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Energía

La nueva tarifa ha duplicado en un año el precio de la electricidad

  • La luz ha pasado de costar 26 euros por megavatio en abril de 2014 a 58 euros en septiembre o 43 euros en este último mes

Factura de la luz.
Factura de la luz.
Noemí Larumbe
  • Colpisa. Madrid
Actualizada 02/04/2015 a las 17:07
El sistema para calcular la tarifa de la luz ha proporcionado transparencia, pero estabilidad a los precios. Transcurrido su primer año en funcionamiento, el coste de la electricidad ha experimentado subidas que han alcanzado el cien por cien en algunos meses. Es decir, se han llegado a duplicar. Bajadas ha habido pocas y las más relevantes han supuesto un ahorro máximo del veinticinco, según los datos del operador del mercado ibérico (OMIE).

El nuevo método de cálculo ha aportado algo de luz: está un poco más claro qué es lo que se paga. Solo en este último mes, los costes de la energía se han disparado más de un sesenta por ciento con respecto a los del mismo periodo de hace un año. Y eso se reflejará en lo que se pague cuando las compañías emitan la siguiente factura en las próximas semanas.

Desde el 1 de abril del año pasado, la parte de la factura de la luz referida a la energía consumida depende de a cuánto se negocie el megavatio por hora en el mercado. Este precio varía continuamente. El Ministerio de Industria apostó por esta vía frente a la de las subastas trimestrales que se venían realizando hasta entonces, pero en las que se comprobaron algunos fallos que incrementaron considerablemente los precios. Ahora se paga un precio distinto cada vez que se ponga una lavadora o encienda el horno.

También hay más imprevisibilidad. Hace un año los precios de la luz bajaron drásticamente en abril, hasta los 26,44 megavatios por hora (mw/h). Es el registro más económico que han experimentado los consumidores. Ese mes, la energía eólica e hidráulica -las más baratas para generar luz- aportaron casi la mitad de la producción necesaria para abastecer el consumo.

No ocurrió lo mismo después. A medida que transcurría el verano, los costes iban subiendo hasta que alcanzaron su máximo registro en septiembre, con 58 euros por mw/h. El doble que cinco meses antes. En ese momento, los molinos de viento y las presas de los ríos solo aportaron un dieciocho por ciento del consumo, mientras que el carbón -una de las fuentes energéticas más caras- llegó a suponer un tercio de la producción.

Desde que alcanzaran el precio máximo, los costes eléctricos se han moderado, aunque en ningún caso se han situado por debajo de los 42 euros, como el pasado febrero. Incluso en enero repuntaron hasta los 51 euros. En esa ocasión, no tanto porque la producción de renovables no fuera relevante (alcanzó el 33 por ciento), sino por la elevada demanda de electricidad en hogares e industrias, debido a los numerosos temporales de invierno.

La evolución de los precios de la electricidad del mercado mayorista se traslada directamente a lo que paga el consumidor, aunque no de forma proporcional. La estructura de la factura de la luz sigue siendo compleja: el cuarenta por ciento de lo que se paga corresponde a la energía consumida. Es decir, que si, por ejemplo, este marzo el precio de la luz ha subido un 65 por ciento con respecto a hace un año, el impacto sobre el importe que hay que abonar a la compañía por la luz consumida será de un veinticinco por ciento. Ante estos bandazos, muchos consumidores optan por cambiarse al mercado libre, donde pueden obtener descuentos; o por contratar tarifas planas. Desde la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) recuerdan que antes de realizar cualquier cambio, hay que analizar las condiciones de los nuevos contratos.

El resto del importe que se paga, un sesenta por ciento, son costes fijos. Aunque pueden variar dependiendo de las decisiones que tome el Gobierno. En este grupo se encuentran los impuestos, los peajes (costes de transporte, distribución, insularidad, etc.) y cargos relacionados con las primas a las energías renovables, la moratoria nuclear (que acaba en octubre) o las tasas para organismos públicos.

IMPACTO DEL DÉFICIT DE TARIFA

También se incluye en la factura que se paga cada mes el déficit que haya generado el sistema: la diferencia entre lo que cuesta producir energía y lo que realmente se paga por ella a través de las tarifas reguladas. Con las reformas aprobadas en los dos últimos años, este desajuste se ha reducido considerablemente después de varios años en los que llegó a ascender a 28.000 millones. El pasado enero, este déficit fue de 831 millones de euros, apenas 2,5 millones por encima de lo previsto, según la CNMC.

A partir de ahora, los consumidores también deberán estar atentos al uso que realizan de sus electrodomésticos. En pocas semanas el Gobierno aprobará la norma que definirá cómo se realizará la facturación horaria. Se aplicará a los hogares que tengan contadores inteligentes, que miden el consumo al minuto. De 20 a 23 horas suele ser el tramo más caro; y de madrugada, el más barato.


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