Crisis económica

Grecia, un país roto en lo social, asoma la cabeza entre sus ruinas

  • El Gobierno demanda oxígeno a los socios del euro tras recibir 240.000 millones en dos rescates y cuadruplicar su paro desde 2008

Manifestantes griegos durante las marchas que se produjeron en la primera jornada de huelga protestan contra las medidas de austeridad que pretende aprobar el gobierno heleno

Manifestantes griegos contra la austeridad. ARCHIVO

AFP
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20/04/2014 a las 06:00
  • colpisa. atenas
Ocurrió en Atenas, en un caluroso día de comienzos de mes. El día 2, miércoles. Bajo un sol de justicia que les incomodaba sobremanera, media docena de altos funcionarios comunitarios aprovechó la finalización de la reunión del consejo de ministros de Finanzas de la UE (Ecofin) para visitar la Acrópolis, el Partenón... Sus ruinas. La mejor metáfora de la Grecia moderna.

La más hermosa de las atalayas antaño poseía una función defensiva y era sede de los principales lugares de culto. Pero hoy, en 2014, la troika pasea por los cimientos de la antigua Atenas sin defensa que le haga frente, y el país, en materia de culto, lleva cinco años abocado al rezo para intentar salir de un callejón sin salida que ha dejado una nación socialmente rota. Primero indignada y ahora, resignada. Pero a pesar de los muchos pesares, Grecia ha comenzado a sacar la cabeza. El enfermo que hace unos meses estaba en coma inducido por los hombres de negro (Comisión, BCE y FMI) ha abierto los ojos. ¡Milagro! Seguirá con respiración asistida durante meses, pero al menos ya no se teme por su vida, ni por su quiebra, ni por su salida del euro. El problema serán las secuelas. Reconstruir las ruinas.

La fotografía es desgarradora. Si alguien pensaba que lo sucedido en España ha sido duro... Lean, lean: el país ha perdido en apenas seis años el 25% de su PIB, el paro ha pasado del 7,7% en 2008 al 26,9% de 2013; la cifra de 'afortunados' con empleo se ha desplomado hasta los 3,6 millones -un millón menos que en 2008-; la deuda pública se ha disparado del 107% del PIB al 175% -el nivel exigido por Bruselas es del 60%-; la renta per cápita ha retrocedido de 20.800 a 16.400 euros; bajadas en las pensiones de hasta el 20% y en el salario mínimo interprofesional hasta los 585 euros; despido de más de 150.000 funcionarios; recortes constantes en educación y sanidad... Y así, 'ad infinitum'.

"No han tenido piedad, han destruido el país y ahora nos dicen que ha sido por nuestro bien, que no había otra opción. ¡Mentira! Hemos pagado justos por pecadores", lamentan al unísono Petros H. y Evangelos L., dos jóvenes trabajadores que ahora se encuentran en paro. Hablan desde la plaza Syntagma, símbolo de la indignación del pueblo y sede del Parlamento nacional, el brazo ejecutor de la doctrina de la troika. "Recortes, recortes, recortes... El país está arruinado, todos los mensajes de optimismo que pretenden vendernos no se corresponden con la realidad, con el día a día de millones de personas que no llegan a final de mes", advierten.

FRAUDE FISCAL, EN EL DÍA A DÍA

"Estuvimos en el lugar equivocado en el momento más inoportuno", resume un alto diplomático griego que trabaja en el equipo que dirige la presidencia rotatoria griega en la UE durante este primer semestre y que pide mantener el anonimato. "Nosotros no provocamos esta crisis y la hemos sufrido como nadie. No somos muy diferentes ni a ustedes ni al resto. Por ejemplo, mucho se habla del fraude fiscal, ¿pero es que en los talleres españoles no existe eso del con IVA o sin IVA?", asegura.

¿Pero entonan el 'mea culpa'? Han tenido que recibir 240.000 millones de sus socios del euro y 42.000 del FMI para evitar la quiebra cuando su PIB es de 182.000.

Claro que se pudieron hacer cosas mal, pero cuando hay liquidez, cuando el dinero es fácil y todo fluye, uno no se para a pensar en lo que puede pasar. Nadie fue capaz de aventurar esta especie de tormenta perfecta surgida en Estado Unidos.

Pero Grecia, antes de esa tormenta financiera con epicentro en Lehman Brothers, era un Estado insostenible diseñado por griegos, gestionado por griegos y del que se beneficiaron los griegos. El país sumaba déficits anuales de dos dígitos, gastaba dinero público por doquier y el control era 'mejorable'. Para muestra, el caso del pago del fraude en las pensiones: en 2011, se descubrió que los familiares de 4.500 funcionarios muertos la seguían cobrando y en 2013, el nuevo Gobierno del conservador Antonis Samaras se la quitó a más de 18.000 jubilados que declinaron defender su supuesto derecho cuando se les obligó a pasar por ventanilla para justificarlo con papeles. Para los cánones quedará la frase de la anterior ministra de Empleo, Luka Katseli, en la que aseguró que "tenemos 9.000 griegos de más 100 años registrados cobrando una pensión y vamos a mirar si están vivos".

