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JOSEBA ELOLA PERIODISTA

"Wikileaks fue la aventura periodística de mi vida"

  • "Es muy difícil que se vuelva a repetir una filtración tan apabullante"

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Joseba Elola, ayer, momentos antes de su conferencia en Pamplona. JAVIER SESMA

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Actualizada 28/09/2011 a las 08:10
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  • ION STEGMEIER . PAMPLONA .

Hay que ponerse en el lugar. Diario El País, Madrid. La dirección reúne a 30 redactores en una sala. Van a hacer algo muy relevante, pero les advierten: no pueden comentarlo a sus madres, ni a sus novias, o amigos. A nadie. Ni mú. Lo que en las películas se mete en carpetas y se sella como Top Secret. Pero aquí era al revés, los archivadores iban a abrirse para descubrir los cables del Departamento de Estado estadounidense con sus embajadas de todo el mundo, la mayor filtración de la historia, 251.187 secretos revelados por la organización Wikileaks. Entre esos 30 periodistas que se pusieron a rastrear el material, con jornadas que se prolongaban hasta la madrugada pero con el empeño de quien se sabe haciendo algo importante, había uno que podía estar especialmente satisfecho.

Joseba Elola (Madrid, 1967) fue crucial en conseguir que Julian Assange, el fundador y director de Wikileaks, abriera ese preciado grifo a El País, además de a The New York Times, Le Monde, The Guardiany Der Spiegel. Este periodista y músico de 2,2 metros, responsable en su día del Tentaciones y EP3, cerró ayer en Pamplona el curso de verano de las universidades navarras: Claves, conflictos y retos del siglo XXI.

Con la perspectiva de unos meses, ¿cómo cree que pasará a la historia aquello?

Como uno de los hitos del periodismo, como los papeles de Vietnam o el Watergate en su día. Es muy difícil que se vuelva a repetir una filtración tan apabullante, sobre los tentáculos de la administración americana en todos los rincones del planeta. Realmente es muy difícil que se den las circunstancias para que un soldado raso tenga acceso a un material tan clasificado.

Se cuidarán bien ahora de evitarlo.

Claro. Y además esa coyuntura responde a un momento muy concreto, ellos dejaban mucho acceso precisamente para que se cruzara información, a raíz del 11-S. Es algo muy excepcional que Assange ha tenido la suerte y el talento de haber atraído. Y luego ha habido cinco medios que hemos tenido la inmensa suerte de trabajarlo.

Y usted, en concreto, de participar en ello. Supongo que cuando su periódico pone a 30 periodistas a leer los cables estarían en un ambiente casi de euforia, ¿no?

Sí. Era un Gran Hermanode periodistas. Te aseguro que estar ahí 30 redactores metidos en una sala donde en realidad se imparten cursillos, en la silla de cursillo, una sala sin ventilación, con 10 corresponsales que habían sido citados a la carrera... tenía mucho de Gran Hermano. Fue la aventura periodística de mi vida.

¿Los leían en papel?

Sí. Nosotros llegamos y la dirección del periódico, que llevaba varios días trabajando con el material, nos habían preparado unos dossieres para cada uno. Luego teníamos un ordenador, sin contacto con el exterior, sin Internet, y ahí había una base de datos sobre la que íbamos trabajando.

¿Y cuando alguien encontraba algo muy cañero lo comentaba a los demás?

Hombre, claro, todo el rato. Era: "¡Bueno, bueno!, ¿has visto esto?". Sobre todo al principio. Imagínate: "¡Mira, si aquí está el móvil de Zapatero!". Y luego todas las barbaridades que hemos visto, las maniobras y las corruptelas, los tejemanejes. Esto fue como asistir a la historia del siglo XXI en directo. En un momento te estás dando cuenta de lo que ha sucedido en los últimos cinco años, de eso que sólo te das cuenta normalmente 30 años después.

¿Hay cosas que se guardaron?

Ten en cuenta: 250.000 cables. Los había que eran de 30 páginas. Creo que se ha estudiado como un 15%. Lo que queda, ya está a disposición de todo el mundo.

Usted, además, tuvo la oportunidad de conocerle a él, a Julian Assange.

