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INTERNACIONAL

El tiroteo de dos agentes dispara la tensión en Nueva York

  • La inseguridad aumenta ante la pasividad de la Policía, que critica al alcalde y negocia mejoras salariales

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Actualizada 07/01/2015 a las 09:54
  • COLPISA. NUEVA YORK
La sangre estaba fresca, los cristales seguían en el suelo del restaurante chino del Bronx y los policías heridos apenas acababan de salir del quirófano cuando el alcalde de Nueva York entró al hospital de Santo Barnabas, a pocas manzanas de la escena del crimen.

Debía ser la primera vez que Bill de Blasio daba una conferencia de prensa a las 2.15 de la madrugada, sin que ningún fenómeno meteorológico amenazase la ciudad. Un desvelo dedicado a destacar "la extraordinaria valentía" de los dos policías heridos esa noche en acto de servicio y a dejar claro que no se trataba de otra venganza.

Así de tensas están las cosas en la ciudad de Batman, donde el lunes por la noche un criminal que acababa de asaltar una tienda acribilló a tiros a los dos policías que detenían a su compinche.

Hace dos semanas el incidente habría pasado desapercibido, pero desde que un desequilibrado mató a sangre fría a dos policías sentados en su coche patrulla, en una venganza irracional por la ola de abusos policiales que ha sacudido el país, la Policía de Nueva York le ha dado la espalda al alcalde, literalmente.

El domingo, durante el entierro del oficial Wenjian Liu, un buen número de ellos se dio la vuelta mientras elogiaba al oficial caído, como hicieron una semana antes en el funeral de su compañero Rafael Ramos.

Los agentes culpan al alcalde de haber desatado el odio ciudadano al contar las precauciones que enseñó a su hijo de color para evitar que fuera víctima de la Policía, y desde esos asesinatos llevan a cabo una particular rebelión.

Por segunda semana consecutiva las detenciones han caído drásticamente, ya que los agentes parecen determinados a actuar sólo cuando se vean estrictamente obligados a ello. En la semana que acabó el domingo sólo emitieron 347 citaciones criminales, en comparación con las 4.077 de la misma semana del año anterior.

Hasta las multas de tráfico han caído un 90%. Y si bien al principio no tuvo efecto en la seguridad de las calles, en esta última semana los robos han aumentado un 13,5% y los asesinatos un 11%, con respecto a la misma semana del año anterior.

El desafortunado tiroteo del lunes hace temer que cunda aún más la desidia y la rebelión de los agentes en cuyas manos descansa la seguridad de la Gran Manzana. Es en ese contexto que se entiende el desvelo del alcalde a las dos de la madrugada, deshaciéndose públicamente en halagos ante un puñado de soñolientos periodistas.

"Estos oficiales habían hecho algo extraordinariamente valiente", relató. "Habían terminado su turno y, al oír el llamado, volvieron a buscar a esos criminales. El trabajo que hace la Policía contra el crimen es profundamente importante, pero esta vez fueron por encima de su deber para proteger a los neoyorquinos".

El agente Andrew Dossi, de 30 años de edad, no apreció su visita ni los elogios, según dijo su padre a 'The New York Post'. El exveterano de Irak recibió dos disparos, uno en la espalda, que esquivó por los pelos su espina dorsal, y otro en el brazo, que parece ser más serio. Su compañero, Aliro Pellarano, de 38 años, recibió otros dos, en el pecho y en el brazo. Fueron sus propios compañeros vestidos de paisano los que le llevaron al hospital. Y para cuando el alcalde habló con la prensa, el comisionado de Policía Bill Bratton, que hace de amortiguador entre sus hombres y el jefe, ya les había visitado tres veces.

CRIMEN A LA BAJA
Paradójicamente, horas antes ambos habían anunciado con orgullo el descenso del crimen en la ciudad a lo largo del 2014, a pesar de que el alcalde ha frenado radicalmente las detenciones arbitrarias con que la Policía de Nueva York se acostumbró a intimidar a las minorías durante los mandatos de Rudy Giuliani y Michael Bloomberg.

Pese a que esos cacheos arbitrarios bajaron de 700.000 en 2011 a 47.000 el año pasado, el crimen cayó un 4,6% con respecto al año anterior, que ya había batido récords a la baja.

En 2014, con 2.600 robos menos en toda la ciudad y sólo dos homicidios en la red de metro, Nueva York estaba en vías de arruinar el negocio de las teleseries policiacas, que se han quedado ancladas en el crimen de los noventa.

El reto será mantener esas estadísticas con una fuerza policial que, pese a ser la mayor del mundo, con cerca de 50.000 hombres y mujeres, ha decidido cruzarse de brazos hasta que el alcalde y la ciudadanía vuelvan a respetarles como creen merecer, incluyendo las condiciones salariales que negocia su sindicato.
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