TELECOMUNICACIONES

Yoigo, la última pieza por colocar en las 'telecos'

  • La concentración del sector en España pasa ahora por buscar ubicación al cuarto operador de telefonía móvil
  • Los consumidores temen que el baile de compras termine con la guerra de precios y conforme un oligopolio entre Movistar, Vodafone y Orange

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28/09/2014 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
"Los últimos serán los primeros", reza la Biblia, y en el caso del negocio de las telecomunicaciones en España parece haberse cumplido a rajatabla. Mientras en 2013 se sucedían las operaciones de concentración por toda Europa -Holanda, Austria, Alemania- y también al otro lado del Atlántico (EE UU), en España nadie se movía de la foto. Y eso que fotógrafos sí había -es decir, posibles compradores-, pero ni los números ni las circunstancias parecían cuadrar entonces. 
 
Un año después han pesado más las segundas que los primeros y, sobre todo, el tiempo. Cada mes que Movistar iba aumentando un poco más su distancia, tanto en telefonía móvil -(32,5% de cuota al cierre de junio, según el regulador del mercado)- como en banda ancha fija (45,6%), Vodafone y Orange, sus dos grandes rivales, veían más imprescindible aumentar de tamaño. Mientras, el cuarto en discordia, Yoigo, quedaba -y continua- descolocado. 
 
Crecer precisamente a través de su flanco más débil, la banda ancha y, sobre todo, la fibra óptica. En ese camino, Vodafone fue el primero en calentar el mercado anunciando en marzo la adquisición de Ono, la principal operadora de cable nacional, por 7.200 millones de euros.  
 
Seis meses más tarde ha sido el turno del hasta ahora tercero en discordia, Orange, filial de France Telecom. Con la adquisición por 3.333 millones de Jazztel, el segundo actor por tamaño en el segmento del cable, ascenderá al segundo puesto del podio en  banda ancha -aventajaría en 800.000 clientes al binomio Vodafone-Ono pero lejos de los 5,9 millones de Telefónica-, y también se aproximará con  fuerza a la operadora de origen británico en móvil -aunque ésta aún le ganaría en 700.000-. 
 
La digestión de operaciones tan grandes, no obstante, suele ser pesada. Vodafone está terminando de hacerla ahora, mientras que en Orange se dan de plazo hasta dos años y siempre que su OPA venza al final la resistencia de los fondos de inversión socios de Jazztel, que quieren sacar mayor tajada. Ambas, en cualquier caso, tendrán que revender (o alquilar) frecuencias.  
 
PRIMA LA CONVERGENCIA

Su principal interés es sacar cuanto antes ofertas convergentes, es decir, paquetes combinados de llamadas de móvil y fijo, internet y televisión de pago. Telefónica abrió esa puerta en octubre de 2012 con 'Movistar Fusión', donde ha hallado una mina hasta ahora inaccesible para sus rivales. 
 
Gracias a ello se anota casi el 97% de las nuevas altas de fibra óptica, pues comenzó antes su despliegue (en verano de 2012) y, además, aún hoy es la que da el paquete combinado más completo. Cuando Vodafone y Orange se aliaron para hacer lo mismo, Movistar ya había pasado a esa tecnología un millón y medio de viviendas. Y a mediados de este año llevaba cinco millones. 
 
Sus dos grandes rivales apenas alcanzan una cuarta parte juntos. Su ventaja es que podrán sumar las redes de Ono y Jazztel -que, a su vez, tenía un pacto de despliegue conjunto con Telefónica que podría ser modificado cuando se cierre su compra-, pero el tiempo corre. Vodafone sería la más adelantada en ese sentido, aunque no concreta plazos. 
 
Las conexiones de fibra óptica hasta el hogar (FTTH) son, con mucho, el negocio de las 'telecos' que mejor marcha en España aunque todavía no esté maduro. De enero a junio se añadieron casi un millón de líneas nuevas (933.819) a ese segmento , lo que supone duplicar con creces (un 109% más) la cifra de hace un año. De hecho, tres de cada cuatro altas nuevas en banda ancha (el 73%) llegan ya a través de esa vía, la más jugosa para las operadoras. 
 
Y es que fibra óptica es sinónimo de televisión y video de alta definición, 'streaming' (para optimizar la descarga y reproducción de archivos), flujo de datos, juegos 'online'... es decir, los contenidos que resultan más rentables para las operadoras. No hay que olvidar que el sector redujo sus ventas un 7% en 2013, para quedar en 32.786 millones de euros. Eso supuso, a su vez, un ahorro medio del 25% por hogar en la factura de las comunicaciones electrónicas. 
 
La sangría se antoja imparable tras la guerra de precios que Telefónica abrió en otoño de 2011, tanto en telefonía fija (que pasó de facturar 1.267 millones en el primer trimestre de 2012 a apenas 908 millones en el mismo período de 2014) como en móvil (que bajó de 2.462 millones a 1.612 millones). Sólo escapan de la quema la banda ancha móvil y la venta y alquiler de equipos, un negocio donde se están volcando los tres grandes, hasta el punto incluso de vender estos días antes -y más baratos- los nuevos iPhones de Apple con tal de también fidelizar más clientes. 
 
UNA NUEVA ÉPOCA

Las organizaciones de consumidores, sin embargo, temen que este panorama casi idílico para ellos esté llegando a su fin con la consolidación del mercado nacional. Alguna, como Facua, llega incluso a hablar de riesgo de oligopolio dado que presumiblemente el negocio será ya sólo cosa de tres (Movistar, Vodafone y Orange) que, por ejemplo, podrían pisar el freno en sus rebajas de precios de móvil, las mismas que les han llevado a reducir sus ingresos medios en este ámbito un 35% desde 2011. 
 
Su 'esperanza' -amén de que la CNMC no baje la guardia- es que, de un lado, Yoigo y, de otro, los operadores móviles virtuales (sin red propia y que subcontratan con otros operadores) sigan apostando por el 'low cost'. El problema es que esa estrategia le ha salido cara a la filial de la multinacional sueca TeliaSonera, que perdió 15,6 millones el año pasado, un 70% más que en 2012.  
 
También va dejándose clientes por el camino (casi 7.000 menos en el primer semestre) y ha perdido un buen contrato (Pepephone) por sus problemas para ofrecer tecnología 4G. Sigue siendo, no obstante, el cuarto operador nacional de móvil (6,7% de cuota), aunque no dispone de negocio en banda ancha. 
 
Por eso se ha quedado descolocada en el puzle. Su precio -no menos de 700 millones por ahora- tampoco acompaña y, aunque Orange se interesó, su consejero delegado, Jean Marc Vignolles, no prevé más compras a medio plazo. Vodafone, mientras, mira a las cableras del norte (Telecable, R y Euskaltel) para completar su despliegue, aunque éstas podrían unirse para ganar peso. 
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