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FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

Urbizu: "El "thriller" no admite adornos"

  • El director bilbaíno aclara que no es una película sobre el 11-M, sino sobre cómo pueden producirse otros 11-M

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Izda a dcha: José Coronado, Helena Miquel, Enrique Urbizu, Rodolfo Sancho y Juanjo Artero, tras presentar No habrá paz para los malvados. REUTERS
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La ministra Ángeles González-Sinde y el cineasta Agustí Villaronga, ayer, en el Museo de San Telmo. AFP
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Kim Ki-Duk, ayer. AFP
  • DANIEL ROLDÁN . COLPISA. SAN SEBASTIÁN
Actualizada 18/09/2011 a las 02:05

Ocho años. Es el tiempo que ha tardado Enrique Urbizu en sacar adelante No habrá paz para los malvados. Pero el capital llegó y el director bilbaíno pudo construir este thriller clásico que ha encantado en San Sebastián y que coloca a su protagonista, José Coronado, a las puertas de una Concha de Plata y de los Goya. Para situar al actor madrileño en esta tesitura, Urbizu lo ha hecho bajar a los infiernos. Lo ha cogido y lo ha transformado en un policía detestable. "Santos Trinidad es un hijo de puta. Es un desecho de la sociedad", resume Coronado. Este personaje de look ochentero que recuerda tiempos mejores, pistolón al cinto, barba descuidada y botas camperas mata en un club de alterne a tres personas.

Pero una cuarta sale viva y comienza la cacería de este policía que conoció tiempos mejores. En paralelo, una juez busca al responsable del triple asesinato. Ambos se toparan con traficantes colombianos, mafias y yihadistas. "Creo que en La cazamoría más gente", comentó entre risas el realizador, que ha defendido a ultranza el thriller hecho fuera de Hollywood. "El género negro siempre parece que es americano. Pero hay grandes ejemplos en el cine europeo, o grandes películas hechas por directores de aquí", indicó.

Urbizu regresa al cine negro tras la invisible La vida manchay la sorprendente La caja 507. Las tres, están protagonizadas por José Coronado. Y en las tres el realizador vasco ha sacado lo mejor del madrileño. "Creo que es la mejor película de las tres", apuntó ayer el actor, que desde el comienzo se implicó en el proyecto hace ya cuatro años: "En ningún momento desfallecimos. Los tres (junto al guionista Michel Gaztambide) sabíamos que íbamos a hacerlo". No obstante, no se contiene en soltar una pullita: "Algo falla cuando Enrique Urbizu tarda ocho años en hacer una película. Algo hacemos mal".

Coronado comenzó a transformar su cuerpo tres meses antes. Liberó su agenda, empezó a engordar, se dejó pelo largo. Estaba ya figurado. Solo le faltaba un par de detalles: el bigote y las botas.

Con solo una mirada son capaces de entenderse a la perfección. No necesitan ninguna indicación extra para saber cuál es tu trabajo. Además, a Urbizu le gusta rodar rápido. "El thriller no admite adornos", admite con contundencia.

Para crear la película, Urbizu ha usado elementos que recuerdan mucho al atentado del 11-M. El director vasco admitió que puede haber una relación, incluso que se documentó con las informaciones publicadas y el sumario; pero negó que se trate sobre el ataque terrorista. "No es una película sobre el 11-M porque todavía hay mucha gente que está sufriendo. Es una cinta de cómo se pueden hacer otros 11-M",dijo.

La guinda de un año "raro"

La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, declaró ayer en San Sebastián que da por terminado su periplo político y ha manifestado que "es hora de retomar" su oficio como cineasta, si bien ha ampliado las posibilidades a "la literatura o el teatro". "Tengo dos años de incompatibilidad por ley y en ese tiempo sería bueno reflexionar, escribir y probar suerte en otros ámbitos, como la literatura o el teatro", dijo. "Hace mucho tiempo que comuniqué al presidente y al candidato que estaba en disposición de colaborar y de apoyar, pero que mi periodo en política lo doy por concluido", desveló. "No puedo decir sino que estoy contenta y orgullosa de haber servido a mi país, además en un momento de tanta dificultad, un momento económico tan difícil, de haber estado ahí, arrimando el hombro. Creo que es algo de lo que siempre estaré satisfecha", señaló, al tiempo que defendió que siga existiendo un Ministerio de Cultura.

Sinde: "Es hora de retomar mi oficio"

EL realizador mallorquín Agustí Villaronga reconoce que este año de éxitos a raíz de su película Pa negre ha sido "raro", tanto como para que le extrañe recibir el Premio Nacional de Cinematografía. "Institucional, yo no me he visto nunca en la vida", señaló ayer.

