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FRANCIA

La ultraderecha francesa pulveriza su techo electoral

  • El Frente Nacional de Marine Le Pen arrasa con el 30% en la primera vuelta de las regionales y acaricia lograr el domingo las mayores cotas de poder de su historia

La ultraderecha francesa pulveriza su techo electoral
Marine Le Pen, líder del FN, poco antes de hablar en Henin-Beaumont.
AFP
  • COLPISA. PARÍS - FRANCIA
Actualizada 07/12/2015 a las 06:00
Del estado de emergencia por el terrorismo yihadista, Francia pasó anoche al estado de excepción político por el triunfo de la extrema derecha tres semanas después de los mayores atentados de su historia. El Frente Nacional revalidó su condición de partido más votado del país, pulverizó su techo electoral al cosechar en torno al 30% de los votos y acaricia gobernar varias regiones del tamaño de países medianos europeos tras imponerse en la primera vuelta de las elecciones regionales. El socialismo gobernante encajó el quinto revés consecutivo en las urnas tras los desastres en las municipales, europeas, senatoriales y departamentales al conformarse con el 23% de los sufragios por el voto de castigo a la gestión del presidente François Hollande. El líder conservador Nicolas Sarkozy también fracasó en su intento de perfilarse como fuerza de alternancia en las presidenciales de 2007 pues la coalición de centro-derecha apenas sumó el 27% de las papeletas.

Vencedor en seis de las trece regiones metropolitanas, el partido presidido por Marine Le Pen destrozó un tope que hasta ahora estaba fijado en el 25,2% cosechado en la primera vuelta de las elecciones departamentales celebradas el pasado marzo. Entonces no logró transformar el ensayo pues no conquistó ninguno del centenar de gobiernos provinciales en liza en la segunda ronda, que tiñó el mapa electoral de azul con la victoria del centro-derecha. Esta vez le favorece el escrutinio proporcional que, a diferencia del mayoritario vigente en los demás comicios, permite fajarse en solitario por el poder local y neutralizar las componendas pactistas de los adversarios de izquierda y derecha cuando consiguen superar sus diferencias.

El FN lleva en ascenso constante desde 2007, cuando Sarkozy birló gran parte del capital electoral a Jean-Marie Le Pen en la primera vuelta de las presidenciales que lo auparon a la jefatura del Estado. Obtuvo el 4,3% de los votos en las legislativas de 2007, el 4,9% en las cantonales de 2008, el 6,3% en las europeas de 2009, el 11,4% en las regionales de 2010, el 15,1% en las cantonales de 2011, el 17,9% en las presidenciales de 2012, el 24,9% en las europeas de 2014 y, finalmente, el hito precedente del 25,2% en las departamentales de marzo. En la historia política francesa no existen precedentes de un partido que haya multiplicado por siete sus registros en ocho años y que desde la marginalidad intranscendente pase a ocupar un papel central en la vida pública en menos de un decenio.

La escalada imparable le coloca a un paso de conquistar las mayores parcelas de poder político desde su fundación en los años 1970. Con el viento en popa del estado de excepción y las políticas autoritarias de seguridad, acaricia el sueño de gobernar varias regiones con una población de tamaño equiparable a países europeos como Dinamarca o Finlandia cuando hasta la fecha las máximas cotas institucionales en sus manos son once ayuntamientos con más de 9.000 habitantes.

Marine Le Pen y Marion Maréchal-Le Pen, hija y nieta del purgado fundador del FN, están a punto de convertirse en las presidentas de las regiones de Norte-Paso de Calais-Picardía y Provenza-Alpes-Costa Azul, respectivamente, donde arrasaron en la primera vuelta con más del 40% de los votos. El movimiento soberanista, antieuropeo y xenófobo también se impuso en otras cuatro regiones de las trece resultantes de la reforma territorial auspiciada por Hollande: Alsacia-Champaña-Ardenas-Lorena (39,6%), Borgoña-Franco Condado (32%), Lengua de Oc-Rosellón-Mediodía-Pirineos (31%) y Centro-Valle del Loira (30,2%).

Detentores de 21 de las 22 regiones del anterior mapa, los socialistas solo pasaron en cabeza en tres circunscripciones: Aquitania, Córcega y Bretaña, donde el ministro de Defensa, Jean-Yves Le Drian, se benefició del efecto de la guerra contra el Estado Islámico y recolectó el 34,7% de los sufragios. Por su parte, el centro-derecha ganó en País del Loira, Normandía y Auvernia-Ródano-Alpes mientras confiaba en poner a tiro Isla de Francia, con capital en París. Sarkozy reiteró que la oposición conservadora "ni se retirará ni se fusionará" con las listas de los socialistas que anoche celebraron una reunión de su ejecutiva para decidir la estrategia a seguir en las regiones al alcance de los ultras.

Tres semanas después de los atentados yihadistas del 13 de noviembre los franceses votaron más de lo esperado en un reflejo ciudadano de resistir en las urnas al terrorismo. La abstención estimada osciló entre el 49,5% y el 49,8%, cuatro puntos por debajo del récord del 53,6% en este tipo de consulta alcanzado en la ronda preliminar de las anteriores regionales en 2010. Vigilantes inspeccionaron bolsos y mochilas en los accesos de los colegios electorales mientras militares y policías armados patrullaban por los alrededores en el marco de los dispositivos por alerta máxima antiterrorista.



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