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EUROZONA

Draghi busca este jueves no decepcionar a los mercados al detallar su compra de deuda

  • El BCE activará una medida histórica para combatir la deflación que prevé adquisiciones mensuales de bonos por valor de 50.000 millones hasta 2016

Mario Draghi, presidente del BCE.

Mario Draghi, presidente del BCE.

AFP
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Actualizada 22/01/2015 a las 13:04
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  • COLPISA. BRUSELAS (BÉLGICA)
Cantidad, mutualización de riesgos entre los 19 países de la moneda única, tiempo de duración de la 'QE', tipo de deuda que se comprará... Son varias las incógnitas por despejar en la reedición del histórico "haré todo lo que sea necesario para salvar el euro y créanme, será suficiente" pronunciado en verano de 2012. Hoy, en enero de 2015, el mensaje tornará a un 'haré todo lo que sea necesario para subir la inflación, para situarla muy cerca pero por debajo del 2%', mandato fundacional del Eurobanco -por el desplome del petróleo, cerró diciembre al -0,2%, algo que no sucedía desde septiembre de 2009-.

Muchas preguntas, muchos rumorología pero escasas respuestas. Este jueves llegarán los hechos, los datos. Por partes. Existe un consenso entre los analistas en asegurar que la cantidad que se pondrá sobre la mesa será de al menos medio billón de euros pudiendo llegar hasta los 750.000 en función del tipo de deuda potencialmente adquirible -además de soberana, podría quedar también afectada la de agencias públicas (ICO español) o la corporativa no financiera; en ambos casos, sería minoritaria-. Dicho de otro modo, compras mensuales de entre 35.000 y 50.000 millones que podrían prolongarse hasta final de 2016.

He aquí otro de los factores claves: la duración. La teoría dice que lo ideal es evitar encorsetarlo dentro un periodo de tiempo, sino enmarcarlo a un objetivo concreto -se mantendrá hasta que la inflación ronde el 2%-. Ídem de ídem con las cantidades en liza. Vía libre a la máquina de imprimir billetes. No hay que olvidar que la 'QE' ha sido una de las herramientas utilizadas por la Reserva Federal estadounidense (necesitó tres) para afrontar una crisis de la que Europa aún no ha sabido salir. Japón o Inglaterra también lo hicieron.

Medio billón, 600.000 millones, 700.000 millones... Cifras mareantes que pese a su dimensión no serán lo más relevante de la cita de este mediodía. Porque el tamaño, aunque importe, quizá sea lo de menos. De nuevo, el diablo volverá a estar en los detalles, en esa letra pequeña que, salvo sorpresa, hablará alemán. No defraudar a los mercados, 'salvar' el euro y encima, hacerlo sin enojar a Berlín. El problema es que aprobar una 'QE' descafeinada por imperativo alemán podría suponer un fracaso en toda regla. "Limitar la actuación del BCE a los deseos de Alemania es incompatible y violaría el tratado de la UE", censuró el martes en declaraciones al 'Financial Times' el exmiembro del comité ejecutivo del Eurobanco Athanasios Orphanides.

ESPAÑA, SIN VOTO

Todo apunta a que el guiño de Draghi a Merkel se basará en que los bancos centrales de cada país serán los encargados de comprar gran parte de la deuda para así acotar posibles riesgos de impago. 'Que cada uno se pague su fiesta', resume el mantra defendido por el presidente del Bundesbank, el halcón Jens Wiedmann. También en este campo la teoría dice que cuanta más mutualización, cuanta más idea de euro, de unidad, mucho mejor para la efectividad del 'QE'. El éxito del programa de 'Súper Mario' radicará en este capítulo, clave de bóveda de la reunión de este jueves.

Una cita, por otra parte, en la que España, que se juega muchísimo en esta decisión, no tendrá voto. Lejos quedaron los 'castigos' derivados del rescate financiero de 41.300 millones aprobado en 2012. Ahora se trata de un mera casualidad. Con la entrada de Lituania en el euro, el sistema de votación dentro del BCE ha cambiado. Habrá 21 sufragios para 25 miembros.

Por un lado, los 6 del Consejo Ejecutivo, que siempre votan -España perdió este asiento en 2012- y por el otro, los 19 banqueros nacionales representados en el Consejo de Gobierno. A partir de 2015, sólo tendrán 15 sufragios, de forma que los países se han dividido en dos grupos: los más relevantes (Alemania, Francia, Italia, España y Holanda) y el resto. En este grupo, cada cita 'descansará' uno. El sorteo quiso que el 22 de enero -este jueves- fuera Luis María Linde, el gobernador del Banco de España. El destino ha querido que sea en la reunión más relevante en años.

Pese a que el gobernador del Banco de Austria y miembro del Consejo de Gobierno del BCE advirtió de que "no deberíamos emocionarnos demasiado", las bolsas europeas cerraron ayer al alza. Madrid, con un 0,50%, Milán con el 1,64%; París, 0,87%; Londres, 1,63% y Fráncfort, 0,41%. Hay sed de 'QE'. Veremos si Draghi logra no defraudar a los mercados.
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