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DAVID AGUILAR IÑIGO DIRECTOR

"Quería crear una nueva manera de contar una historia"

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Un fotograma de la película Nao Yik, inspirada en los recuerdos de una mujer inglesa que vivió en China entre 1939 y 1949. ZAZPI TERDI
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David Aguilar.
  • NEREA ALEJOS . PAMPLONA
Actualizada 16/09/2011 a las 01:02

Afincado en San Sebastián desde hace cinco años, David Aguilar Iñigo (Pamplona, 1979) siempre ha sido un espectador habitual del festival de cine donostiarra. Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra, estrenará su primer largometraje, Nao Yik, en la sección Zinemira, donde competirá por un premio dotado con 20.000 euros. Su película se inspira en los recuerdos de Frances Wilkinson, la abuela de su propia pareja, que había vivido en China entre 1939 y 1949. Decidieron volcar los recuerdos que Frances había dejado escritos en innumerables cartas, pero a través de una película.Para ello viajaron a China el año pasado, en busca de imágenes para aquellas letras. Nao Yik se estrenará mañana a las 18.30 horas en los cines Príncipe y después se proyectará en otros dos pases: el domingo a las 18.30 y el lunes a las 18.00 horas. David Aguilar ha rodado varios documentales, entre ellos el mediometraje Heroínas sin nombre.

¿Cómo surgió la conexión con el personaje de Frances Wilkinson?

Mi pareja, Rebecca, ya me había contado su historia, pero un día, allá por 2005, encontramos una caja con todas las cartas que ella había escrito durante la época en que vivió en China. Entonces me di cuenta de que se podía hacer una película, porque esas cartas estaban escritas de una manera muy poética y abarcaban muchísimos temas. Además, contenían muchas reflexiones escritas a modo de diario, por ejemplo, sobre cómo vivió ella la invasión japonesa o cómo veía la sociedad china.

¿Y cómo pensó en trasladar esas vivencias al cine?

Se me ocurrió hacer un experimento, y pensé en una película en la que se pudieran escuchar fragmentos leídos por la propia nieta de Frances, sumándole imágenes. Es decir, una especie de "videodiario". Era el reto de contraponer esas cartas con imágenes que no tienen directamente que ver con lo que Frances dice. Por eso, la película no es una reconstrucción de las cartas ni del personaje. Por ejemplo, no hay imágenes de archivo, tan solo hemos utilizado las de nuestro propio viaje a China. El viaje al pasado solo lo hacemos a través de la voz.

¿Qué experiencia personal le supuso viajar a China después de conocer la historia de Frances?

Fue emocionante. El proyecto lo teníamos pensado desde hace tiempo, pero solo pudimos arrancar cuando el INAAC (Instituto Navarro del Cine) nos dio la ayuda. Nos fuimos con un equipo muy pequeño de grabación, un total de cinco personas, contando con Rebecca, mi hijo (que ahora tiene dos años), y yo. Queríamos que el choque cultural también estuviese presente en la película.

¿Qué fue lo que más le impactó de las cartas de Frances?

Sus comentarios sobre los bombardeos durante la guerra. En una de sus cartas describe cómo está viendo caer las bombas desde su ventana y lo cuenta como un momento en que se anula tu propia humanidad, porque no sientes miedo. Lo único que sientes es una parálisis muy fuerte hasta que cae la bomba y te das cuenta de que se ha producido un desastre. Entonces, en ese momento Frances se cuestiona cómo puede haber algo tan bonito y tan diabólico. Finalmente, Frances volvió a Inglaterra cuando se instauró el comunismo.

¿Y cómo vio usted China desde sus propios ojos?

Fuimos a Shanghai porque queríamos captar esa mezcla entre el comunismo y el capitalismo feroz. A nivel personal, fue de lo que más me impactó. Todos los barrios más antiguos, donde vive la gente más humilde, están siendo destruidos. Tiene esa parte agresiva de que las ciudades están creciendo a un ritmo brutal. Es un contraste muy contradictorio, porque el espíritu comunista todavía sigue vivo. En la calle, la gente hace muchas cosas en comunidad. Salvando las distancias históricas, esa realidad que yo he conocido allí me ha permitido expresarme con imágenes, al igual que Frances se expresaba con palabras.

Así que Frances podía haber escrito una novela sobre su vida.

Sí, también podíamos haber hecho una película más ficcionada, pero yo quería hacer algo diferente. No quería ceñirme a una historia narrativa convencional, porque tampoco es mi manera de contar. Por otro lado, también quería hacerle más partícipe al espectador.

¿Y qué le parece poder estrenar Nao Yik en el Festival de San Sebastián?

Es la oportunidad perfecta, no me puedo imaginar un marco mejor.



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