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GIBRALTAR

El negocio de ser británico

  • Gibraltar goza de un sistema tributario muy relajado que le granjea la constante acusación española de actuar como un paraíso fiscal
  • España y el Peñón no intercambian información fiscal porque Madrid quiere firmar el acuerdo con Reino Unido

Las banderas de Gibraltar vistas desde el Peñón, con la colonia británica de fondo
Las banderas de Gibraltar vistas desde el Peñón, con la colonia británica de fondo
EFE
  • COLPISA. MADRID
Actualizada 11/08/2013 a las 06:01
Mantener su identidad británica le sale muy rentable a Gibraltar. Al menos en el aspecto económico. La colonia goza de unos privilegios fiscales que muy difícilmente llegaría a conservar en el caso de reintegrarse alguna vez en España. Las ventajas que aporta su laxa legislación son tales que desde España son constantes las acusaciones que definen al Peñón como un auténtico paraíso fiscal.

Los números avalan la buena marcha económica de la colonia, muy lejos de la situación de bancarrota en la que están inmersos los pueblos del lado español de la verja. Uno de los datos que más llama la atención es el número de empresas afincadas en ella en proporción con su población. Por los cerca de 29.000 gibraltareños se calcula que existen unas 50.000 sociedades, casi dos por cada habitante. Estas empresas están sujetas a una presión impositiva muy inferior a lo que estarían en territorio español, una situación que lleva a muchos a asentarse en el Peñón para pagar menos tasas y tributos y actuar en los países de la Unión Europea, muy especialmente en España, que ve así mermada su capacidad de recaudar impuestos.

Según refleja un informe del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), un ciudadano español de altos ingresos que traslada su residencia a Gibraltar deja de pagar el IRPF. A cambio, el régimen fiscal del Peñón establece para él un máximo de 92.800 euros anuales en su base imponible y cualquier ingreso superior a esta cantidad ya no tributa. El ser residente, además, no impide seguir trabajando en territorio español.

EL CRITERIO DE LA OCDE

La cumbre del G-20 de Londres de 2009 supuso la declaración de guerra de las principales potencias a los paraísos fiscales. A raíz de esta reunión, la OCDE decidió aumentar la presión sobre los integrantes de una lista que en su opinión formaban centros financieros que actuaban de forma opaca o podían servir para ocultar importantes cantidades de dinero negro. El nombre de Gibraltar figuraba en ella. Según el informe de 2009 de Tax Justice Network, organización que lucha contra los paraísos fiscales, Gibraltar se encontraba entonces "muy lejos de ofrecer transparencia financiera al mantener la opacidad en el 92% de sus operaciones".

Para dejar de ser considerados como paraíso fiscal la OCDE exigió a los 'sospechosos' la firma de acuerdos de intercambio de información fiscal con al menos doce países. Pero hecha la lwy, hecha la trampa. La medida no estableció con quienes se debían firmar estos pactos que en muchos casos se han maquillado al rubricarse con naciones que apenas tienen interés con los paraísos fiscales puestos en duda.

En el caso concreto de Gibraltar y España no se ha firmado dicho acuerdo, que permitiría el acceso a información sobre cuentas bancarias y sociedades radicadas en la colonia. El anterior Gobierno socialista estuvo a punto de alcanzar un pacto con Peter Caruana, predecesor de Fabian Picardo como ministro principal. Sin embargo, los cambios en los ejecutivos a ambos lados abortaron el intento. Y es que el PP se ha negado desde entonces a firmar un acuerdo bilateral con Gibraltar al no considerarlo un territorio autónomo. Cualquier documento se cerrará, en todo caso, con el Reino Unido, sostiene el Gobierno español. Desde la colonia se defiende que ninguno de los otros pactos que ha firmado ha sido apadrinado por Londres y por lo tanto con España tampoco debe hacerse de esa forma.

Gibraltar esgrime que las reformas fiscales introducidas en los últimos años ya no admiten que se le tache de paraíso fiscal. En cualquier caso, el interés por intercambiar datos fiscales con España es casi inexistente. Incluso a nivel judicial, las comisiones rogatorias enviadas por jueces españoles son desatendidas en el 30% de las ocasiones, según datos policiales. De esta forma la casi nula cooperación entre las autoridades españolas y gibraltareñas convierte el Peñón un refugio idóneo de dinero negro, cuyo origen está en muchas ocasiones en negocios relacionados con la corrupción, el narcotráfico o el crimen organizado, denuncia Gestha.

LAS MANSIONES EN ESPAÑA

La creación de sociedades es otro de los elementos oscuros en el régimen económico gibraltareño. En la mayoría de los casos son usadas, sospecha Hacienda, para blanquear capitales o eludir al fisco. El impuesto de sociedades está fijado en el 10% (por el 30% de España). Además, los beneficios obtenidos fuera de la colonia quedan exentos de tributar. Estas ventajas hacen que muchos inversores opten por abrir sus sociedades en Gibraltar, para lo que el Peñón brinda una verdadera infraestructura sin que sea necesario si quiera pisar su suelo.

En relación a esta realidad, desde Gestha se denuncian múltiples irregularidades en la adquisición de casas de lujo en la Costa del Sol. En muchos casos, asegura este sindicato, las inmobiliarias ofrecen al cliente la compra de una sociedad gibraltareña, que será la que nomine como propietaria del inmueble y cuya única actividad es la posesión de esta titularidad. Afirma Gestha que esta maniobra evita al comprador pagar la ganancia patrimonial en el IRPF, el IVA o el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales. A ello se añadiría el que la inmobiliaria no declare en España la comisión obtenida en la operación de mediación.

SIN IVA

Gibraltar es un territorio donde no se aplica un impuesto sobre el valor añadido, un aspecto que influye, y mucho, en los precios, especialmente en el caso del tabaco y la gasolina. El IVA grava en su tipo general un 21% el valor de estos productos, sobre los que además pesan otra serie de tasas.

El contrabando de cajetillas de tabaco entre un lado y otro ha dado lugar a toda una forma de vida en la zona. Proporciona ingresos extra tanto a gibraltareños como españoles, hunde a los estancos gaditanos y supone todo un reto para ser controlado por las fuerzas de seguridad que deben blindar una frontera que traspasan a diario cerca de 35.000 personas.

La lucha contra este tipo de contrabando es precisamente lo que ha alegado el Gobierno central para justificar los controles de días atrás en la verja y que han llegado a causar retrasos de hasta cuatro horas en los accesos.

En cuanto al combustible, Gibraltar se ha erigido como una gigante gasolinera para los más de 80.000 buques que cruzan anualmente el Estrecho. En las aguas del Peñón fondean numerosos barcos-cisterna que suministran combustible a los mercancías que surcan esta ruta. Todo ello a un precio libre de impuestos. España ha protestado en numerosas ocasiones por esta práctica al considerarla como peligrosa para el medio ambiente ante el riesgo de que se produzca un vertido. A ello se suma un gran perjuicio impositivo en forma de cobro de impuestos.

Gibraltar, amparada por el Reino Unido, mantiene unas particularidades económicas y fiscales que le dan ventajas sobre España. Estas diferencias de carácter económico vienen a agravar un enfrentamiento político que se alarga desde hace tres siglos, y al que las posiciones mantenidas por las partes implicadas -España, Reino Unido y Gibraltar- no auguran una pronta solución al conflicto.


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