CONFLICTO EN ORIENTE PRÓXIMO

Gaza regresa a la trágica rutina de dolor, muerte y entierros

  • El fin de la tregua da paso a los bombardeos y a los ataques aéreos del Ejército israelí que, en las últimas horas, han dejado al menos 20 muertos

Familiares y amigos cargan con los restos mortales del líder militar de Hamás, Mohamad al Deif, tras su funeral en el campo de refugiados Jabaliya en el norte de la Franja de Gaza

Familiares y amigos cargan con los restos mortales del líder militar de Hamás, Mohamad al Deif, tras su funeral en el campo de refugiados Jabaliya en el norte de la Franja de Gaza

EFE
0
Actualizada 20/08/2014 a las 18:17
  • EFE. GAZA (PALESTINA)
"¡No he perdido, he ganado!" espetaba Amina Abu Yahmad Nasser, la madre de la esposa del líder militar de Hamás, Mohamed Deif, muerta durante un ataque aéreo israelí sobre la vivienda que alquilaba.

Cientos de personas más la acompañaban en el campo de refugiados palestino de Jabalia, en un sentido rezo con el que se despidió de su hija Widad Mustafá Harb Asfur y a la nieta de siete meses fallecida junto a ella y tres personas más de la familia Dalu en el barrio de Sheij Rawdan, en Ciudad de Gaza.

"¿De España? Le digo al Gobierno español que apoya a Israel. ¿Por qué no apoya a los palestinos? ¿Por qué no apoya nuestros derechos? Si queréis ayudarnos, meted en la cárcel a todos los asesinos israelíes por lo que han hecho", gritaba a la salida de la mezquita que acogió el funeral.

Entre el ruido de más ataques de la aviación israelí, que retomó unos bombardeos que en las últimas horas causaron al menos 20 muertos, otra anciana apoyaba las palabras de Amina mientras abandona el templo y se preguntaba qué han hecho los niños para morir en este conflicto.

En el estrecho callejón, bajo un calor sofocante, se arremolinaban las mujeres ante la entrada de la mezquita, donde una explicaba que los israelíes "querían matar a un gran líder (Mohamed Deif). Creían que matando a su familia, conseguirían atraparle. Pero están equivocados".

El propio Deif fue objeto de múltiples atentados contra su vida, en un intento de Israel de deshacerse del líder de las Brigadas Azedim Al Kasam, brazo armado de Hamás, que en rara ocasión se ha pronunciado en el actual conflicto, manteniéndose en paradero desconocido y alimentando la leyenda sobre su persona.

"Mohamed Deif merece la muerte igual que (el ex líder de la red terrorista internacional, Osama bin Laden), es un objetivo legítimo", justificó el ministro de Interior israelí, Gideon Saar.

"Se presentó una ocasión para eliminarlo", agregó en declaraciones a la radio militar, respaldadas por su colega de Justicia, Tzipi Livni.

Según la exjefa de los negociadores israelíes, "intentar matar a una persona que está involucrada en terrorismo no es solo legitimo sino deseable a mis ojos. Durante todo este tiempo, he apoyado matar a los líderes terroristas".

Sin embargo, Deif no fue alcanzado durante el ataque, sino sus allegados. También, una madre junto a dos de sus hijos, todos de la familia Dalu, propietarios del inmueble reducido a escombros poco después romperse el martes el alto el fuego y fracasar el intento de diálogo.

La destrucción no solo afectó al edificio, sino también a los colindantes, causando decenas de heridos y la pérdida de la flota de autobuses de la familia Abu Albaa, reventados frente a la casa por las explosiones, el impacto de misiles y sus esquirlas.

"Primero lanzaron tres cohetes de aviso sobre los autobuses. A los cinco minutos, contra la vivienda", rememoraba uno de los muchos vecinos que se congregaban en la zona para ver los efectos de la reactivación de un conflicto armado que solo unos días antes parecía dar sus últimos coletazos.

En ese momento, el fuerte estruendo de lo que parece el lanzamiento de un cohete recordaba a los reunidos que las hostilidades siguen en marcha y alertaba sobre una posible respuesta israelí que no tarda en llegar.

Así se comprueba en el hospital de Al Shifa, donde también se reanudó la tensa actividad y empiezan a llegar heridos de las proximidades del vecindario de Sheij Rawdan y de otras regiones de la Franja.

Allí, el perenne portavoz del Ministerio de Sanidad, Ashraf Al Qedra, trabajaba en su oficina ofreciendo actualizaciones sobre las víctimas y heridos, que cifraba en 104.

Pero las sirenas de ambulancia y las lágrimas de familiares confirmaban que el número aumenta rápidamente y que el ciclo de dolor, muerte y entierros ha regresado con su despiadada rutina porque quienes pueden pararlo no parecen desear hacerlo.
Selección DN+



Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE