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TRAS LA MANIFESTACIÓN DE LA DIADA

Artur Mas pide a Rajoy que "escuche al pueblo catalán"

Artur Mas, compareciendo para valorar la multitudinaria manifestación de Barcelona
Artur Mas, compareciendo para valorar la multitudinaria manifestación de Barcelona
EFE
  • COLPISA. BARCELONA
Actualizada 13/09/2012 a las 06:01
El paso no fue tan grande como el que exigió el millón y medio de personas que el martes marcharon por Barcelona a favor de la independencia, pero la Generalitat se vio obligada a acentuar su tono soberanista. El mensaje que transmitió el Gobierno de Artur Mas fue inequívoco: no hay vuelta atrás, la multitudinaria manifestación marcará un punto de inflexión en las relaciones entre Cataluña y el resto de España.

En una solemne comparecencia, el president del Gobierno catalán volvió a hacer suyas las aspiraciones de la marcha independentista y afirmó que el objetivo de Cataluña es dotarse de «estructuras de Estado». No pronunció la palabra independencia, aunque dejó claro que el fin último de la transición nacional es la segregación de España.

«Ya dije antes de la marcha que la voz de los manifestantes sería mi voz; sus anhelos, los míos; y su clamor, mi clamor. Y actuaremos en consecuencia», dijo Mas.

Se felicitó por el éxito de la manifestación, pero el clamor unánime de cientos de miles de personas reclamando la secesión puede traer un nuevo quebradero de cabeza al inquilino del Palau Sant Jaume, ya que siente la presión de la calle que pide que acelere el proceso de transición nacional y corre el riesgo de que si no satisface las demandas de miles de votantes soberanistas, estos podrían refugiarse en otro partido nacionalista, sobre todo Esquerra Republicana, que sepa capitalizar el éxito de la manifestación. De ahí que Mas convocara este miércoles una comparecencia de urgencia para lanzar el mensaje de que él sí ha escuchado a la calle. «Nada será fácil, pero todo es posible. No estamos muy lejos de Ítaca», señaló.

En cualquier caso, dio una de cal y otra de arena, fiel al estilo que tan buenos resultados electorales le ha dado a CiU, y también quiso atemperar algo los ánimos, excitados y eufóricos tras la manifestación. En ningún caso habló de plazos, ni mucho menos de concreciones, y advirtió de que el camino hacia el estado propio será largo e incierto y que «no se hará de la noche al día» porque «España no lo pondrá fácil y porque no existen precedentes de un proceso así en la Unión Europea». «Este proceso no se puede improvisar», respondió a todos los que le piden que convoque un referéndum ya -como hizo este miércoles Esquerra- y a los que le reclaman que rompa amarras con España y declare la independencia de forma unilateral -como exigió Solidaritat-. «Hay preguntas que todavía no tienen respuesta», afirmó. Ni siquiera pudo confirmar si CiU concurrirá a las próximas elecciones con el estado propio como eje de su programa. En defintiva, guiños para unos y otros.

PACTO FISCAL

El otro problema al que se enfrenta Mas, a la vista del resultado de la marcha independentista, es que su objetivo estrella para esta legislatura, el pacto fiscal en la línea del concierto económico vasco, da la impresión de que no vende demasiado entre el electorado soberanista, que va más allá, ya que ve que Rajoy no se moverá de su posición negativa. De hecho, los centenares de miles de manifestantes que recorrieron el centro de Barcelona no lanzaron ni una proclama a favor del pacto fiscal. Mas habló en esta ocasión soberanía fiscal o hacienda propia y la situó como el primer paso necesario para la soberanía.

La semana que viene Mas y Rajoy se verán para hablar de esta propuesta y el presidente catalán dejó claro lo que le dirá al presidente del Gobierno: «Que no me escuche solo a mí, a Convergència o a los partidos. Le diré que escuche atentamente al pueblo». De la gestión que haga del resultado de la negociación del pacto fiscal con el Gobierno central dependerá una parte de su éxito en las próximas elecciones, previstas para 2014, pero Mas ya asume, como casi todo el mundo, que las anticipará a la primavera de 2013.


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