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Grecia

Corralitos, precios más disparados y empobrecimiento para salir a flote

  • La declaración de insolvencia es el paso que han tenido que dar muchos países en los últimos años para hacer frente a su deuda

​Grecia decidirá esta tarde sobre el posible cierre de los bancos mañana
Largas filas en Grecia para sacar dinero de los cajeros.
EFE
  • COLPISA. MADRID
Actualizada 05/07/2015 a las 06:00
En el juego del Monopoly, si un participante se declara en bancarrota, agobiado por todas sus deudas, puede volver a empezar la partida desde cero. Este sencillo paso sobre el tablero se convierte en un complicado periplo si lo que quiebra es un país, aunque también se puede reenganchar. La declaración de insolvencia, aun con sus durezas, es el paso que han tenido que dar muchos países en los últimos años, décadas y hasta siglos para hacer frente a una deuda imposible de asumir. Si finalmente Grecia se ve abocada a esta situación tiene otros muchos ejemplos en los que mirarse, y siempre aparecen elementos comunes: quitas, devaluación de la moneda, desempleo y pobreza, al menos durante los primeros años. "La 'ventaja' de la quiebra de un país frente a la de una empresa es que no se le puede exigir que responda con su patrimonio", explica Antonio Pedraza, presidente de la comisión financiera del Consejo de Economistas. Y ese factor les permite volver a arrancar, con mayor o menor facilidad, dependiendo de las características de su economía. Porque nada tiene que ver la bancarrota de Argentina que la última de Islandia e incluso a las de partes de un país como Estados Unidos, con California (en 2011) o la inminente de Puerto Rico. Ni con las de otras economías latinoamericanas como Brasil, las del continente africano (Zimbawe, Sudán, Somalia son ya estados fallidos para el Fondo Monetario Internacional), o las del sudeste asiático (Camboya incluida). Ni siquiera con la que atravesó Rusia en el fatídico año 1998

Los rusos apostaron por la reestructuración de su deuda pública, un paso casi obligatorio para cualquier país que entre en quiebra. Así lo recuerda Jorge Soley, profesor de Iese: "Cuando un país no cuenta con fuentes de financiación, normalmente se plantea una quita y se modifican las condiciones de sus deuda". Todas las economías mundiales que han pasado por este trago así lo han hecho. "En Rusia se aplicó un descuento del 80%", explica Robert Tornabell, profesor de Esade. A partir de ese momento, su divisa -el rublo- también quebró intencionadamente; comenzaron a exportar con precios muy baratos; y salieron adelante. Hasta esa crisis, "el rublo había estado muy vinculado al dólar, pero rompieron esta unión y, después de unas medidas de ajuste terribles impuestas por el FMI, aprendieron la lección de que no podían estar emparejados al dólar por los riesgos que corrían". Ahora, su moneda fluctúa de forma libre

Pero para poner su contador a cero, otros países no lo han tenido tan 'fácil' como la potencia rusa. Argentina (en 2001) y Brasil (a mediados de los 80) recurrieron a una devaluación profunda y, sobre todo, continua, de sus divisas. Y, con ello, se vieron abocados a la hiperinflación. "Era la única forma que tenían de salir de la crisis, depreciando sus monedas y con los precios elevadísimos", recuerda Robert Tornabell. Los argentinos llegaron a soportar una inflación del 1.000% y en Brasil "hasta el 20.000%", indica. Los precios estaban tan disparados, que los consumidores corrían desde las estanterías de los supermercados hasta las líneas de caja para evitar que subiera el coste del producto que iban a adquirir en apenas unos segundos. Con una inflación tan galopante, pensionistas y funcionarios fueron los primeros grupos sociales que notaron las secuelas de la bancarrota de sus países. Detrás de ellos, el resto de ciudadanos, más empobrecidos, y las empresas, sin opción a prosperar. Muchas de estas economías en quiebra se han ido recuperando "porque la inflación lo paga todo", indica Tornabell. Aunque recuerda "el paro terrible y la pobreza" que se generaron entre muchos países latinoamericanos

La posibilidad de jugar con sus monedas para devaluarlas es la herramienta que tendría Grecia si sale del euro. "Estos procesos llevan aparejado una depreciación de las divisas de hasta el 60%", afirma Miguel Angel Bernal. "Eso provoca una severa recesión, mucho paro y después recuperación", afirma. Pero Jorge Soley se pregunta si los griegos "estarían dispuestos a pasar por tres o cuatro años aún más difíciles"

Mucho más cerca en el tiempo y en la geografía se encuentran la quiebras de Islandia o Chipre. "Son casos que demuestran que hay vida después de una dura bancarrota", indica Antonio Pedraza. En la isla atlántica se optó por soluciones drásticas: se nacionalizaron los bancos, que representaban el 80% de la deuda total del país; y se impuso un corralito financiero que aún se mantiene para los ahorradores extranjeros con depósitos en sus entidades. Y en la isla mediterránea se limitó el uso de efectivo y se aplicaron quitas a los depósitos con un valor superior a los 100.000 euros. Aunque poco a poco ambas economías se han ido recuperando, su tamaño -mucho más pequeño que el de grandes estados fallidos- explica la posibilidad de que dos bancarrotas, entre decenas de casos, sean mucho menos traumáticas para seguir jugando al Monopoly con cierta holgura

OPCIONES DE GRECIA PARA REESTRUCTURAR SU DEUDA PÚBLICA

Para que una economía pueda trasladarse a la casilla cero y volver a la partida tiene que pasar por las modificaciones en las condiciones de su deuda. En esto coinciden todos los economistas. "Puede tratarse de un acuerdo en el que se imponga solamente el abono de intereses durante una etapa, o plazos de carencia en los que se pague parte del capital pendiente sin los intereses", afirma Jorge Soley. Incluso existe la posibilidad de que se emita deuda perpetua, "ese tipo de títulos a futuro que no se sabe cuándo se cobrarán", indica el profesor de Iese, como una vía para modificar las condiciones de la deuda pública. Para Grecia, no sería la primera vez que se acepte una reestructuración en las condiciones de sus préstamos. Y todo parece indicar que su deuda volverá a sufrir modificaciones. "En algunos casos se han llegado a entregar nuevos bonos a 10 años, emitidos ante esa nueva época económica del país", recuerda Miguel Angel Bernal. Y más aún: "puede llegarse a declarar el impago total", afirma este experto, aunque es un punto demasiado conflictivo entre acreedores y deudores como para llegar a él


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