POLÍTICA ANTITERRORISTA

"Hemos detectado contactos entre yihadistas y el crimen organizado"

  • El jefe del servicio contra el crimen organizado advierte la complejidad de combatir a unos grupos que tratan de pasar desapercibidos en España

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06/10/2014 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
Es, probablemente, la persona que más sabe de todo los servicios del Estado sobre el crimen organizado en España. Y muy raramente se aviene a hablar en público de la realidad de este fenómeno delincuencial. Es Félix de la Riva Baeza, jefe del Servicio de Inteligencia del Centro contra el Crimen Organizado (CICO), el órgano que el Gobierno creo en 2006 para coordinar los servicios de inteligencia en la lucha contra el tráfico de drogas y las bandas internacionales que hasta esa fecha trabajaban por separado. 
 
La batalla que se ha vuelto más y más compleja, hasta el punto de que los tentáculos de estas organizaciones tocan ya, incluso, al terrorismo islámico. "Hemos detectado contactos entre los yihadistas y el crimen organizado en España", admite sin ambages. "Últimamente hemos capturado a yihadistas que tenían antecedentes por pertenencia a banda criminal", abunda. Un toque de atención serio -dice- que ya ha provocado que surjan movimientos para aunar aun más los esfuerzos entre el propio CICO y su homólogo en la lucha contra el terror organizado, el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA). "Los yihadistas -avisa- están empezando a imitar las actuaciones delictivas del de crimen organizado y a colaborar con él para financiar sus operaciones de terror".
 
De la Riva dibuja con rapidez un esquema de trazo grueso de las "mafias" en España, término, el de "mafia a la italiana", que no comparte. Unos grupos con actividades muy poco llamativas, pero igualmente peligrosas. "El crimen organizado en España -explica- es menos violento que en otros países". "Aquí los delincuentes buscan pasar desapercibidos, normalmente no cometen asesinatos por no llamar la atención", apostilla.
  
"ENRIQUECERSE"
 
 "El principal objetivo de los grupos criminales en España no es acceder a las instituciones, sino enriquecerse, lo cual pueden conseguir por otros medios", aclara el alto cargo de Interior. Blanquean su dinero a través de inversiones inmobiliarias, negocios ficticios o empresas pantalla, entre otros.
 
La principal actividad delictiva de las organizaciones criminales asentadas en España es el tráfico de drogas, principalmente cocaína y hachís, "un negocio muy lucrativo que les aporta cuantiosos beneficios", afirma De la Riva. Pero no es su única ocupación, también practican el robo con fuerza, la trata de seres humanos para la explotación sexual, la estafa o el blanqueo. 
 
La mayor parte de estas organizaciones, detalla el experto del CICO, se localiza en Madrid, Barcelona y a lo largo de la costa mediterránea, donde la gran afluencia turística favorece sus negocios ilícitos. También se encuentran asentadas en Galicia, comunidad cuyos puertos han acogido durante años la llegada de gran parte de la cocaína procedente de Sudamérica y México destinada a toda Europa. Andalucía no se queda atrás en la recepción de grupos criminales, debido a su situación geoestratégica, ya que es Marruecos el país de origen del hachís que entra en España.
 
El motivo por el que estas organizaciones deciden asentarse aquí no es solo la posición estratégica, sino también, en el caso de los delincuentes procedentes de Latinoamérica, el factor cultural. Compartir el idioma facilita que establezcan relaciones con criminales españoles, que favorecen su llegada y su colaboración, dice De La Riva.
 
SIN ETIQUETAS 
 
Pero el jefe del Servicio de Inteligencia contra el Crimen Organizado huye de las etiquetas geográficas o de orígenes nacionales. El fenómeno, recalca, es mucho más complejo. "Aquí no se puede hablar de mafia rusa ni de mafia colombiana ni nada de eso. Los grupos criminales que operan en España cuentan con miembros de muy diversa procedencia, incluida la española, y no se localizan en un territorio específico, sino que actúan en varias provincias", aclara.
 
Las cifras confirman la complejidad del fenómeno. Al margen de su origen y de su modo de estructurarse, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado identificaron el año pasado a 497 grupos de crimen organizado que operaban en España. Más de la mitad fueron totalmente desarticulados y se actuó contra otros 200, que aunque sufrieron detenciones permanecen activos. 
 
Y ahí entra el CICO. Un centro de inteligencia, sin funcionarios 'de calle' para hacer detenciones. Solo analistas y captadores de información. "Nuestro trabajo se basa en la prospectiva, en adelantarse a la situación", precisa De la Riva. "Ante varios escenarios posibles, -resume- dirigimos un fenómeno delictivo hacia el cauce más favorable y lo mantenemos controlado a lo largo del tiempo".
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