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El paro crece en 95.817 personas en el peor arranque del curso desde 1996

  • El Ejecutivo admite que el último trimestre del año será peor de lo previsto y la Seguridad Social apenas tendrá superávit

  • M.J. ALEGRE . COLPISA. MADRID
Actualizada 05/10/2011 a las 01:01

Mala sin paliativos. La evolución del mercado laboral durante el pasado septiembre, un periodo en el que más de 3.000 personas se sumaron como media cada día a la ya abultada cola del paro, ha sido la peor posible. Se desvanecen las esperanzas de acabar el año con la creación de empleo neto, por pequeña que fuera la cifra. Y es que "el último trimestre será peor de lo previsto", reconoció el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez.

Lo admitió igualmente la secretaria de Estado de Empleo, tras reconocer la dureza de unos datos que elevan la cifra de desempleados de los registros públicos a 4.226.744.

Fin de la temporada turística

Mari Luz Rodríguez atribuyó los 95.817 parados adicionales del pasado mes -el peor apunte que se produce en ese plazo desde 1996 y una cifra que casi duplica el registro de 2010- a un factor nuevo, los ajustes en el empleo público que aplican sin reparos determinadas autonomías y ayuntamientos, que se suman a las causas tradicionales, como el fin de la temporada turística y la búsqueda de trabajo por parte de los jóvenes que han acabado sus estudios o la etapa de formación. Entre estos últimos -casi un 20% del total de los nuevos parados- las mujeres son mayoría.

El secretario de Estado para la Seguridad Social, Octavio Granado, abundó en ese argumento. "En las autonomías que han tomado las decisiones más duras de no reponer plazas o suprimir puestos en la sanidad, la educación y los servicios sociales se constata mayor pérdida de afiliados a la Seguridad Social", observó. Pese a ello, Granado invitó a "no meter a todas las comunidades del PP en el mismo saco". Ni todos los recortes se producen allí donde gobiernan los populares ni entre estas últimos está generalizada esa estrategia para reducir el déficit, observó.

Pero Granado saltó como impulsado como un resorte cuando se le pidió un balance sobre los estragos del desempleo en la legislatura. "Dirijan esa pregunta a los empleadores públicos, a quienes les toca responderla", zanjó. Pero también la Seguridad Social ha hecho sus ajustes laborales, aunque no tan bruscos.

En comparación con un año antes, el paro registrado sube en 208.981 trabajadores, un 5,20% más. Y la evolución mensual viene marcada por un aumento del 2,32% que se reparte en una proporción desequilibrada entre el colectivo masculino (incremento del 2,06%) y del femenino (alza del 2,57%). Por sectores, el grueso del desempleo en septiembre se centró en los servicios (aumento del 3,09%, 74.590 parados más) y en el colectivo sin empleo anterior.

Los recién incorporados al mercado laboral se quedaron en su mayoría de brazos cruzados: su aportación al desempleo fue de 18.986 personas.

La estadística de las contrataciones no aporta la menor alegría a este oscuro panorama. Aunque en septiembre se realizaron 1,4 millones de contratos, la secretaria de Estado reconoció que fueron de corta duración la mayoría. La cuota de indefinidos se quedó en el 7,51% del total.

Menos afiliados

Una proporción de siete de cada diez parados sigue bajo el paraguas de la protección al desempleo. La cifra total de quienes cobran esta prestación se situó en 2.784.900 trabajadores, con aumento del 1%, mientras la nómina del último mes ascendió a 2.456 millones (un 2,3% más respecto al mes precedente).

La afiliación a la Seguridad Social, que recogió en septiembre la pérdida de empleo de los servicios públicos, concluyó ese mes con una cifra media de 17.435.562 ocupados, un 1,34% menos que en el precedente. Se salvaron algunas comunidades como Castilla- La Mancha y La Rioja, por las contrataciones de la vendimia.

Uno de los principales desafíos de la Seguridad Social consiste en que el conjunto del sistema logre terminar el año con una cifra de superávit equivalente a cuatro décimas de Producto Interior Bruto. Este excedente resulta esencial en momentos en que el Estado está viendo mermados sus ingresos tributarios por la crisis, y otros entes territoriales tienen dificultades para cumplir sus compromisos.

Según Granado, la Seguridad Social hará "lo que sea preciso" para no desviarse del objetivo. "Seguiremos ahorrando gastos", dijo, y añadió que de estas economías solo quedarán al margen las prestaciones, pese a que representan el 90% de la factura total.

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