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La encrucijada de Afganistán

A dos meses del inicio de la retirada de las tropas, la reacción de los talibanes es una incógnita

  • FAWAD PEKAR . EFE. KABUL
Publicado el 04/05/2011 a las 01:03
TRAS el golpe de efecto que ha supuesto para Estados Unidos la muerte de Osama Bin Laden, los analistas, la clase política y la opinión pública de Afganistán han empezado a debatir sobre las consecuencias que tendrá este acontecimiento para la guerra en su país.
El jefe de Al Qaeda fue la causa de que Estados Unidos iniciara la invasión del país que le acogía, Afganistán, en ese momento regido por los insurgentes talibanes. Su muerte ha desatado casi con carácter inmediato la noción de que ha quedado allanado el camino de la retirada del país para las tropas internacionales.
Sobre el papel, EE UU y sus aliados han fijado el inicio de la retirada para el mes de julio, y prevén completar la transferencia de la seguridad a las tropas afganas en el año 2014, aunque con algún tipo de presencia permanente aún por configurar.
Pero la principal duda continúa siendo el papel que jugarán los talibanes el día después de la retirada, inmersos en su lucha contra las tropas internacionales pero considerados por los gobiernos occidentales como un interlocutor diferente de Al Qaeda.
"Esta es una oportunidad para algunos de los líderes talibanes de decir "Osama ha muerto y no tenemos por qué seguir con Al Qaeda". Podrían aceptar un acuerdo político que sería bueno para todos, los afganos y también la OTAN", expuso el analista Haroon Mir.
El lunes, tras conocerse la muerte de Bin Laden, el presidente afgano, Hamid Karzai, compareció para pedir a los talibanes que abandonen la lucha.
Los insurgentes afganos siguen sin pronunciarse, sin embargo, sobre el significado de la muerte del líder de Al Qaeda -"no sabemos si realmente ha muerto", dijo ayer un portavoz de las milicias-, pero su entorno parece proclive a seguir combatiendo.
Plan de reconciliación
Casi una década después del inicio de la invasión y con 150.000 soldados extranjeros desplegados en Afganistán, la situación sigue siendo de violencia continua y los talibanes, que acaban de anunciar su ofensiva de primavera, han ganado presencia.
Ante la perspectiva de una salida ordenada, el Gobierno afgano logró durante la Conferencia de Kabul el apoyo internacional para su "plan de reconciliación", con una inversión quinquenal de 784 millones de dólares para "reintegrar" a 36.000 insurgentes.
Pero en Afganistán, en realidad, pocos dudan de que la llave del conflicto sigue estando en Pakistán, el valedor tradicional de los talibanes y donde la mayoría de los analistas considera que siguen escondiéndose sus principales líderes, con el mulá Omar a la cabeza. "Si los líderes talibanes no se sintieran seguros en Pakistán, se rendirían y la guerra podría terminar en un año", concluyó el analista Haroon Mir.
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