Consulta catalana 9N

Mas explora todas las vías para poder convocar las elecciones plebiscitarias

  • Convergencia abre la puerta a la entrada de las plataformas independentistas y llama a Esquerra a negociar su integración

Crece la brecha entre CiU y el resto de partidos proconsulta

La anulación de la consulta soberanista prevista para el 9 de noviembre ha abierto una gran brecha entre el gobierno catalán y el resto de partidos del bloque proconsulta. Cada vez se ve con mayor dificultad el que el bloque legue a un acuerdo para la alternativa propuesta por Artur Mas.

ATLAS
El presidente de la Generalitat Artur Mas, durante su intervención en la sesión de control a su Gobierno este miércoles en el Parlament de Cataluña.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas

efe
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17/10/2014 a las 06:00
  • Colpisa. Barcelona
Artur Mas y su partido, Convergencia, han comenzado ya a explorar todas las vías posibles para que si la consulta devaluada del 9 de noviembre cosecha un alto porcentaje de apoyos a la vía secesionista estén en disposición, a no mucho tardar, de convocar unas elecciones autonómicas anticipadas en clave plebiscitaría a las que concurrirían con una lista de unidad de los independentistas. 
 
Aunque a día de hoy estos comicios son solo un deseo y aún no tienen fecha, lo que sí está claro es que casi todos los escenarios están abiertos. Por ejemplo, la posibilidad que apuntó Esquerra, crear una lista electoral sin siglas de partidos en la que el protagonismo recayera en la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y en Òmnium Cultural, las dos plataformas movilizadoras del independentismo. El Gobierno catalán y Convergència no hicieron ascos a la idea. Si del 9-N saliera legitimada la apuesta por la independencia, convendría una "lista de país" en la que los partidos quedasen "a un lado", afirmó el consejero de la Presidencia, Francesc Homs. El portavoz de la Generalitat no descartó incluso que Mas pudiera renunciar a liderar esa lista, extremo que desde Convergència no contemplan, y que podrían encabezar Oriol Junqueras o algún miembro de la sociedad civil. "Estamos dispuestos a hacer lo que haga falta" para que la lista de unidad salga adelante, expresó Homs. "No estamos en condiciones de poner condiciones a nadie", confesó.
 
Con vistas a tratar de articular una candidatura conjunta en las plebiscitarias, Convergència y Esquerra, con sus relaciones congeladas, se han puesto manos a la obra, cada uno por su lado, con contactos multilaterales con la sociedad civil. Un día después de que ERC lanzara la idea a través de su portavoz en Madrid, Alfred Bosch, Convergència -sin Unió, que se ha desmarcado- recogió el guante y presionó a los republicanos a negociar ya una "candidatura de país". "Tenemos que sentarnos, ponernos de acuerdo y llegar a este acuerdo trascendente que puede ser el gran instrumento que nos permita conseguir un país definitivamente libre", dijo el número dos del partido de Mas, Josep Rull.
 
La candidatura conjunta, a juicio de Rull, debería tener un único punto en el programa electoral: "Nosotros somos la candidatura del sí-sí, la candidatura que queremos que Cataluña sea un Estado independiente", dijo. El problema que encontrará Convergencia en las conversaciones es que no contempla llevar en el programa el objetivo de declarar la independencia de manera inmediata en caso de victoria, mientras que ERC, la CUP y la ANC tienen mucha prisa. Los republicanos, que llevan días insistiendo en que solo aceptarán una lista unitaria si el mandato es declarar la secesión al día siguiente del hipotético triunfo en los comicios, reconocieron contactos con la ANC y Ómnium y desvelaron que estas dos entidades están contemplando la posibilidad de liderar el cartel secesionista en las plebiscitarias. Podría ser con una personalidad independiente o con una de sus dirigentes, como Carme Forcadell.
 
PAPEL PROTAGONISTA
 
Hasta el domingo, en cualquier caso, estos representantes de la sociedad civil no fijarán su posición definitiva. Las dos plataformas debaten aún si dar apoyo a la consulta alternativa propuesta por Mas y estudian todos los escenarios para las plebiscitarias. Una vez que se ha roto la unidad del frente soberanista, y teniendo en cuenta que al proceso casi lo único que le queda vivo es la movilización social, la ANC y Ómnium, que se reunieron con Mas en el Palau de la Generalitat, son conscientes de su papel protagonista, pueden presionar a su antojo y no se descarta que apoyen la votación alternativa del 9-N y la lista unitaria a cambio de que el presidente de la Generalitat convoque las plebiscitarias en los próximos tres meses.
 
Sus ejecutivas trabajan en una candidatura conjunta con los partidos e independientes, pero si la unidad entre las formaciones políticas no es posible incluso amenazan plantear una candidatura propia, lo que podría hacer mucho daño a Esquerra y CDC. En todo caso, apoyarán a la formación que incluya la declaración de secesión inmediata. El deseo de la ANC es que, si las elecciones son en enero o febrero, aún podrá cumplir con el objetivo de en su hoja de ruta, como es declarar la independencia en el día de Sant Jordi de 2015, el próximo 23 de abril. 
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