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GOBIERNO CATALÁN

El Gobierno catalán niega que haya crispación por el soberanismo pero admite la tensión política

  • El líder socialista Pere Navarro cree que los enfrentamientos irán a más por el proceso independentista

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y la vicepresidenta Joana Ortega, durante la reunión semanal del gobierno catalán
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y la vicepresidenta Joana Ortega, durante la reunión semanal del gobierno catalán
EFE
  • COLPISA. BARCELONA
Actualizada 29/04/2014 a las 19:54
Dos sucesos acaecidos en las últimas semanas en Cataluña, una agresión física al líder del PSC, Pere Navarro, en Terrassa y una verbal al ministro del Interior que además fue zarandeado mientras paseaba con su mujer por Barcelona, han encendido el debate sobre cómo está afectando el llamado proceso soberanista al clima político y social. ¿Hay crispación como consecuencia del proyecto independentista? Como ocurre en la mayor parte de los casos, la respuesta depende del interlocutor. Para el PP, PSOE, PSC, Ciutadans y UPyD no hay duda, la crispación se ha instalado en la sociedad catalana. En cambio, las fuerzas soberanistas, Generalitat incluida, lo niegan.

El Gobierno catalán admite, como mucho, que existe "tensión política", aunque ni siquiera reconoce que deba atribuirse de manera exclusiva al pulso independentista, ya que a su juicio hay otros focos de tirantez como los recortes, la polémica sobre la reforma de la ley del aborto o incluso el debate sobre la protección de los animales o el medio ambiente.

Para el Gobierno catalán, episodios como el de Navarro, o los que sufrieron el dirigente popular Esteban González Pons, quien recibió un huevazo en Castellón, o Artur Mas, recibido el lunes con insultos por 200 mossos d'Esquadra, son "cosas que pasan", que "van en el cargo", según afirmó este martes el consejero de la Presidencia, Francesc Homs. No quiere decir que sean legítimos y no deban condenarse de manera enérgica, dijo, pero "hay cosas -indicó- que los políticos tenemos que aguantar".

El portavoz de la Generalitat cree que algunos, a partir de dos hechos puntuales, el de Navarro y el de Jorge Fernández Díaz, han caído en la "tentación" de intentar "combatir" el proceso soberanista, "criminalizándolo". "Es evidente que hay tensión política pero el debate político a los demócratas ni nos asusta ni nos angustia. La democracia y el debate ni dividen ni crispan", remató Homs, que pidió "serenidad" a la clase política.

VIVIR EN UNA BURBUJA

El primer secretario del PSC, que el domingo recibió un puñetazo a las puerta de una iglesia poco antes de la comunión de una sobrina, tiene una percepció diferente de cómo está el ambiente. Navarro, que ya ha denunciado a la supuesta agresora, consideró que no solo hay crispación política en Cataluña por culpa del desafío independentista, sino que va a más. "El clima de enfrentamiento crece porque determinados responsables políticos lo alimentan", aseguró. "Los nacionalistas no ven la realidad, viven en una burbuja, no van a los barrios, no están con la gente y no quieren ver que la sociedad catalana está dividida", apuntó. Para el primer secretario del PSC, esta situación tiene dos responsables máximos, Mariano Rajoy y Artur Mas. "Si ni siquiera se saludan", afirmó. "Si ellos no dan ejemplo no es de extrañar que surjan los fanáticos", añadió. Dolido porque desde el soberanismo se le ha acusado de "exagerar" el puñetazo que recibió, de querer criminalizar al movimiento independentista y de sacar rédito político -"en un país normal es muy grave que quien sufra una agresión se convierta en sospechoso", dijo- considera que su caso forma parte de un contexto, de un clima de división que de vez cuando se deja ver en forma de pintadas en las puertas de la casa del president Mas, como ataques a sedes de los diferentes partidos o el episodio de la sede de la Generalitat en Madrid.

El primero que puso sobre la mesa el debate sobre la fractura social que a su juicio está provocando el proceso fue Fernández Díaz, que en enero pasado denunció que hubo familias catalanas que no se reunieron en Navidades porque el proceso catalán las ha dividido.


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