Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
Unión Europea (UE)

El auge de los populismos fuerza a Europa a levantar el pie y relajar su ortodoxia económica

  • Bruselas se ve obligada a matizar su discurso sobre el déficit a las puertas de un carrusel de elecciones nacionales que pueden provocar un tsunami político, como en España

La sede del BCE

La sede del BCE

ARCHIVO
1
Actualizada 07/12/2014 a las 13:27
  • COLPISA. BRUSELAS (BÉLGICA)
Una imagen vale más que mil de las enrevesadas siglas anglosajonas que articulan el no menos enmarañado discurso económico de la UE. La foto que mejor simboliza la gestión comunitaria de la crisis se tomó en Bruselas el 12 de marzo de 2012, en un Eurogrupo violentamente zarandeado por el tsunami provocado por unas primas de riesgo desbocadas. Vino seguida de sonrisas y abrazos, pero de casual tuvo más bien poco. El ahora presidente de la Comisión Europa y entonces mandatario del consejo de ministros de Finanzas de la moneda única, Jean-Claude Juncker, decidió saludar al representante español, Luis de Guindos, agarrándole del cuello en un momento en el que España demandaba más oxígeno a Europa. En apenas tres meses, llegó el rescate bancario de hasta 100.000 millones. No fue una foto más. Es la foto. Y a nadie, sobre todo a Guindos, se le olvidará jamás.

Porque a España, explican fuentes diplomáticas, se le ha apretado y mucho durante los últimos años para llevarla por la senda de durísimas reformas estructurales, ajustes y recortes interminables. El país había pedido un crédito de 41.300 millones y no tenía más remedio que cumplir con lo exigido por sus prestamistas, sus socios de la Eurozona. A España, de hecho, se le sigue apretando pero con 'cariño', con mano izquierda. De oveja negra ha pasado a alumno aventajado, a ser el ojito derecho de Merkel y los tecnócratas bruselenses.

Ahora, el problema se llama Francia e Italia, que a la hora de elaborar sus presupuestos de 2015 han desobedecido de forma unilateral sus compromisos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), la 'biblia' comunitaria que consagra los objetivos de déficit (3%) y deuda (60%). Eso sí, que nadie espere ver al flamante nuevo presidente de la Comisión agarrando del cuello ni a sus ministros y ni mucho menos a François Hollande o a Matteo Renzi. Por no haber, no hay ni amenaza de sanciones. Han aparcado la decisión a marzo, como el lunes se ratificará en el Eurogrupo que se celebra en Bruselas para analizar la viabilidad de los presupuestos nacionales.

"Las multas no son el objetivo. Debemos darnos tiempo para analizar bien los datos", matiza el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici (primer ministro de Finanzas de Hollande). Qué fue de Olli Rehn... Los tiempos han cambiado. Toca levantar el pie y relajar la enorme presión de estos años. Con disimulo, eso sí, manteniendo la apariencia de firmeza. "Las reglas no se tocan, pero...". Los matices se han adueñado de una Comisión Europea que ahora ha puesto el acento en la "flexibilidad" de las reglas -la misma de la que se benefició dos veces Rajoy para ampliar sus objetivos de déficit hasta 2016-. "No somos contables, somos políticos. No podemos ser ajenos a la realidad", recalca Gianni Pittella, jefe de filas de los socialdemócratas europeos.

El momento es vital. Muchas cosas han confluido en un mismo tiempo y todo, además, de enorme relevancia. A saber: amenaza de la tercera recesión, las elecciones europeas, la renovación de los altos cargos comunitarios, el nuevo equilibrio de las grandes fuerzas políticas en una Eurocámara cada vez con más poder -Jean-Claude Juncker, del PP, pactó varias contrapartidas sociales y económicas con los socialistas a cambio de su apoyo-... "Ya no vale eso de los acuerdos a puerta cerrada entre los líderes comunitarios", advierte un alto funcionario del Parlamento.

Y todo unido al incontrolado fenómeno de los populismos, clave de bóveda de la nueva Europa y, sobre todo, de su futuro económico. Podemos en España, Syriza en Grecia, el Movimiento 5 Estrellas en Italia o el Frente Nacional francés ya se han consolidado como una amenaza real para el 'statu quo' tradicional y las reglas vigentes. Sus programas, de materializarse, harían saltar por los aires el entramado económico comunitario. De ahí esa sensación de vértigo que impera en Bruselas. "Nosotros no estamos en guerra con Rusia, sino con el BCE", arengaba recientemente el cómico italiano Beppe Grillo, el líder del Movimiento 5 Estrellas.