Hay más. Con la troika ya asentada en dependencias del Banco Central de Grecia, se detectó una evasión fiscal de 37.000 millones atribuido a 15.000 patriotas, que obligó al Ejecutivo a aprobar un plan contra el fraude fiscal para tapar el coladero de en torno a 15.000 millones anuales, un 25% del PIB. Más pinceladas. En los bares y tiendas, por ejemplo, se exhibe un letrero en el que se informa de que "el consumidor no tiene obligación de pagar si no recibe un documento legal (que lo acredite)". Una campaña basada en el 'no pagues si no te dan la factura' que le sirvió al Ministerio de Finanzas para comprobar que la mitad de los comercios cometía algún tipo de irregularidad, una porcentaje que se disparaba al 85% en las zonas más turísticas.

LOS SUICIDIOS CRECEN UN 36%

Si quiere conocer el termómetro real de una ciudad acuda al 'consultorio' de un taxista. "Se han cometido errores, pero la clase media-baja, los trabajadores, estamos pagando los excesos de otros. La gente, en un principio, estaba desubicada, no sabía lo que pasaba. Luego se pasó a la indignación, y ahora la resignación y sobre todo el realismo se haN apoderado de la calle. Es lo que hay. O te acomodas o mueres", asegura Kostantinus mientras lee un periódico gratuito a la espera de que algún cliente llamé a la puerta de su ya entrado en años Opel Vectra color amarillo pálido.

Llama a su compañero, Atanasio, y en un más que correcto inglés denuncian que su país ha sido víctima de un "experimento de la troika (los calificativos con los que la describen son tan previsibles como omisibles) para dar un toque de atención al resto de países. Pero nosotros somos personas, no números. Los recortes han sido inhumanos. ¿Por qué hacerlo todo de golpe y no por ejemplo en diez o veinte años?", claman.

Porque si en lo macroeconómico las cifras son desoladoras, en el capítulo social llegan a la depresión. Desde que se inició la crisis, los suicidios se han disparado el 36% hasta los 508; el 24% de la población, según Eurostat, es pobre (y creciendo); el 10% de los niños en edad escolar tiene serios problemas de alimentación... Y todo en un país que ha vivido ya una treintena de huelgas generales en los últimos años y que la semana pasada, vivió la primera de 2014 con evidentes signos de fatiga social en la movilización sindical.

Lo positivo, de haberlo, es que Grecia parece dar síntomas de mejoría. El pasado jueves, día 10, tras cuatro años fuera de los mercados, el Tesoro heleno colocó con éxito 3.000 millones de bonos a cinco años a un tipo del 4,75%, una emisión que ni el más crédulo de los griegos se esperaba. Dos datos para el optimismo: hubo una demanda de 20.000 millones y el 90% fue de inversores extranjeros. "Los mercados internacionales confían en el futuro de Grecia", anunció el presidente Samaras, reforzado en su difícil intento de pedir algo de oxígeno a la Eurozona, que debate desde hace meses si aprobar un tercer rescate tras el verano -entre préstamos bilaterales y garantías, cada español ha puesto una media de 550 euros para rescatar Grecia-.

La semana pasada, 'mamá Merkel' visitó Atenas -se prohibió el derecho fundamental de manifestación- para dar una palmada en la espalda a Samaras y vender su gestión como un éxito. La canciller no visitó la Acrópolis, pero seguro que logró imaginarse cómo son sus ruinas.

ELECCIONES, NUEVA AYUDA EUROPEA Y ESTABILIDAD POLÍTICA

Se presentan meses decisivos para la recuperación de Grecia. El país ha vuelto con éxito a los mercados, pero el Gobierno del conservador Samaras exige a Europa que "cumpla con su palabra dada en noviembre" y habilite algún tipo de medida que alivie la abultada deuda, ya sea con ampliación de los plazos de vencimientos o con la bajada de los tipos. Lo de la quita (ya hubo una al sector privado) no se contempla... De momento. La contrapartida es que Grecia cerrara 2013 con superávit primario (sin contar intereses de deuda) y, al parecer, lo ha hecho. En total, unos 3.000 millones de los que 500 se destinarán a sufragar urgencias sociales, según el compromiso arrancado por Samaras a la troika. Además, como trascendió del Ecofin celebrado a principios de mes en Atenas, se está diseñando un plan de ayuda en materia de inversiones que el Ejecutivo pueda presentar de cara a las elecciones europeas del 25 de mayo. Se barrunta tormenta. La izquierda radical de Syriza está por delante en las encuestas y la desestabilización política del país es el fenómeno más temido desde los fríos despachos de Bruselas.
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