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economía

Solo uno de cada diez jóvenes se puede permitir comprar una vivienda

  • El Consejo de la Juventud de España denuncia que el 93% de los contratos para los jóvenes entre 16 y 29 años son temporales

Mercado de vivienda: demasiado pronto para hablar de recuperación en Navarra
Viviendas en construcción en Arrosadía-Lezkairu, en Pamplona.
EDUARDO BUXENS
  • olpisa. madrid
Actualizada 01/03/2016 a las 06:00
La juventud española está completamente abandonada por las administraciones, que no invierten en este colectivo lo suficiente. El Consejo de la Juventud de España (CJE) denunció este lunes que el gasto en la tercera edad de los últimos años es 35 veces superior a la inversión en políticas de infancia, juventud y educación. Ningún país de la OCDE tiene estos niveles.

Los estados con más diferencias, según indicó Víctor Reloba, responsable del área socioeconómica del CJE, apenas llegan a invertir diez veces más en los más mayores que en los más pequeños. "Es una anomalía absoluta a nivel mundial", destacó Reloba, quien advirtió que se están poniendo "en juego" las pensiones del futuro por la falta de apoyo del circulo vicioso de paro y de falta de acceso a la vivienda y de expectativas de futuro. "Hablar de madres jóvenes es como hablar de unicornios", afirmaba durante la presentación del estudio. "España no es país para jóvenes", remarcó Reloba.

La emancipación, por ende, se convierte en un imposible y la compra de una vivienda, una quimera. Ocho de cada diez veinteañeros todavía comparte casa con sus padres. Es la primera vez que se llega a esta cifra en España desde 2003, según el Consejo de Juventud de España, aunque no ha bajado nunca del 70% de los jóvenes entre 16 y 34 años. El el Observatorio de Emancipación correspondiente al primer semestre incide en los problemas que arrastran los jóvenes para abandonar el hogar. Recalca que el 64,1% de los jóvenes entre 16 y 34 años no está trabajando, con lo que no pueden demostrar su solvencia económica a una entidad financiera.

De aquellos que trabajan, seis de cada diez percibe menos de 1.000 euros netos al mes; y solo uno de cada diez trabaja e ingresa más de 1.840 euros al mes y podría plantearse la viabilidad financiera de compra una vivienda libre. Para ser un "cliente solvente", los jóvenes trabajadores debería destinar de media el 58% de su salario neto para comprar una vivienda libre y partir con una hucha inicial que cuadruplique su sueldo anual (tener cerca de 50.000 euros en el banco). "O, lo que es lo mismo, deberían ganar un sueldo un 95,4% superior al actual para poder ser un cliente solvente o alquilar una vivienda libre de 38,7 metros cuadrados o adquirir una vivienda libre de 51,2 metros cuadrados", explica el estudio.

La pobreza no es un elemento extraño entre los jóvenes: dos tercios de los jóvenes menores de treinta años no percibe salario alguno, al igual que el 18,1% de los hogares con jóvenes entre 16 y 29 años. Además, el riesgo de exclusión social es alto en todos los colectivos, aunque afecta más a los jóvenes desempleados -56,8%- y a los jóvenes inactivos -36,5%-. Lo peor es que una de cada cuatro personas ocupadas de menos de 30 años se encuentra por debajo del umbral de la pobreza. En gran medida, esta situación se debe a la precariedad de los contratos. La inmensa mayoría de los contratos para los veinteañeros son temporales (93,3%); el resto, una excepción, es indefinido.

Dentro de estos contratos temporales, el 45% tiene una duración menor a un año, el 16,4% supera los 365 días y el 38,7% no tiene ni idea de la duración. Además, en la gente que trabaja se da una sobrecualificación en los puestos de trabajo, sobre todo entre las mujeres (una de cada cuatro). También ellas son las que más padecen la parcialidad del empleo. El 27,6% de las personas ocupadas de menos de 30 años tiene una jornada a tiempo parcial y son las mujeres jóvenes (34,3%) las más perjudicadas, además de la franja de edad entre los 16 24 años (casi el 38% de contratos parciales).

De los jóvenes emancipados, el estudio del CJE destaca el descenso que ha sufrido desde el comienzo de la crisis (2008) de los jóvenes que residen en residencias universitarias o pisos de estudiantes. Si hace ocho años representaban el 8% de los jóvenes que habían saludo de sus casas, en el primer semestre de 2015 se contabilizó un 4,4%. "La crisis afecta a todo el mundo, y también a los estudiantes que antes se iban fuera de casa", añade el sociólogo Jofre López.


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