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CUMBRE EUROPEA

La tensión entre Merkel y Hollande por los eurobonos altera la cumbre

 

La canciller Angela Merkel y el presidente francés, François Hollande, durante la Cumbre Europea
La canciller Angela Merkel y el presidente francés, François Hollande, durante la Cumbre Europea
REUTERS
  • COLPISA. MADRID
Actualizada 23/05/2012 a las 23:03
Angela Merkel y Nicolas Sarkozy también necesitaron tiempo para entenderse. Pese a compartir ideología conservadora, se cuenta que al principio les faltaba química y puntos comunes en su vida personal. Con la llegada de la crisis, su relación creció tanto que en la UE apenas había margen para la debate. Cumbre tras cumbre, el resultado se conocía de antemano porque el eje franco-alemán imponía su ley de austeridad a ultranza. El martes, la confusión reinaba en Bruselas. Por primera vez en dos años, Berlín y París acudieron a un encuentro del máximo nivel sin una agenda consensuada. El distanciamiento provocó una fractura evidente en el seno de la Unión por la aprobación de los eurobonos, considerados tanto el bazuca para terminar con la crisis como el nuevo objetivo vital de Europa.

Las diferencias en el doble motor europeo tienen un responsable claro: François Hollande. El flamante nuevo presidente francés se estrenó este martes en una cumbre en Bruselas. Y lo hizo con un paso al frente. Como ya venía avisando, reclamó la unificación de la deuda europea para tranquilizar definitivamente a los mercados. Sabía que la propuesta es un auténtico tabú para Alemania, pero abogó por poner todas las opciones «sobre la mesa» sin caer en el «enfrentamiento». Hollande, que también mira de reojo a las elecciones legislativas galas del mes próximo, siguió al milímetro el enfoque que se le había dado a la cita. El presidente de la Unión, Herman Van Rompuy, pidió a los mandatarios que se expresaran con total «franqueza» y trazaran un horizonte de futuro para una moneda única zarandeada por la inestabilidad.

El líder galo no sólo mostró su autoridad con los eurobonos. También exigió sin ambages que Europa se mueva ya para impulsar el crecimiento y no sólo confíe en el éxito «a largo plazo de las reformas estructurales». «Lo que digo es que hay que actuar de inmediato porque de lo contrario no alcanzaremos los objetivos de déficit y se crearán dudas en los mercados», auguró. No lo mencionó explícitamente, pero en Bruselas reapareció una idea por la que ya peleó Sarkozy. Se trataría de otorgar una licencia bancaria al fondo de rescate, lo que le permitiría contar con recursos casi ilimitados a través del BCE. De esta manera, se podría calmar finalmente a los inversores convenciéndoles de que la Eurozona se defenderá con todas sus armas.

Bonos alemanes al 0,07%

Merkel frenó el ímpetu de Hollande desde que puso un pie en la capital europea. A su juicio, los eurobonos «no contribuyen» al crecimiento y, además, no tienen cabida en los tratados comunitarios. La canciller germana rechazó entrar más en detalle, pero la mutualización de la deuda incrementaría los costes de financiación del país. Este martes, el tesoro alemán colocó 4.500 millones en títulos a dos años a un interés del 0,07%. Estos porcentajes, que se repiten desde hace varias semanas, permiten a Berlín obtener fondos de forma casi gratuita frente a las angustias que pasan otros socios como España al subastar sus bonos. En el pulso por forjar un Tesoro común, Alemania goza del respaldo de Austria, Holanda y Finlandia, todos ellos en una saneada posición.

Merkel se mostró más receptiva con las medidas para impulsar el crecimento y el empleo, aunque sin abrir la puerta a planes de estímulo como los diseñados al principio de la crisis. La líder conservadora se centró en cuestiones como la movilidad laboral porque «hay países en los que se buscan trabajadores, mientras que en otros la tasa de paro es elevada». Los socios, que plantearon la cumbre como una sesión preparatoria de cara a la toma de decisiones en junio, discutieron la posibilidad de reforzar el Banco Europeo de Inversiones. Paralelamente, ya están casi en marcha los bonos de proyectos concebidos para captar financiación privada destinada a las infraestructuras. En principio, se pondrá en marcha una fase piloto hasta 2014 con la que se pretende lograr 4.500 millones procedentes de fondos de pensiones y aseguradoras.

Nueva vuelta de tuerca


El telón de fondo de los debates volvió a ser Grecia. La cumbre se calentó horas antes de su inicio con una nueva vuelta de tuerca de los socios. Al parecer, los responsables técnicos del Eurogrupo han pedido a los integrantes del club que preparen planes individuales de contingencia ante el riesgo de que Atenas abandone el bloque. El Gobierno heleno se apresuró a desmentir las informaciones, pero en Bruselas se juzgaba «normal» que se estudien distintos escenarios ante el riesgo que tendría la fractura de la moneda única. El FMI ya ha admitido que elabora análisis similares porque es su «obligación» estar listo frente a cualquier eventualidad.

La segunda lectura de la recomendación de la Eurozona, sin embargo, hay que interpretarla en una clave más electoral. Al airear públicamente sus planes, los integrantes de la divisa presionan a Grecia para que sea realmente consciente de lo que se juega en las próximas elecciones. Los ciudadanos helenos deberán elegir a su nuevo primer ministro el próximo 17 de junio. Las encuestas reflejan distintas posibilidades, pero la izquierda radical tiene grandes opciones de alzarse con la victoria. Su líder, que esta semana ha visitado París y Berlín, ha avisado de que pretende renegociar completamente los ajustes vinculados al segundo rescate. Alexis Tsipras, el carismático jefe de Syriza, considera «bárbaros» los recortes, un discurso que ha levantado ampollas en Bruselas.

El presidente de la Comisión, Durao Barroso, exteriorizó el malestar comunitario al recordar que los griegos se enfrentan a unos comicios históricos. Aunque insistió en que hará «todo lo que esté en sus manos» para garantizar la unidad del euro, el mandatario luso subrayó «la importancia de que se mantengan los compromisos asumidos». La UE, con Alemania a la cabeza, cree que el esfuerzo de solidaridad realizado con Atenas es colosal y no hay razón para que se rediseñe el rescate. Bajo esta premisa, se ha dejado claro que si las urnas arrojan un triunfo de Syriza su continidad en el bloque quedaría en entredicho.


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