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Las elecciones egipcias finalizan con denuncias de irregularidades

  • Tanto el islamista Mohamed Mursi, aspirante de los Hermanos Musulmanes, como el militar retirado Ahmed Shafiq, se presentan como los ganadores

Un hombre se registra para ejercer su derecho al voto en El Cairo
Un hombre se registra para ejercer su derecho al voto en El Cairo
EFE
  • EFE. EL CAIRO
Actualizada 17/06/2012 a las 22:14
Las elecciones presidenciales egipcias vivieron este domingo su última jornada de votación en un ambiente polarizado, con acusaciones cruzadas de irregularidades e intentos de desacreditación por parte de las campañas de ambos candidatos.

Tanto el islamista Mohamed Mursi, aspirante de los Hermanos Musulmanes, como el militar retirado Ahmed Shafiq, se presentan a si mismos como los ganadores de estos históricos comicios, que se celebran dentro de una gran incertidumbre por la falta de Parlamento y Constitución en el país.

Los seguidores de Mursi volvieron a insistir en que votar por Shafiq significa el regreso del antiguo régimen de Hosni Mubarak, del que este fue el último primer ministro.

Por su parte, los partidarios de Shafiq alientan el miedo a la transformación de Egipto en un estado religioso si gana Mursi.

"Estamos muy seguros de que Ahmed Shafiq va a ser el nuevo presidente de Egipto, creo que con un buen margen de 2 ó 3 millones de votos", dijo el jefe de prensa del exgeneral, Ahmed Sarhan, quien destacó la necesidad de "proteger la naturaleza civil de Egipto".

Sarhan, que transmitió en todo momento confianza en la victoria de su candidato, señaló que "la revolución pedía libertad y justicia social, y no un Estado islamista".

Mientras, uno de los representantes de Mursi, Ahmed Deif, insistió en que su candidato es "favorito" y puso en duda la validez de los comicios si gana Shafiq, ante los intentos de los remanentes del antiguo régimen de "jugar sucio".

En declaraciones a los periodistas en la sede de la campaña, Deif denunció una estrategia de difamación contra los Hermanos Musulmanes para cargarles con el estigma de las irregularidades, como las que antes cometía el disuelto partido de Mubarak.

La campaña de Shafiq denunció que llegaron de la imprenta papeletas electorales ya marcadas con el nombre de Mursi, algo en lo que los Hermanos Musulmanes rechazaron tener cualquier responsabilidad.

Asimismo, ambos contrincantes se acusaron de continuar con la campaña electoral frente a los centros de votación y de tratar de influir en las personas indecisas o analfabetas, irregularidades confirmadas por el presidente de la Comisión Electoral, Faruq Sultán.

Sultán informó en un rueda de prensa de que fueron detenidos tres empleados de colegios electorales por marcar papeletas a favor de un candidato, así como algunos representantes de los aspirantes por instigar al voto.

También fueron arrestados tres hombres en El Cairo que hacían campaña por uno de los candidatos y que portaban material informático con información sobre los votantes de la zona y vídeos de entrenamientos militares en países extranjeros.

Los Hermanos Musulmanes emitieron poco después un comunicado en el que desmentían tajantemente su vinculación con los detenidos.

En medio de esta crispación, los egipcios acudieron a las urnas en un ambiente de normalidad y en menor medida que en la primera jornada de la segunda vuelta.

A pesar de la escasa afluencia, la Comisión Electoral decidió prorrogar dos horas, hasta las 22.00 hora local (20.00 GMT), la votación debido a las altas temperaturas registradas durante el día y con el objetivo de que un mayor número de gente deposite su sufragio.

Mohamed Ibrahim, juez de mesa en un colegio electoral del barrio acomodado de Zamalek, dijo que, aunque la participación ha sido menor, los votantes se mostraron optimistas porque es "su oportunidad de elegir por primera vez a su líder".

No era de la misma opinión la estudiante universitaria Engy el Odi, de 19 años, quien afirmó que no confía en las elecciones porque "lo que ocurre actualmente es un juego y no es realmente democrático".

"La Junta Militar (máxima autoridad de Egipto) está jugando con las cabezas de los egipcios, pero siento que tengo que votar en caso de que (la votación) sea real", agregó.

El Odi señaló que su voto fue para Shafiq, porque, pese a que cree que este "no es un demócrata", los Hermanos Musulmanes le provocan desconfianza.

A la incertidumbre de los resultados se suman los temores a que pueda haber una contestación en las calles si Shafiq es elegido, algo a lo que su jefe de prensa restó importancia.

En su opinión, "la gente estará feliz" si gana el ex primer ministro y no acudirá en gran número a la plaza cairota de Tahrir, epicentro de la revolución que acabó con el régimen de Mubarak y de las manifestaciones durante la convulsa transición.

Sin embargo, ante esta posible situación, Sarhan aprovechó para desacreditar de antemano a los manifestantes: "Si protestan lo harán contra la mayoría de los votantes y no contra el candidato elegido", subrayó.


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