RELATO DE UN TESTIGO DEL ATENTADO DE OSLO
"Sólo disparaba, nunca le escuché hablar"
- Noruega vive atónita un doble atentado perpetrado en Oslo y la vecina isla de Utøya, que ha causado al menos 92 muertos
- La policía investiga los móviles del presunto asesino, un noruego de 32 años de tendencias ultraderechistas, identificado como "fundamentalista cristiano" e "islamófobo"
Actualizado el 23/07/2011 a las 20:36
El doble atentado perpetrado en Oslo y la vecina isla de Utøya se ha convertido en un tragedia nacional, con al menos 92 muertos, mientras se investigan los móviles del presunto asesino, un noruego de 32 años de tendencias ultraderechistas, identificado como "fundamentalista cristiano" e "islamófobo".
La isla de Utøya, a 40 kilómetros de la capital noruega, se convirtió en el principal exponente de lo que el primer ministro, Jens Stoltenberg, calificó de "peor tragedia desde la Segunda Guerra Mundial" para el país.
Ahí irrumpió armado el viernes sobre las 15.30 GMT el presunto agresor, al que los medios noruegos han identificado como Anders Behring Breivik, y que sólo en la isla provocó una matanza con 85 víctimas mortales, según los últimos datos.
"SE LE VEÍA MUY SEGURO"
"Nos dijo a gritos que todos moriríamos", se le veía "muy seguro, tranquilo y bajo control", "sabía lo que estaba haciendo", relató Adrian Pracon, uno de los testigos del atentado.
La policía parte de la hipótesis de que Breivik actuó en solitario, aunque no descarta que tuviera cómplices, y que fue asimismo responsable de la explosión de un coche bomba ocurrida dos horas antes en el centro de Oslo, que causó siete muertes.
Se sospecha que, tras activar ese artefacto, se desplazó a la idílica isla donde 560 personas participaban en un campamento de las juventudes socialdemócratas -el partido de Stoltenberg-, con uniforme policial y armado con armas semiautomáticas.
Lo que ocurrió a partir de ahí fue una matanza al parecer minuciosamente preparada, que se prolongó unos 45 minutos, entre escenas de pánico, jóvenes tratando de huir a nado o de alcanzar botes neumáticos en las aguas del fiordo.
"LA GENTE CAÍA MUERTA ANTE MÍ"
"La gente caía muerta delante mío. Corrí por el campamento hacia el área de las tiendas de campaña. Vi al hombre armado. Dos personas empezaron a hablarle y dos segundos después estaban muertas. Él llevaba un uniforme negro con bordes rojos. Parecía nazi, con el uniforme que parecía de policía", relató Pracon.
Según el testigo, el atacante le gritaba a la gente que estaba nadando y en un momento le miró a él, pero no disparó.
Pracon contó que las personas que se habían salvado de los primeros disparos se escondieron entre los árboles y las rocas, pero el hombre volvió una hora después y empezó a disparar nuevamente.
"Los disparos empezaron otra vez y la gente se me caía encima, sobre las piernas, y caía al agua, ahí es cuando la gente moría. Yo me tenía que proteger detrás de ellos, rezando de que no me viera. En medio del tiroteo una bala me alcanzó la espalda", añadió.
"Después estaba más cerca, podía sentirle la respiración, podía sentir sus botas", relató Pracon, que dijo haberse salvado por no haberse movido de donde estaba.
"Ahora estoy en el hospital. Lo peor no es el dolor físico, es pensar en cuantos amigos han muerto", concluyó Pracon.
Otro testigo, Stine Renate Haheim, miembro del Parlamento noruego que estaba también el campamento, dijo a la emisora BBC que los jóvenes empezaron a reunirse en pequeños grupos para hablar del atentado en Oslo cuando escucharon que alguien decía que venía la policía, por lo que pensó que ellos estarían bien.
"Después vi a un policía que bajaba de la colina y de repente empezó a dispararle a la gente, uno a uno. Empezamos a correr y saltar al mar", afirmó Haheim, quien admitió que lo más aterrador fue ver que el hombre llevaba un uniforme policial.
"Estaba tranquilo, nunca corrió, sólo seguía disparándole a la gente, nunca le escuché hablar", añadió.
REACCIONES DEL PRIMER MINISTRO
El primer ministro y el rey Harald IV de Noruega calificaron de tragedia nacional las dos matanzas consecutivas, por las que el país escandinavo guarda hoy un día de luto.
"Noruega es un país pequeño, pero con un fuerte espíritu de solidaridad", afirmó Stoltenberg ante los medios desplazados a la isla donde, recordó, empezó su carrera.
"Recuperaremos este lugar como nuestra isla", añadió, por encima del "peso de la tragedia" ocurrida en ese lugar.
Stoltenberg tenía previsto de antemano visitar hoy esa isla, sólo que en circunstancias muy distintas: participar en el campamento de las juventudes del partido, entre jóvenes de entre 14 y 17 años.
La matanza fue "un ataque al paraíso de mi juventud, convertido ahora en un infierno", añadió el político, en alusión a sus visitas a ese lugar en sus años jóvenes, como asistente al campamento.
CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS
El ataque en la isla se produjo dos horas después del de la capital, cuando en los medios noruegos se sucedían las imágenes de escenas de caos en Oslo, con personas heridas tendidas en las aceras y ciudadanos ensangrentados entre ambulancias y equipos sanitarios.
La potente detonación había causado graves destrozos en cuatro edificios gubernamentales y otros inmuebles vecinos, y la policía procedía a evacuar la estación central de ferrocarril, centros comerciales y redacciones de los principales medios del país.
Tras saltar la noticia del tiroteo, las informaciones sobre ambos atentados se solaparon durante horas.
Si inicialmente toda la atención se centró en la capital, de la que llegaban imágenes de edificios destrozados y ciudadanos heridos, a medida que avanzaban las horas se trasladó a la isla, donde finalmente se confirmó la matanza de dimensiones catastróficas que ha sacudido a toda Noruega.
