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Consulta catalana 9N

Mas y Junqueras se disputan la hegemonía del soberanismo

  • El presidente de la Generalitat no moverá ficha sobre las plebiscitarias hasta el 9-N siempre que el Gobierno no impugne el sucedáneo de consulta

Mas y Junqueras se disputan la hegemonía del soberanismo
El lider de ERC, Oriol Junqueras, a su llegada al Parlament de Cataluña para asistir a la cuarta reunión del Pacto Nacional por el Derecho a Decidir
EFE
Actualizada 26/10/2014 a las 06:00

 
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Barcelona, 24 oct. (COLPISA, Cristian Reino). 
 
El pleito catalán se parece cada vez más a un juego de videoconsola. Se trata de ir pasando pantallas y no se puede avanzar sin completar cada misión. La próxima pantalla del desafío se llama 9-N y sus actores principales, Artur Mas y Oriol Junqueras, se han conjurado para poner toda la carne en el asador con vistas a que el sucedáneo de votación sea un éxito para afrontar con garantías la pantalla final, las plebiscitarias, que sobrevuelan todo el proceso, pero que están aparcadas, al menos por parte del presidente de la Generalitat. "Antes del 9-N no decidiré nada sobre el final de la legislatura", dijo Mas el viernes. Para el dirigente nacionalista, el adelanto electoral solo tiene sentido si sirve para convertir esas elecciones en un referéndum.
 
A su juicio, la única manera de que sean comicios plebiscitarios sobre la independencia es que Convergència y Esquerra pacten una candidatura conjunta, aunque a día de hoy "no hay nada hablado ni pactado", según el mandatario catalán. La ruptura del frente soberanista puso la semana pasada en serio peligro el proceso y Mas y Junqueras, viendo cómo han aumentado los reproches, han aplazado la negociación de verdad para después del 9-N. Primero tienen la pantalla de la consulta descafeinada, que si es un fracaso puede posponer las plebiscitarias, pero que si es un éxito -el objetivo que nadie reconoce podría ser superar los dos millones de participantes- puede convertirse en un "gran paso hacia la victoria", según palabras del presidente de la Generalitat. Otra cosa sería si el Constitucional suspendiera también el sucedáneo, en cuyo caso el proceso entraría en un escenario distinto. 
 
Mas y Junqueras llevan dos años como aliados, pero sus diferencias ante el futuro son de calado, no solo de tipo personal para dilucidar quién se convierte en el líder hegemónico del soberanismo. "Compartimos el objetivo, que es la independencia, pero la discrepancia es el camino a seguir", apunta Agustí Colominas, profesor de Historia en la Universidad de Barcelona y durante seis años director de CatDem, la fábrica de ideas de Convergència. "La independencia no se puede conquistar por las bravas", añade. Se refiere a la condición sine qua non que pone Junqueras para alcanzar un acuerdo con Mas: si quiere lista unitaria, debe haber un compromiso por escrito de que lo primero que hará el nuevo Parlamento catalán será declarar la independencia de manera unilateral.
 
Convergència tiene menos prisa y entiende que la secesión llegará después de un proceso de negociación con el Gobierno central. Estamos más o menos ante el mismo debate que tenían Mas y Junqueras con la consulta. El republicano pedía al presidente de la Generalitat que desobedeciera la suspensión del Constitucional y el presidente catalán pedía calma y respeto a la legalidad. En Esquerra no se fían de Mas, pues creen que si no ha sido capaz de ignorar el veto del alto tribunal -hay quien duda incluso que siga adelante con el nuevo 9-N, si el Constitucional también lo suspende- difícilmente se va a comprometer con la independencia. Los asesores de Mas, en cambio, creen que el Gobierno catalán tiene que ir paso a paso, sin cometer errores y que no sirve de nada una declaración unilateral si al día siguiente no se puede ejercer la soberanía plena. Por ejemplo, declarar la independencia y que los jubilados sigan cobrando la pensión de la Seguridad Social española sería pegarse un tiro en el pie, mantienen.
 
 
La promesa incumplida 
 
 
Esta prudencia convergente lleva a Esquerra a querer atar en corto a Mas. Los republicanos exigen que haya un compromiso sin ambigüedades por la independencia pues temen que en una negociación con el Estado la reivindicación de la secesión se diluya como un azucarillo. Recelan además porque los republicanos creen que el presidente catalán ya les ha engañado una vez -desde Esquerra dicen que en una reunión privada, Mas le prometió a Junqueras desobedecer al Constitucional- y podría volver a hacerlo. En el independentismo incluso se duda del compromiso de los 'convergentes' por llegar hasta el final. ¿Es inequívocamente independentista Convergència? "La duda ofende", responde Colominas. El problema, dice, son las bases de Esquerra, que son muy "sectarias" respecto a CiU. 
 
Mas y Junqueras están, por tanto, en un pulso personal y programático. Un miembro del Gobierno catalán afirma no obstante que entre ambos hay "buena sintonía" y que el objetivo que tienen es "sumar". "No demos por supuesto que no habrá acuerdo tras el 9-N", señala, pero "todos somos conscientes de que el primer punto será buscar ese consenso".
 
La cuestión es cómo articulan ese acuerdo. La primera opción es una lista unitaria, con o sin siglas, encabezada por Mas, aunque en una entrevista en el diario 'Ara' no descartó retirarse y permitir que la lidere otra persona, ya sea de Esquerra o un independiente. Existe también la posibilidad de que los partidos concurran cada uno por su cuenta o a través de plataformas que incluyan sectores sin filiación partidaria, pero que pacten el punto primero del programa, que debería ser un compromiso con la declaración de independencia, según Esquerra. "Solo adelantaré elecciones si es para hacer el referéndum", no si son para "cambiar el Gobierno", advirtió Mas a los republicanos, que junto a la ANC reclaman elecciones antes de tres meses.
 
El dirigente nacionalista trata de transmitir que los comicios no son inevitables, aunque estaría por ver cómo aguantará sin poder aprobar los presupuestos, con Esquerra llamándole traidor y la calle pidiéndolo elecciones día sí y día también. Pero si algo ha demostrado Mas es que es un superviviente nato. Salió del escollo de la pregunta de la consulta, puede salir del laberinto del 9-N y si hace caso a su socio Josep Antoni Duran Lleida, que flirtea con el PSC, y a su consejero Santi Vila, estirará la legislatura todo lo que pueda.


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