Consulta catalana 9N

Artur Mas descarta realizar una consulta ilegal

  • El presidente de la Generalitat amaga con provocar el adelanto electoral

Artur Mas preside la reunión del Govern.

Artur Mas, durante una reunión anterior del Govern.

EFE
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10/10/2014 a las 06:00
  • COLPISA. BARCELONA
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, dejó caer este jueves en una entrevista en 'The New York Times' que renunciará a la consulta del 9-N si la convocatoria es declarada ilegal. Su intención es que los catalanes voten de dentro de un mes, según señaló en el rotativo norteamericano, y que buscará "todas las vías posibles" para que la consulta pueda celebrarse de manera legal. Pero en cambio, aclaró que no está por la labor de que el referéndum se celebre sí o sí y que si no tiene un marco legal no llevará a España a una crisis constitucional manteniendo una cita ilegal. De momento, la consulta está suspendida de manera cautelar por el Constitucional, pero no anulada, pues el tribunal aún no ha dictado sentencia y no se espera que lo haga antes de un mes.
 
Mas insistió asimismo en que su "único plan es votar el 9-N", aunque aprovechó la entrevista para lanzar un mensaje a sus socios de Esquerra y la CUP, que insisten en que la consulta debe seguir adelante pase lo que pase y aún teniendo que asumir responsabilidades penales. Unió, en cambio, recela de todo lo que suene a saltarse la ley. Los democristianos tienen en sus manos las dos consejerías clave de a votación, Gobernación e Interior, y no están por la labor de avalar una votación sin anclaje legal.
 
De hecho, la vicepresidenta Joana Ortega, titular de Gobernación y responsable de la organización logística de la votación, manifiesta en una carta remitida a los secretarios e interventores municipales y dada a conocer hoy que está llevando a cabo "iniciativas legalmente oportunas para hacer viable que el 9 de noviembre se pueda realizar la consulta inicialmente convocada" y aclara que las actuaciones a desarrollar "deben adecuarse en todo momento a la legalidad aplicable". En la misma línea está Iniciativa, que ve que la cita del 9-N tiene cada vez menos garantías democráticas, según apuntó Joan Herrera y como también mantuvo el politólogo Joaquim Brugué cuando renunció a su cargo como miembro de la junta electoral de la consulta. 
 
Ante la imposibilidad de celebrar la consulta prevista, la Generalitat, estaría estudiando un plan B de votación organizada por los ayuntamientos y ANC y Ómnium Cultural, que podría tomar como base el artículo 43 de la ley de consultas, que no está suspendido, y que permite promover "procesos de participación ciudadana" por parte de la Generalitat y los ayuntamientos "en el ámbito de sus competencias".
 
En este contexto, y con la espada de Damocles del 15 de octubre como fecha tope fijada por Francesc Homs para decidir si la consulta podrá celebrarse según los términos previstos, Mas y los líderes de los partidos soberanistas se reunieron este jueves por la tarde para seguir poniendo a prueba la unidad del frente proconsulta y para tratar de acordar nuevas estrategias con el objetivo de avanzar en los preparativos del 9-N, algunos de los cuales, de vital importancia como el censo o los colegios electorales, tendrían que estar listos este fin de semana.
 
CUMBRE EN SECRETO
 
Al cierre de esta edición, la cumbre, la segunda tras la del viernes pasado, proseguía en un edificio de la Generalitat en medio de un secreto absoluto. El solo hecho de que los convocantes evitaran las cámaras para entrar al inmueble evidencia un clima distinto al que se vivió en la primera reunión del viernes pasado.
 
El otro mensaje que envió Mas a sus compañeros de viaje en el proceso catalán a través de 'The New York Times' es que sigue sin descartar las elecciones plebiscitarias como alternativa última a la consulta. "Esta opción está en un cajón que de momento está cerrado", apuntó. "Este cajón, añadió, solo se abrirá si hay consenso entre las fuerzas proconsulta, y por ahora este consenso no existe".
 
El presidente de la Generalitat, consciente de que a casi ninguna fuerza le viene bien el adelanto electoral, utiliza la advertencia de los comicios para mantener una unidad cada día más precaria. El otro elemento que mantiene la cohesión es que nadie se atreve a ser el primero en levantarse de la mesa y aparecer ante la opinión pública, y sobre todo ante el votante soberanista, como el responsable de hacer saltar por los aires el proceso. 

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