Tras recibir el premio de manos de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, en el museo donostiarra de San Telmo, Villaronga reconoció ayer la sorpresa de ser finalmente el seleccionado, después de que la decisión se retrasara al ser impugnado el jurado por falta de paridad.

Villaronga agredeció a los medios de comunicación, y específicamente a los periodistas, el apoyo al difundir películas como las que él suele hacer, "que salen muy desprotegidas, con muy poca promoción y que la gente no sabría que existen" si no fuera por su trabajo, ha dicho, y además "provocando curiosidad, que es lo que necesita una película". Villaronga reconoce que ha pasado de ser "un director más "de culto", a ahora estar en boca de la gente", aunque siempre se ha sentido "bien, incluso, antes -dice-, menos observado". "Esto que me pasa ahora no lo veo más que como un año raro que me ha cambiado la vida, pero yo sigo trabajando, ahora en un proyecto modesto para la televisión".

Camino al Oscar

La posibilidad de llegar con Pa negrea los Óscar, en la que el cineasta mallorquín no quiere pensar "por lejana", la ve Villaronga como una oportunidad "muy grande". "Sería buenísimo, porque ya no eres tú, con tu película; es tu película representando a un país, lo que le da otra dimensión. La responsabilidad es muy grande y el susto que yo pasaría, ni te digo", esboza el cineasta con una sonrisa.

Reconoce que, aunque Almodóvar a veces le gusta y "a veces, no tanto", su nueva película, La piel que habito, que compite con Pa negre y La voz dormidapor representar a España en los Óscar, le ha gustado "mucho".

En cualquier caso, Villaronga, feliz con su premio y con los 30.000 euros que conlleva de dotación, manifestó ayer que desea suerte a sus colegas. "Y me deseo suerte a mí", terminó.

La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, por su parte, agradeció al cineasta el compromiso político de su cine, siempre "cargado de advertencias".

González-Sinde aseguró que el galardón "era inevitable". "Ya no lo es [cineasta de culto], no es para conocedores exquisitos, admirado solo por sus compañeros del gremio, sino que le quieren miles de espectadores", resumió la ministra, quien desgranó datos económicos del último año que demuestran "que aquí hay industria".

"Se ha pasado de producir 60 películas en 1985 a 186 en 2010; eso es industria". El empleo del sector, que supera los 30.000 empleos, y la recaudación en sala, que "no baja de los 600 millones cada año", así como las inversiones del Estado en cine, de más de 700 millones de euros en los últimos siete años, "es porque hay una industria que lo demanda y que lo merece".

Kim Ki-duk levanta airadas reacciones en el certamen con "Amén"

El realizador coreano Kim Ki-duk levantó ayer airadas reacciones en San Sebastián con Amén, una actualización del martirio y la virginidad que opta a la Concha de Oro y en la que se desprende "del sistema, del espectador y del capital" porque ya ha ganado "suficientes premios".

"Llevo 15 años haciendo películas y siempre pensaba que para ello necesitabas el sistema y el capital. Pero llegó un momento en el que sentía que no me podía expresar de manera completa, que mis películas no eran sinceras", confesó un realizador que fue capaz de ganar en un mismo año el León de Oro de Venecia con Hierro 3y el Oso de Plata en Berlín con Samaritan Girl.

Pero ahora, lejos de conquistar, la cinta molestó en San Sebastián a muchos espectadores por licencias como la de no eliminar el sonido de fondo -"el ruido es el sonido de la vida", dijo-, la aparición de la sombra del director en algunos planos o la ausencia del guión. "El cine de hoy tiene mucho envoltorio y poco contenido", remachó.

Pese a esta epifanía formal, el sello de Kim Ki-duk está más que presente, para bien y para mal, en la actualización de la figura de la virgen.

Con Kim Ye-Na como musa, Amén sigue a esta nueva María en su camino errante por ciudades como París, Venecia o Aviñón, reacia a entender el embarazo por obra y gracia de un Espíritu Santo violador que lleva traje de camuflaje y máscara de gas y con una actitud más sufrida que iluminada.

"Soy un hombre y, por tanto, mi mundo es la mujer. Creo que hay muchos malentendidos entre mi cine y los espectadores, así que tendré que cuidarlo un poco más", se disculpó el realizador en una conferencia en la que la prensa se mostró muy hostil. "No he hecho esta película para recibir cinco estrellas de un crítico", añadió. El director aborda la religión como "algo que no encontró al hombre, sino que el hombre fue el que encontró la religión cuando recibió un daño que no esperaba".



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