Tuve mucha suerte. Yo estaba trabajando en una serie sobre el futuro del periodismo online que me llevó a Nueva York a entrevistar a Bill Keller, director del New York Times; a Arianna Huffington, del Huffington Post; Alan Rusbridger, director de The Guardian... Y dentro de esta serie pedí una entrevista con Assange. Me puse en contacto en julio y tardó tres meses en darme la entrevista. Me costó mucho, él acababa de tener todo el episodio sueco, no le apetecía hablar con la prensa, pero la idea de salir con Keller, Huffington... le animó. Yo le dije que si estaba trabajando el material con The New York Times, The Guardian, Le Monde... podía incluir a El País. Me tuvo en vilo durante tres semanas. Al final llamó y le pasé con el director. Tuve la suerte de poder tender el puente.

La entrevista que le hizo, por cierto, fue como el personaje, de película, ¿no?

Fue super peliculera. La titulamos "Cita secreta en Londres".

¡Es que parecía escrita por un guionista!

Totalmente. Yo llevaba tres meses esperando. De repente me llamaron un viernes: "Oye, que si quieres se pone ahora quince minutos al teléfono". Y dije: "No, llevo meses esperando, voy donde me digas y hacemos algo en condiciones". Me dicen: "El lunes a las 12 en Londres". ¿En Londres, dónde? "No te lo puedo decir". Llegué por la noche, y hasta el día siguiente no me lo dijeron. Sin duda, Assange es un hombre perseguido. A nadie se le escapa que a mucha gente le podía interesar que desapareciera del mapa.

¿Y una vez sentados, cara a cara?

Super sereno. Assange habla con una lentitud... de las personas que he entrevistado en mi vida es la que más se piensa cada palabra. Es un tipo muy reflexivo, muy brillante, inteligentísimo. Es fascinante la primera vez que le ves, por su facilidad de palabra y tiene un discurso muy articulado, unas ideas muy interesantes, contracorriente.

Después del boom vino cierta cuesta abajo, hubo disidentes en Wikileaks, la relación entre los cinco medios...

Es público que Assange ha tenido un enfrentamiento fuerte primero con The New York Times, porque no le gustaba la forma en que hablaban del soldado Bradley Manning, la supuesta fuente. Se enfrentó también con The Guardian... pero tiene problemas con casi todas las organizaciones con las que llega a acuerdos.

¿Y ahora qué?

Hombre, algo tiene. Se supone que tiene papeles del Banco de América, vamos a ver qué pasa con los papeles que le pasó un banquero suizo... Tan buen material como el que ha tenido hasta ahora le va a ser difícil conseguir. Pero sin duda Wikileaks se ha convertido en la marca que se ha convertido en sinónimo de Filtración. Y eso es muy difícil. El problema es que desde que se fueron los dos disidentes se llevaron el sistema de recepción, el buzón de Wikileaks.

Y ser uno de los mayores enemigos de Estados Unidos tampoco facilitará las cosas

Evidentemente. Además está en arresto domiciliario, con sus movimientos controlados... yo le he visto varias veces en la mansión de Norwich y él lo que dice, y es exhacker, es que teniendo tu ubicación es mucho más fácil intervenir todas tus comunicaciones. Él trabaja todo con mensajes encriptados, pero está muy localizado y lo tiene complicado.

EN FRASES

"Algo se mueve"

Elola se declara más optimista que el resto de la gente. Después de poner al descubierto todas las alcantarillas de la Casa Blanca y del Pentágono, cree que sí ha cambiado algo, aunque admite que no ha habido grandes cambios al instante. "En nuestro país, por ejemplo, han salido informaciones relacionadas con el caso Couso muy relevantes y, sin embargo, el Fiscal General del Estado sigue en su puesto, a pesar de que se ha visto que intervino. Lamentable. En este país no dimite nadie ni aunque le saquen los colores", apunta. Pero, en su opinión, Wikileaks sí ha tenido una pequeña contribución con la primavera árabe, por ejemplo. "Lo han dicho algunas organizaciones de derechos humanos, y eso es un cambio histórico", señala. "A mí me da la sensación de que mucho de lo que está pasando, incluido el 15M, no es que Wikileaks lo haya motivado, pero hay una especie de corriente, Wikileaks lo que ha hecho es poner sobre la mesa una necesidad de una mayor transparencia para que tengamos democracias de mejor calidad, que la gente pueda tomar decisiones más fundadas, sabiendo quiénes gobiernan y qué hacen con el poder, y en ese sentido hay una pequeña corriente que sí se está moviendo", concluye.

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