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Nucleares, a 125 y 270 km de Pamplona

Por el viento dominante, sería más fácil que a Navarra llegara la radiación de Burdeos

  • ÍÑIGO SALVOCH . PAMPLONA
Publicado el 17/03/2011 a las 01:03
Alo largo y ancho de todo el planeta hay diseminados un total de 443 reactores nucleares que alimentan de energía eléctrica a más de treinta países. Navarra no alberga ninguna de estas instalaciones. La más próxima, Garoña (Burgos), está a 125 km en línea recta de Pamplona. ¿Suficientes para no temer las consecuencias de un posible desastre? Sí, aseguran los expertos, en lo que se refiere a los efectos inmediatos, pues la radiación tendría un efecto más severo en un radio de unos 30 kilómetros, en el que los planes de emergencia de estas centrales ordenan la evacuación. Pero sí podría propagarse la contaminación nuclear, más diluida, por vías naturales como el Ebro, en caso de la central de Garoña (Burgos) y el aire. Las habituales corrientes norte-noroeste, predominantes en Navarra, podrían traer más fácilmente las partículas radiactivas en caso de un escape en la central de Blayais, en Burdeos (Francia) a 270 km en línea recta, que las de Garoña.
El accidente en la central nuclear de Fukhusima, en un país que se creía preparado para todo, está obligando al mundo a no descartar el peor de los escenarios posibles en sus centrales nucleares. Varias voces expertas en la materia, incluida la de los responsables de la vecina central nuclear de Garoña, en Burgos, intentan poner un poco de luz en este debate sobre la seguridad.
Impensable un 9o Ritcher
En cuanto a los desastres naturales que pueden provocar un accidente nuclear, los movimientos sísmicos y las inundaciones son los principales, aunque no es imaginable que las condiciones que se han vivido en Japón, con un tsunami provocado tras un terremoto de casi 90 en la escala Ritcher, se puedan dar en Francia o España. Algo "dificilísimo" en palabras de Emilio Carreño, director del Instituto Geológico Nacional, quien recuerda que en los diseños de las centrales nucleares los cálculos sobre riesgo "siempre están sobredimensionados desde el punto de vista sísmico ya que es muy difícil, pero no imposible, que ocurra algo".
Por su parte, Antonio Cornadó, portavoz de la central nuclear de Garoña, refiere la existencia de diversos criterios de seguridad que rigen en el diseño y operatividad de las plantas, "como el emplazamiento en zonas sísmicamente estables, la posibilidad de refrigeración (cercanía del mar o un río) y la proximidad a los centros de consumo para evitar pérdidas de transporte".
Evidentemente, las exigencias antisísmicas que debe afrontar una central nuclear como las de Japón son superiores a las españolas.
Pero todos los emplazamientos nucleares tienen instrumentación sísmica de manera que, si se superan niveles pequeños, salta la alerta y se tendría que tomar la decisión de parar la central. En 2007, un movimiento sísmico de 4,2º en Guadalajara no llegó a hacer saltar la alerta de la central de Trillo, a unos 240 kilómetros de Tudela.
Inundación en Burdeos
Y mal que le pese al presidente francés, Nicolás Sarkozy, las centrales nucleares francesas también son susceptibles de sufrir accidentes. Es lo que le ocurrió a la central de Blayais, unos 60 kilómetros río Garona arriba desde Burdeos.
El 27 de octubre de 1999, el huracán Martín azotó la costa Atlántica francesa y la elevación del nivel del agua en la desembocadura del río Garona inundó parte de las instalaciones nucleares y obligó a parar tres de los cuatro reactores de la central nuclear, que suministra el 5% de la energía que consume Francia. Algunos circuitos de refrigeración dejaron de funcionar porque una bomba de agua se habían atascado con trozos de madera. Las autoridades francesas no informaron del suceso hasta varios días después e indicaron que "en ningún momento" se había visto afectada "la integridad de alguna de las tres barreras de seguridad" de los reactores. Finalmente se clasificó el incidente como nivel 2 (en la escala de seguridad internacional de 0 a 7). Si hubiera llegado al nivel 3 hubiera sido necesaria la evacuación de personas en varios kilómetros a la redonda.
Además, en caso de una fuga radioactiva al aire, sería esta central de Burdeos la que podría representa una mayor amenaza para Navarra. Según destaca el meteorólogo Enrique Pérez de Eulate, "Son más de 200 los días al año en que el viento sopla en dirección norte-noroeste".
Estos días, Tokio, a unos 240 kilómetros de la central deFukhusima ha visto incrementar el nivel de partículas radiactivas en sus cielos, aunque no en niveles preocupantes para la población.
Revisiones periódicas
En el caso de la central nuclear de Garoña sólo una situación de vientos del oeste-sudoeste podría dispersar las partículas radiactivas hacia Navarra, "pero no es tan habitual que el viento sople en esta dirección". Más fácil sería si se produjera un vertido de la nuclear al río Ebro.
Pero Antonio Cornadó, recuerda que en Garoña, como en el resto de plantas "se realizan revisiones de seguridad periódicas" y se cumplen todas las condiciones e instrucciones que marca el Consejo de Seguridad Nuclear. Además, añade, "la experiencia internacional nos ayuda a cambiar y a sustituir los sistemas necesarios para mejorar todavía más".
La planta de Garoña cumple este año ya los 40 de vida y es una de las más antiguas de España. ¿Es por ello menos segura? Desde la central burgalesa subrayan que no. Recuerdan que el Consejo de Seguridad Nuclear dio su visto bueno en 2009 para que se le renovara a la planta su licencia por otros diez años "ya que cumple con todas las exigencias de seguridad". No obstante, el Gobierno de Zapatero decidió ampliar su plazo sólo hasta 2013, decisión que ha recurrido a los tribunales Nuclenor, la empresa (50% Endesa y 50% Iberdrola) que opera en Garoña.
En caso de accidente, las centrales españolas cuentan con planes de emergencia. Uno interior, que se efectúa de vallas hacia adentro, para mitigar los daños al entorno, y otro exterior, que coordinan el Ministerio del Interior y Protección Civil. Dependiendo de la gravedad del incidente se puede ordenar la evacuación en anillos de 2, 10 y 30 kilómetros en torno a la central nuclear.
Las nucleares tras Japón
Pero ¿qué va a ocurrir con la energía nuclear tras el desastre de Japón? La experta en Derecho Ambiental Melissa Powers, que imparte un curso en la Universidad de Navarra, asegura que "no está claro que los acontecimientos de Japón vayan a cambiar la opinión en torno a la energía nuclear. Se trata de un debate más político que legal o de seguridad".
No obstante, sí cree que la crisis japonesa lleve a reformar algunas cuestiones. "En primer lugar, puede que obligue a cerrar plantas nucleares antiguas situadas cerca de fallas geológicas, en zonas costeras o propensas a inundaciones". Por otra parte, los legisladores pueden forzar "a tener en cuenta los riesgos del almacenamiento de combustible -clave en el accidente en Japón-". Los cierres y el aumento de costes en la energía nuclear podría relanzar "el desarrollo de la energía renovable"
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