Euroescépticos, antieuro, eurófobos... Un fenómeno que Europa contribuyó a crear con sus recetas de austeridad y ahora, sin embargo, no sabe cómo contrarrestar. Bueno sí, "fomentando el crecimiento para crear puestos de trabajo", recalca Juncker, que ha puesto nombre a un plan inversor para movilizar 315.000 millones como antídoto para desactivar el tsunami político que se avecina.

Las reglas no se tocan, pero... Lo advirtió el socialista Renzi: "Prefiero una Francia al 4% de déficit que a una Francia gobernada por la extrema derecha de Marine Le Pen". El populismo como justificación del doble rasero comunitario. Alemania copa un 30% del PIB de la Eurozona, Francia, el 25%, Italia, el 17% y España, el 11%. Así que en la UE todos son "iguales", pero con matices.

ESPAÑA, PRIMER 'MATCH BALLA'

París e Italia saben que son imprescindibles. Sin ellas no habrá recuperación en Europa, así que están jugando a tensar la cuerda sobremanera. Tampoco sin España, un país demasiado grande para ser rescatado totalmente y capaz de provocar el temido efecto contagio en el conjunto de la Eurozona. Las alertas ya se han activado. La mayoría absoluta que ha tenido el PP y por ende Bruselas para acometer reformas estructurales tan impopulares (las mismas que se niegan a aprobar Francia o Italia) es cuestión de meses. En breve tocará negociar, ceder y hacer política con mayúsculas.

La formación de Pablo Iglesias, con un programa económico situado en las antípodas de la ortodoxia comunitaria, puede provocar un terremoto considerable en caso de gobernar o de lograr condicionar la gobernanza de los socialistas. De un nuevo PSOE muy presionado por el 'efecto Podemos', como se ha visto en su propuesta legislativa de desandar lo andado y modificar el artículo 135 de la Constitución, el referido al estricto control del déficit.

Los grandes servicios de estudios financieros ya han advertido de esta inestabilidad, como también lo han hecho sobre Grecia. Aunque sus comicios no están previstos hasta 2016, los fantasmas de las elecciones anticipadas sobrevuelan sobre el primer ministro, el conservador Antonis Samaras. Syriza, la extrema izquierda de Alexis Tsipras, lidera las encuestas espoleado por la troika, que aún sigue en el país negociando más recortes y un tercer rescate.

Samaras, sabedor de su coste electoral, se niega en redondo. Quizá sea demasiado tarde. ¿Y si gobierna Syriza? Quieren seguir en el euro, pero a su manera. Renegociando todo con la troika, aprobando quitas de la deuda, reestructuraciones... Todo lo contrario de la hoja de ruta de Bruselas.

En 2015, también hay elecciones en Portugal, otro de los rescatados. Ahora gobierna el centro-derecha de Pedro Passos-Coelho, pero la dureza de los recortes exigidos por los hombres de negro de la Comisión, el BCE y el FMI pueden llevar al país a la ingobernabilidad con un Partido Socialista convulsionado por el episodio de corrupción de su ex primer ministro José Sócrates y el reciente nacimiento de Juntos Podemos, un movimiento de clara influencia española surgido del hastío social.

En Francia e Italia hay más margen de maniobra. Las elecciones presidenciales galas serán en 2017, pero las posibilidades del socialista Hollande son casi nulas en favor del resurgido Sarkozi o la radical Le Pen, que exige más Francia y menos Europa. Los comicios italianos también serán en 2017. El adulador Renzi, que en las elecciones europeas barrió, ya está comenzando a ceder terreno.

En Alemania sucede lo contrario. El país está blindado por la gran coalición entre conservadores y socialdemócratas, pero la pesadilla de Merkel, en claro auge, se llama Alternativa por Alemania, un grupo de intelectuales antieuro hartos de pagar las facturas de los rescates del Sur.

Y los mercados, mientras, expectantes a la espera de ver cómo Europea sale de este atolladero.
Selección DN+


  • RG
    (07/12/14 10:56)
    #1

    Que me cuenten otra de miedo!. Cuando los ecologistas, verdes por fuera pero rojos por dentro, empezaron a dar tralla a todos los partidos; no hubo ni un sólo partido de todo borde que no diera una pintada de verde a sus programas. Con Podemos: IGUALICO!.

    Responder


Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Contenido exclusivo para suscriptores DN+
Navega sin publicidad por www.diariodenavarra.es
Suscríbete a DN+
Solo 0,27€ al día (Suscripción Anual)
Ya soy DN+
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que necesitas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra