes le reprochaban no ser claro en su condena del terrorismo de ETA o de financiarse con fondos del Gobierno de Venezuela y otros países latinoamericanos.

"Ladran, luego cabalgamos", decía Iglesias el 5 de junio.
El 13 de ese mes, pisaba el Congreso como eurodiputado para prometer acatar la Constitución, "hasta que los ciudadanos la cambien" e, inmediatamente, Podemos se puso a trabajar para organizarse como un partido político en toda regla.

Celebraron una asamblea el 14 de junio para elegir a los organizadores de su proceso constituyente en octubre. Y también arrasó el equipo Iglesias, con el que sólo competía el Círculo de Enfermeras.

Allí surgieron otra vez las discrepancias de algunos círculos que pedían más protagonismo y rechazaban la elección del equipo en una lista cerrada: los mismos métodos que después se pusieron en cuestión en octubre en su asamblea constituyente "Si Se Puede".

De ese reciente encuentro, Iglesias y su equipo salieron fortalecidos tras una votación en internet en la que más de 90 mil personas les eligieron en bloque para conformar la dirección -el Consejo Ciudadano-.

Un órgano en el que están los colaboradores más cercanos de Iglesias: Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, la profesora de Metodología de la facultad de Ciencias Políticas de la Complutense Carolina Bescansa y el profesor de filosofía Luis Alegre.

De los 63 miembros de la dirección -a la que después se incorporarán los 17 secretarios generales autonómicos- la mayoría proceden del ámbito universitario -buena parte de la Complutense- y de distintos movimientos sociales y el 15M.

Fuera de la cúpula directiva se quedaron otras figuras con mucho peso en Podemos, como los eurodiputados Pablo Echenique o Teresa Rodríguez, que apostaban por un modelo de partido mas 'coral' con varios portavoces y no única secretaria general a la vieja usanza.

Iglesias, sin embargo, apostó por la eficacia: "Ya me gustaría a mí descargarme de responsabilidad, pero creo que tres secretarios generales no le ganan la elecciones a Rajoy ni a Pedro Sánchez y uno sí", aseguraba al tiempo que negaba ante la asamblea de su partido ser un "macho alfa".

Desde entonces, el ascenso de Podemos en las encuestas ha sido imparable hasta el punto de que hasta el CIS les sitúa entre las tres primeras fuerzas políticas, lo que llevó a Pablo Iglesias, una vez elegido secretario general por abrumadora mayoría (88 por ciento), a afirmar que están en condiciones de "abrir el candado del 78".

Al miedo de la casta a esos sondeos atribuye Podemos "una campaña de difamaciones" contra sus dirigentes, como la dirigida contra Errejón por la beca que recibió de la Universidad de Málaga.

En esa "cacería" sitúan los reproches por la inconcreción de su programa o la matización de sus propuestas, que han pasado del impago a la reestructuración ordenada de la deuda y de la renta básica universal a una ayuda para las personas en riesgo de exclusión.

Para dar en alguna medida respuesta a las acusaciones de que sus propuestas son ambiguas y tienen mucho de utópico, Podemos presentó a finales de noviembre un embrión de programa económico que corrió a cargo de los economistas Juan Torres y Vincenc Navarro; las dos únicas personas con corbata en toda la organización.

Ahora, y mientras han iniciado los procesos para elegir a sus direcciones en los municipios y autonomías, se alejan de definiciones ideológicas, quieren ocupar la "centralidad del tablero" político y definen sus propuestas como cercanas a la socialdemocracia.

En 2015 se verá si eso también les da resultado.
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